domingo, 28 de diciembre de 2014

Las mejores películas del 2014 según Días de cine. Una lista

Las mejores películas del 2014 según "Días de cine"


10)  Oslo, 31 de agosto

10) Philomena, Stephen Frears

9) Un toque de violencia china

8) La venus de las pieles, Roman Polanski

7) El pasado Asghar Farhadi

6) Winter sleep, Nuri Bilge Ceylan turca (cuentos de Chejov)

6) La imagen perdida Rithy Pahn (jemeres rojos)

5) La desaparición de Eleanor Rigby Net Benson

4) Dos días, una noche Los hermanos Dardenne 

3) Nebraska Alexander paine

2) Ida, Pawel Pawlikowski

1) Boyhood de Richard Linklater

 

lunes, 8 de diciembre de 2014

"10.000 Km", de Carlos Marqués-Marcet. El martes 9 de diciembre a las 21 h. en los Multicines Benavente


Sinopsis: Alex (Natalia Tena) y Sergio (David Verdaguer), una sólida pareja de amigos y amantes acarician la idea de tener un hijo juntos cuando a Alex le ofrecen una residencia artística de un año en Los Angeles. Un año de relación a distancia, dos ordenadores y dos ciudades, Barcelona y Los Angeles. ¿Puede el amor sobrevivir a 10.000 km de distancia?
Director: Jean-Marc Vallée
Reparto: Natalia Tena (Alex), David Verdaguer (Sergi).

sábado, 29 de noviembre de 2014

"El Gran Hotel Budapest" de Wes Anderson, el martes 2 de diciembre en los Multicines Benavente, a las 21 h.

Wes Anderson es uno de los directores más interesantes de la actualidad, poseedor de un sentido narrativo y visual sobresaliente que le ha valido el beneplácito de la crítica y de un importante grupo de incondicionales, aunque no terminaba de llegar al gran público debido a sus argumentos mínimos, sus largos diálogos (a veces sin sentido) y su fascinación por el humor absurdo. Cosas que empezó a matizar en Moonrise Kingdom, con la que consiguió su segunda nominación al Oscar (La anterior fue por Los Tenenbaums, una familia de genios).
Y elementos que también están presentes en El Gran Hotel Budapest, su nuevo trabajo que se estrena este viernes, 21 de marzo, y que narra las divertidas aventuras de Gustave (Ralph Fienes), el conserje de un hotel de Budapest en los turbulentos años de entreguerras; aventuras en las que estará acompañado de un joven botones, Zero.
Sin duda su película más divertida y brillante, visualmente hablando, que cuenta con un reparto de lujo, y que consiguió el Gran Premio del Jurado del último Festival de Berlín. Lo único que se podría reprochar a este magnífico y divertido espectáculo es su debilidad argumental (sin duda el punto flaco de Anderson), pero lo que estamos viendo en pantalla (en todo momento) es tan espectacular y divertido, que nos da lo mismo. Y es que esta película es un auténtico placer para la vista. Un cuento con un ritmo endiablado que también es un homenaje de Anderson a Ernst Lubitsch y un canto de amor a la vieja Europa.
No os perdáis la secuencia que os adelantamos, en exclusiva, en el video que encabeza esta noticia.

El argumento

La historia comienza en 1985, cuando un escritor (Tom Wilkinson) nos cuenta que en su juventud se alojó en ese Gran Hotel Budapest. Luego le vemos rejuvenecer (con los rasgos de Jude Law) hasta su llegada a ese Hotel, ya en decadencia, donde conoce al propietario (F. Murray Abraham) que, en un tercer relato, le cuenta la turbulenta historia del Hotel en los años 30, cuando disfrutaba de su mayor esplendor y era visitado por señoras, con mucho dinero, en busca de las atenciones de su legendario conserje, M. Gustave (Ralph Finenes).
La muerte de una de esas adineradas amantes de Mr. Gustave desatará la lucha por su herencia, incluyendo un valioso cuadro que le deja al conserje y que sus herederos quieren recuperar a toda costa, lo que dará lugar a todo tipo de persecuciones, a cual más divertida.Y con un final sorprendente

Lo mismo de siempre pero mejor

Anderson realiza esta brillante y divertida película sin renunciar a su estilo. Y potenciando ese humor absurdo marca de la casa. De hecho a veces parece que estemos viendo un homenaje al cine mudo de Charlot, sobre todo en escenas clave como un tiroteo en medio del Hotel, que es un momento muy dramático pero que, a la vez, nos arranca más de una sonrisa.
Y en una escena que parodia las películas de fugas que con cualquier otro director nos habría parecido absurda pero que, bajo la batuta de Anderson es absolutamente brillante. Y con una dirección artística y unos decorados, casi de cuento de hadas, que dan a la película una atmósfera muy especial.
Por cierto, que el film incluye numerosas referencias artísticas y literarias que serán comentadas durante mucho tiempo, lo que demuestra el cuidado con el que Anderson ha construido esta historia que, en apariencia, parece un simple divertimento.
Pero por encima de todo destacan esos personajes de tebeo absurdos, totalmente delirantes y totalmente creíbles, porque a veces lo ridículo llega a ser sublime; y Anderson es único para reunir a grandes actores con los que, además, suele repetir en sus películas. Unos actores que interpretan a personajes que parecen salidos de la novela picaresca.

Un reparto de lujo

En El Gran Hotel Budapest coinciden cas veinte estrellas de Hollywood y cada uno de ellos tiene su gran escena, su momento para lucirse. Es casi como un homenaje, en clave de comedia, a la película Grand Hotel (1932), en la que la Metro reunió, por primera vez, a casi todas sus estrellas, un experimento que se saldó con el Oscar a la Mejor película. Por cierto, que el cartel con los actores y la misteriosa llave no puede sino recordarnos a una novela de Agatha Christie, y algo de misterio también hay en la película, aunque no sea lo más destacado.
Entre todos los actores destacamos a la pareja protagonista, Ralph Finnes, que demuestra una vis cómica que no habíamos vislumbrado todavía, y su acompañante, Tony Revolori, que interpreta al joven botones sin papeles que siempre es fiel a su maestro, ambos poseedores de un entusiasmo y una fuerza que no les permite dudar ni abandonar en ningún momento, ni en los más difíciles de su existencia.
Ambos están rodeados por un reparto que ya quisiera cualquier director y que incluye a Saoirse Ronan, Bill Murray, Jude Law, Willem Dafoe, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Edward Norton, Jeff Goldblum, Adrien Brody, F. Murray Abraham, Mathieu Amalric, Owen Wilson, Jason Schwartzman, Tom Wilkinson, Léa Seydoux, Bob Balaban.
Si tuviesemos que destacar a alguno nos quedaríamos con un Willem Dafoe (que parece haber vuelto a los tiempos de Calles de fuego-1984-, con su papel de villano de tebeo y su abrigo de cuero) y a Jeff Goldblum, que casi repiten (en clave de humor) el enfrentamiento que matuvieron en la película Adam Resurrected (2008), donde Goldblum era un judió torturado por un nazi despiadado (Dafoe).
También destacaríamos a Harvey Keitel, muy divertido en su papel de un preso que solo piensa en fugarse. Pero, como decimos, casi todos los actores tienen su momento para lucirse, como un divertido Adrien Brody, que interpreta al despiadado heredero de la ricachona, dispuesto a cualquier cosa para acaparar la herencia.
Resumiendo, una película muy divertida, visualmente deslumbrante y con el mejor reparto del año. ¡Una gozada!

viernes, 14 de noviembre de 2014

"José y Pilar" el martes 18 de noviembre a las 21 h. en los Multicines Benavente.


Sinopsis
Historia de la relacion entre el Premio Nobel de literatura Jose Saramago - 1922-2010 y su esposa la periodista española Pilar del Rio. Retrata su vida cotidiana en Lanzarote y Lisboa en su casa y en sus viajes por todo el mundo durante los ultimos cuatro años de vida del escritor portugués.

Yo tengo ideas para novelas, y ella tiene ideas para la vida, y yo no sé qué es lo más importante.
José Saramago
Las respuestas breves. Cuanto más breves, mejor para todos.
Pilar del Río.



lunes, 10 de noviembre de 2014

"Capitanes de abril" de María de Medeiros, el martes 11 de noviembre a las 21 h. en los Multicines Benavente.




Sinopsis

En Portugal, durante la noche del 24 al 25 de Abril de 1974, la radio emite una canción prohibida: "Grândola". Podría tratarse de la insumisión de un periodista rebelde; pero en realidad es el detonante de un golpe de Estado militar que cambiará la faz de este pequeño país, así como el destino de inmensos territorios en África. Al son de la voz del poeta José Afonso, las tropas sublevadas toman los cuarteles. A las tres de la mañana, avanzan hacia Lisboa. Poco después del triste golpe militar en Chile, la Revolución Portuguesa se caracteriza por el carácter aventurero, pacífico y lírico de su desarrollo.

Ficha técnica y artística

Dirección: Maria de Medeiros.
Paises:
Portugal / España / Francia / Italia.
Año: 2000.
Duración: 123 min.
Interpretación: Maria de Medeiros (Antónia), Stefano Accorsi (Maia), Joaquim de Almeida (Gervásio), Frédéric Pierrot (Manuel), Fele Martínez (Lobão), Manuel João Vieira (Fonseca), Marcantonio del Carlo (Silva), Emmanuel Salinger (Botelho), Rita Durão (Rosa), Manuel Manquinña (Gabriel), Duarte Guimarães (Daniel), Manuel Lobão (Fernandes).
Guión: Maria de Medeiros y Ève Deboise.
Producción:
Javier Castro, Concha Díaz y Ricardo Evole.
Música: António Vitorino D'Almeida.
Fotografía:
Michel Abramowicz.
Montaje: Jacques Witta.
Diseño de producción: Guy-Claude François.
Dirección artística: Agustí Camps Salat.


 

La revolución de 1974 significa mucho para Maria de Medeiros, que tenía 9 años cuando los militares acabaron con el régimen que había obligado a sus padres a exiliarse en Viena. Tenía el proyecto de Capitanes de abril entre manos desde hace bastantes años, pero su gestación fue larga y difícil. Aunque desde el principio contó con el respaldo del productor francés Jacques Bidou, el elevado presupuesto y el hecho de que fuera una directora novel (aunque ya había dirigido anteriormente algunos cortometrajes) hicieron necesario que se unieran tres productoras más antes de poder iniciar el rodaje en marzo de 1999. La película es ante todo el homenaje a la última revolución romántica e idealista, dice la actriz y directora. Está perfectamente personificada en Salgueiro Maia, el héroe del golpe, el militar que tomó Lisboa. Fue uno de los hombres más puros de la revolución, no solo por su coraje, sino por su generosidad y ausencia total de ambiciones. Los capitanes no querían el poder, sino que querían devolvérselo al pueblo. Lo prometieron y lo cumplieron. El italiano Stefano Accorsi es quien interpreta el heroico Maia; el francés Frédéric Pierrot, a Manuel, y la propia de Medeiros, reacia en un principio a aparecer en su película, a Antonia. Joaquim de Almeida es Gervasio, un militar que no cree en la revolución, y Fele Martínez encarna al teniente Lobao, un amigo de la infancia de Maia. Entre las demás presencias de la película destacan la de Manuel Manquiña y la de Luís Miguel Cintra, habitual en las películas de Manoel de Oliveira.




 
Capitanes de Abril
 
La película recrea los hechos conocidos como la Revolución de los Claveles que tuvieron lugar en Portugal y, sobre todo, en Lisboa durante la madrugada y el día 25 de abril de 1974. La película parte de una serie de fotografías y documentos gráficos de la época en blanco y negro; pero no se trata de una película reportaje a pesar de que su estructura narrativa está marcada por la temporalidad y la polifonía de puntos de vistas y miradas sobre los hechos. Se elude la entrevista y la evocación nostálgica, y la historia se cuenta desde la vivencia, momento a momento, de los protagonistas en el día y hora histórico que les tocó vivir. Ese inicio de documental en blanco y negro, debido a la violencia de las imágenes, permite de manera rápida y definitiva llevarnos al meollo de la cuestión: los mandos intermedios, capitanes, sobre todo, que han participado en la guerra colonial africana, son los que se han comprometido para cambiar la situación y lo hacen porque han vivido el infierno africano donde han asistido a ejecuciones injustas, han conocido la violencia del miedo y se han juramentado para cambiar el régimen político del país hacia una democracia y sin pegar un solo tiro, sin matar a nadie. Lo radicalmente nuevo de este golpe de estado es que no quieren el poder para ellos, sino para el pueblo y sólo estarán ahí hasta organizar las primeras elecciones democráticas. Al final, han conseguido parte de sus pretensiones, otras han fracasado; pero sí que lograron, de manera incruenta, traer la democracia a Portugal. La película nos presenta una amplia galería de personajes que nos permiten comprender las diversas actitudes de los militares, no sólo de los que estuvieron a favor del golpe o en contra; y dentro de cada uno de los grupos enfrentados darnos cuenta de que no todos compartieron las mismas ideas o actitudes y la evolución que fueron tomando al hilo de los acontecimientos. Tampoco se olvida la decisiva intervención de los partidos de izquierda y del pueblo de Lisboa que apoyaron decididamente la revolución. Hay momentos de gran intensidad dramática y otros de humor; la desorganización de cada uno de los bandos nos llega a dar la sensación de farsa grotesca en algún momento; en otros vemos que la decisión personal de algunos miembros de las fuerzas armadas y el encadenamiento de hechos sorpresivos permitieron el triunfo de los rebeldes.  La estructura del relato es compleja, se alternan los espacios y los personajes hasta confluir, principalmente, en la historia de tres amigos a los que los problemas personales, ilusiones y deseos los han unido o desunido a lo largo de los años. Ahora la revolución también va a cambiar sus vidas. Los españoles que vivieron aquellos hechos volverán a recordar con emoción la Revolución de los Claveles que supuso una gran esperanza, algo comenzaba a moverse en las dictaduras peninsulares. Para los jóvenes que no lo vivieron, es el momento de comprender una parcela de la historia: la que inicia la etapa democrática en la que hoy vivimos, y darse cuenta de que se conquistó la democracia porque hubo gente que arriegó su vida y su carrera y porque una mayoría salió a la calle para apoyarlos. También que no se lograron algunas de las reivindicaciones que proponían y que muchos sueños se quedaron por el camino. Daniel Arenas  




 

martes, 12 de agosto de 2014

"La novia de Frankenstein" de James Whale, 1935. Hoy en los Ábsides de San Juan a las 22h. Ciclo de cine de Verano.


La Novia de Frankenstein es una gran película por muchos motivos. Por empezar, posee un singular necrohumor (por ejemplo el Dr. Pretorius cena sobre un ataúd en el cementerio), y una espeluznante escenografía e iluminación que aportan un sentimiento gótico (y por ende tenebroso) a todo cuanto se muestra (el laboratorio, el castillo, el bosque o el pueblo semi-rural). Además, la moraleja que aporta es interesante: un monstruo es tal cuando es rechazado por el resto de los seres humanos. Esta enseñanza surge de ver el patético peregrinar de la criatura, marcada por el rechazo colectivo, por su propia soledad y por el desamparo en que lo deja su propio creador, referencias lejanas a Jesucristo (especialmente en la escena en que el populacho atrapa al monstruo y lo ata a un poste con los brazos extendidos, como si estuviera crucificado). El monstruo solo se ve aceptado por un ermitaño ciego que no tiene con quien conversar (escena que promueve la piedad del público, si es que este no ha visto la carnavalesca versión de Mel Brooks de 1974). Pero ¿cómo no lo van a rechazar si su rostro es feo? De esto parece darse cuenta cuando se observa en el espejo que forma el agua del lago, y, acto reflejo, agita el agua con su mano para no torturarse más. El filme nos enseña que los monstruos son encerrados y recluídos, cuando no, se los exhibe en circos como el de la película FREAKS (Fenómenos-1932) o en el show de KING KONG (1933). En este caso o en el de King Kong, los monstruos deben ser destruídos. Las causas pueden ser de dos órdenes: en King Kong el monstruo lucha por la libertad en un lugar que no es el suyo. En La Novia de Frankenstein el monstruo evoluciona mental y espiritualmente hasta que concluye que tanto Pretorius como la novia como él están “muertos ya hace mucho”. El final es por lo tanto la autodestrucción, lo que significa paralelamente la autorredención. Es interesante la casi abusiva recurrencia a la frase "¡It's Alive!". A lo largo del metraje, casi todo el reparto "Está vivo": Primero, Elizabeth exclama tal frase con respecto a Henry, cuando da indicios de despertar de su inconciencia; más tarde el propio Henry dice lo propio con respecto a Elizabeth, cuando escucha su voz por el teléfono; lo mismo dirá del monstruo; finalmente, es Pretorius que exclama, a coro con Frankenstein, “¡Está viva!” observando a la criatura que es el cadáver reanimado de una mujer sometida a los rayos estelares y a las costuras que acaba de despertar y lanza repetidas miradas de desconfianza a través de unas vendas que le cubren toda la extensión de su cuerpo. “¡La novia de Frankenstein!” apunta jolgorioso Pretorius. Pero la singular autómata de pelo electrizado (a causa de la tormenta de rayos que le dio la vida), canas prematuras y lengua bífida, nada quiere saber con aquel que la ha solicitado como compañera. La riqueza de La Novia... no se termina con la trama, están también los personajes. Ahi tenemos a Pretorius (interpretado por Ernest Thesiger), quien acude a la mansión de los Frankenstein para persuadir a Henry de buscar juntos los secretos de la inmortalidad. Nunca más la saga Universal de Frankenstein tendrá un villano secundario tan rico e importante. Pretorius le muestra a Henry los resultados de su investigación a lo largo de los años, que son unos seres en miniatura que están guardados en campanas de cristal. Pretorius se pone una especie de quipá cuando trae el baúl que contiene estos seres. ¿Fueron confeccionados a través de la ciencia o con la magia negra? Esto es lo que se pregunta Henry al ver a los pequeños homúnculos, que tienen forma de rey, de una reina, de una bailarina, una sirena, un arzobispo... Ciertamente la imagen de Pretorius en esta secuencia inolvidable es más lejana del académico que supuestamente era que de un Mephistófeles (y ahí la conexión con el Fausto de Goethe, con el tema de los homúnculos y la tentación en superar a Dios). Elegida usualmente como la mejor película de terror de la historia, La Novia de Frankenstein es con certeza una excelente coincidencia, la de numerosos talentos, tanto frente como detrás de las cámaras, que tiene como resultado el logro de una obra maestra, que en virtud de su extravagancia macabra, encuadra no solo en el género terrorífico sino en la comedia negra.

lunes, 28 de julio de 2014

"París je t'aime" (Varios Autores, 2006). El martes 29 de julio a las 22 h 30' en los Ábsides de San Juan







http://www.fotogramas.es/design/fotogramas2/images/ico_critFG.pngCrítica de Fotogramas


Los franceses han sido muy aficionados a hacer films colectivos sobre París. Sin duda el más famoso, hasta ahora, era París visto por... realizado en 1965 por Godard, Rohmer y Chabrol entre sus directores. Casi 20 años después, en 1984, un nuevo grupo de jóvenes realizadores, con Chantal Akerman y Philippe Garrel al frente, rodaron Paris vu par.. vingt ans après. Pues bien, poco más de 20 años más tarde, en el 2005, un colectivo de cineastas agrupados bajo el nombre Génération Amour, decidieron impulsar una especie de continuación de la saga parisina. Pero con algunas diferencias. En este caso, no se trataba de reunir solo a autores franceses, sino de ofrecer la ciudad a la mirada de distintos realizadores internacionales. Además, la idea era que cada episodio durara cinco minutos y fuera una historia de amor. La respuesta de los profesionales convidados a participar en este proyecto colectivo fue entusiasta, y entre junio y noviembre del 2005, y a razón de dos o tres días de rodaje, se filmaron los 20 capítulos de esta geografía urbana del amor parisino.
Una vez acabados, el trabajo de montaje y la música consiguieron dar una unidad estilística al conjunto enlazando los episodios entre sí y dándoles una coherencia en su diversidad. El resultado es una película desigual pero atractiva; a veces pretenciosa pero casi siempre tierna; personal y colectiva a la vez. Un film que nace del amor a una ciudad tanto como del amor al cine y al Amor en general.

Montmartre: Bruno Podalydes
Mientras trata de hallar denodadamente un lugar donde aparcar un hombre se pregunta a sí mismo qué es lo que no funciona en

Quais de Seine: Gurinder Chadha
François y sus dos amigos profieren piropos a las chicas que pasean por la orilla del Sena. Cuando François repara en una chica árabe atractiva que tropieza y cae al suelo

Le Marais: Gus Van Sant
Al  entrar en una imprenta, el joven Gaspar se ve inmediatamente atraído hacia el aprendiz del negocio, Eli. La impetuosa confesión que Gaspar le participa referida a la nueva y extraña sensación que le embarga es inútil pues el aprendiz padece sordera.
Tuileries: Joel & Ethan Coen
Un turista norteamericano lee una guía en el andén de la estación de metro de las Tullerías. Repara en que en el andén opuesto hay una joven pareja francesa que se besa apasionadamente.
Lejos del 16º: Walter Salles y Daniela Thomas
De madrugada, una joven madre inmigrante deja a desgana su bebé en una guardería local para luego tomar el metro en dirección a la ciudad.
Porte de Choisy: Christopher Doyle
Encuentro surrealista entre un viajante y la bella propietaria de una peluquería china.
Bastille: Isabel Coixet
Un hombre se está preparando para pedir el divorcio a su esposa y así ser libre para vivir con su joven y apasionada amante
Place des Victoires: Nobuhiro Suwa
El sueño de una mujer se ve turbado por el llanto de su hijo fallecido.
Tour Eiffel: Sylvain Chomet
Un mimo solitario invierte su tiempo molestando a los turistas.
Parc Monceau: Alfonso Cuarón
Un norteamericano anciano llega tarde a la cita con una joven y bella francesa. Mientras caminan por el boulevard, la acalorada conversación que mantienen evidencia una relación tan íntima como complicada.

Quartier des Enfants Rouges: Olivier Assayas
Una bella actriz norteamericana se halla rodando un drama de época en una vieja mansión de París. Entablará una relación con un misterioso vendedor de drogas local.
Place des Fêtes: Oliver Schmitz
Un hombre cae moribundo en plena Plaza des Fêtes. Sophie, una doctora joven e inexperta, corre a atenderle.
Pigalle: Richard LaGravenese
Un juego de seducción en pleno corazón de Pigalle, en el distrito donde florecen los negocios de prostitución.
Quartier de la Madeleine: Vincenzo Natali
Un joven tropieza fortuitamente con una vampiro que se está alimentando de su última presa.

Père Lachaise: Wes Craven
Unos recién casados dirimen sus diferencias mientras deambulan entre las tumbas del cementerio de Père Lachaise
Faubourg Saint Denis: Tom Tykwer
Una bella actriz norteamericana telefonea a su novio ciego para informarle de que la relación de ambos se ha acabado.
Quartier Latin: Frédéric Auburtin & Gérard Depardieu
Un apuesto norteamericano de edad avanzada se reúne con su exesposa para pedirle un divorcio oficial.
14º distrito: Alexander Payne
Un turista norteamericano llega a comprenderse y aceptarse mientras camina por el distrito 14º de París en lo que es la divertida y emocionante conclusión de Paris, je t'aime.

www.cineclubfetiche.blogspot.com


Dirección: Olivier Assayas, Frédéric Auburtin, Gérard Depardieu, Gurinder Chadha, Sylvain Chomet, Joel Coen, Ethan Coen, Isabel Coixet, Wes Craven, Alfonso Cuarón, Christopher Doyle, Richard LaGravenese, Vincenzo Natali, Alexander Payne, Bruno Podalydès, Walter Salles, Daniela Thomas, Oliver Schmitz, Nobuhiro Suwa, Tom Tykwer y Gus van Sant.
Países:
Francia y Alemania.
Año: 2006.
Duración: 120 min.
Género: Drama romántico.
Interpretación: Catalina Sandino Moreno, Sergio Castellitto, Miranda Richardson, Leonor Watling, Juliette Binoche, Willem Dafoe, Nick Nolte, Maggie Gyllenhaal, Fanny Ardant, Wes Craven, Elijah Wood, Alexander Payne, Natalie Portman, Gérard Depardieu, Bob Hoskins, Ben Gazzara, Steve Buscemi.
Guión:  Emmanuel Benbihy, Bruno Podalydès, Paul Mayeda Berges, Gurinder Chandha, Gus van Sant, Ethan Coen, Joel Coen, Walter Salles, Daniella Thomas, Christopher Doyle, Gabrielle Keng, Kathy Li, Isabel Coixet, Nobuhiro Suwa, Sylvain Chomet, Alfonso Cuarón, Olivier Assayas, Olivier Schmitz, Richard LaGravenese, Vincenzo Natali, Wes Craven, Tom Tykwer, Gena Rowlands y Alexander Payne; basado en una idea original de Tristan Carné.
Producción: Claudie Ossard y Emmanuel Benbihy.
Música: Pierre Adenot, Christophe Monthieux, Leslie Feist, Reinhold Heil, Johnny Klimek, Marie Sabbah y Tom Tykwer.
Fotografía:
Bruno Delbonnel, Pascal Marti, Eric Gautier, Pascal Rabaud, David Quesemand, Pierre Aïm, Eric Guichard, Tetsuo Nagata, Gérard Stérin, Franck Griebe, Jean-Claude Larrieu, Denis Lenoir, Michael Seresin, Matthieu Poirot-Delpech, Michel Amathieu y Maxime Alexandre.
Montaje: Simon Jacquet, Anne Klotz, Hisako Suwa, Alexandre Rodriguez, Luc Barnier, Isabel Meier, Stan Collet y Mathilde Bonnefoy.
Diseño de producción: Bettina von den Steinen.
Vestuario: Olivier Bériot y Pierre-Yves Gayraud.
Estreno en Francia: 21 Junio 2006.
Estreno en España: 23 Febrero 2007.

 

martes, 22 de julio de 2014

"Bullitt" (Peter Yates, 1968) hoy en los Ábsides de San Juan. a las 22h 30´. Ciclo de cine de verano.


La escena principal tiene a Bullit en un Ford Mustang GT-390 largo de color verde oscuro, persiguiendo a dos asesinos a sueldo en un Dodge Charger R/T negro. En 2001, Ford anunció una edición limitada de Ford Mustang GT “Bullit” con unas prestaciones elevadas al estilo del coche de la película de 1968 y que imitaba su legendario sonido. La película en su totalidad, incluida la carrera de coches, hizo un uso extensivo de la zona de la Bahía de San Francisco. De cualquier manera San Francisco es un lugar famoso, por el Puente Golden Gate, que no fue parte de la persecución porque la comisión municipal no permitió a los cineastas cerrar el puente y filmar allí.

La mejor persecución de la historia: Bullit

 
bullit_edited.jpgRecientemente se ha realizado una encuesta para conocer cuáles eran según el público, las mejores persecuciones de coches de la historia del cine. Para el primer puesto no ha habido ninguna duda. Éste ha sido para Bullit, con un 40% de los votos. Aquí el resultado era obvio, ya que si preguntas a todo buen aficionado sobre una persecución de coches en el cine, estos con mucha probabilidad responderán que Bullit. Y es que esos 20 minutos de metraje por las calles de San Francisco son un prodigio de rodaje y montaje.
Otras que salieron votados en los primeros puestos fueron: ‘60 segundos’, ‘Ronin’, ‘The Italian Job’ (el remake), ‘Fast and the Furious’, ‘The Blues Brothers’ y ‘Smokey and the Bandit’.

lunes, 7 de julio de 2014

Cine de verano bajo el cielo de Benavente. En los Ábsides de San Juan del Mercado. a las 22 h 30´


Cine de verano. "Argo" (Ben Affleck, 2012).El martes 8 de julio, a las 22h. 30´. En los Ábsides de San Juan del Mercado. Entrada gratuita.


El Cine Club Fetiche en colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Benavente ha preparado un ciclo de cine de verano en los ábsides de la Iglesia de San Juan. La primera película que proyectaremos es "Argo" de Ben Affleck, el martes 8 de julio a las 22h 30´.


 
 
 

lunes, 23 de junio de 2014

"All that jazz" de Bob Fosse, el viernes 27 de junio a las 21 h. en los Multicines Benavente.

Película fin de temporada. Entrada gratuita hasta completar aforo. All That Jazz, también conocida en castellano como "Empieza el espectáculo", es una película musical estadounidense de 1979, dirigida por Bob Fosse e interpretada por Roy Scheider, Leland Palmer, Ann Reinking, Erzsebet Foldi, Ben Vereen, Cliff Gorman y Jessica Lange en los papeles principales. El guion, escrito por Robert Alan Aurthur y Bob Fosse, es de carácter semiautobiográfico, basado en la vida y carrera profesional como bailarín, coreógrafo y director de Bob Fosse. Ganadora de cuatro Oscar: a la mejor dirección artística, al mejor diseño de vestuario, al mejor montaje y a la mejor banda sonora; nominada a cinco premios más. Ganadora del Premio BAFTA a la mejor fotografía y al mejor montaje. Ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes. La película está inspirada en el intenso período de trabajo de Bob Fosse cuando editaba su película Lenny y simultáneamente preparaba el musical Chicago, para Broadway en 1975. 'All That Jazz' Título All That Jazz (Argentina, México) El show debe continuar (Perú) El show debe seguir (Uruguay) Empieza el espectáculo (España) Ficha técnica Dirección Bob Fosse Dirección artística Philip Rosenberg Tony Walton Edward Stewart Gary J. Brink Producción Robert Alan Aurthur Guion Robert Alan Aurthur Bob Fosse Música Ralph Burns Fotografía Giuseppe Rotunno Montaje Alan Heim Vestuario Albert Wolsky Protagonistas Roy Scheider Jessica Lange Leland Palmer Ann Reinking Cliff Gorman Ben Vereen Erzsebet Foldi Michael Tolan John Lithgow

martes, 20 de mayo de 2014

"La vida de Adele" hoy en los multicines Benavente a las 21 h.

Sinopsis: A los 15 años Adele (Adèle Exarchopoulos) tiene dos cosas muy claras: es una niña, y le gusta salir con chicos. Pero todo su mundo va a cambiar cuando un día en la plaza principal de su ciudad vea los reflejos del pelo de Emma (Léa Seydoux). Interiorizando todos los problemas de la adolescencia en un rincón de su mente, cambiará su forma de ver el mundo y la manera en la que otros la miran. Su poderoso y juvenil amor por Emma la elevará a sentirse mujer y a querer conocer los sentimientos como un verdadero adulto. Pero la vida no se lo pondrá fácil, y los problemas de Adele con el mundo que le rodea, la mentalidad cerrada de sus padres, y una dura moral, se interpondrán en su camino hacia la libertad y la felicidad. Director: Abdellatif Kechiche Reparto: Léa Seydoux (Emma), Adèle Exarchopoulos (Adèle), Jeremie Laheurte (Thomas), Mona Walravens (Lise), Aurélien Recoing (Padre Adèle), Catherine Salée (Madre Adèle), Salim Kechiouche (Samir), Alma Jodorowsky (Béatrice), Fanny Maurin (Amélie), Benjamin Siksou (Antoine), Sandor Funtek (Valentin). Estreno en España: 25 de Octubre de 2013

lunes, 7 de abril de 2014

"Stockholm" de Rodrigo Sorogoyen, el martes 8 de abril en los Multicines Benavente; a las 21 h.

Director: Rodrigo Sorogoyen Intérpretes: Javier Pereira, Aura Garrido, Jesús Caba País: España Año: 2013. Fecha de estreno: 08-11-2013 Duración: 85 min. Color o en B/N: Color Guión: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen Fotografía: Alejandro de Pablo Un chico (Javier Pereira) y una chica (Aura Garrido). Se conocen en una discoteca, él está muy muy interesado. Ella no. Él insiste. Ella se resiste... (Os juro que esta es la sinopsis del Fotogramas digital…) ANTES DE AMANECER por Àlex Montoya “Para mí, ‘Stockholm’ es una historia de amor hiperrealista. Donde coexisten todos los elementos del amor: lo mágico con lo terrenal, lo cómico con lo dramático y lo liviano con lo trágico. Todo ello condensado en una noche y su mañana siguiente.” Así define Rodrigo Sorogoyen (Madrid, 1981) su primer largometraje en solitario. Con mucha tele a sus espaldas (‘La Pecera de Eva’, ‘Frágiles’) y con un film, ’8 citas’, codirigido por Peris Romano en 2008, Sorogoyen estrena una película de clasificación compleja que engancha al espectador de distintas formas que no conviene desvelar. Ganadora de cuatro premios en el último Festival de Málaga (incluida la Biznaga de Plata al Mejor Director), ‘Stockholm’ cuenta el encuentro nocturno entre un tipo aparentemente encantador, empeñado en seducir a una chica tan hermosa como esquiva, tan misteriosa como aparentemente inalcanzable. Javier Pereira y Aura Garrido dan vida a estos dos seres cambiantes, dos personajes que no dejan de crecer a lo largo de los 90 minutos de un metraje que acaricia, emociona, divierte y golpea al espectador… “Creo que el objetivo de una película es jugar con el público”, explica el cineasta. “Le estás haciendo creer una mentira, si la historia es buena esa mentira parecerá real. En eso consiste. Pero hay unas reglas que se establecen en el cine y que no se deben saltar. Cuando me imaginaba la película, o cuando se la contaba a alguien, lo que más me atraía o lo que más me convencía para escribirla (Sorogoyen es el guionista, junto a Isabel Peña) era que a mí, como espectador, me encantaría vivir esa sensación en el cine. Una película que cambia de género. Era algo que me atraía mucho. Aunque creímos y decidimos que el cambio tenía que entrar de manera muy sutil, sin brusquedad. Queríamos que el espectador no se creyera lo que está ocurriendo, o no quisiera creérselo durante un buen rato, y que siguiera acompañando a los personajes sin saber muy bien qué está sucediendo.” ¡Jo, qué noche! Con un arco narrativo que sucede, en casi (ojo al casi) absoluta continuidad, en una sola madrugada y la mañana siguiente (“poder contar y poder pasar por todos los elementos de un guión en sólo un día de la vida de tus personajes es un subidón”, dice el cineasta. “Conseguir como guionistas hacer una presentación, plantearles un conflicto, sus obstáculos, el desarrollo de los personajes, un climax y una catarsis en solo 24 horas de vida me parece que es un reto interesante. Es el deseo de todo guionista, hacer algo grande dentro de algo pequeño”), la película se convierte en un espejo en el que observarse. Todos podemos identificarnos, en algunos momentos, con él o con ella, o con ambos. Un magnífico vistazo a esa generación desencantada, de valores efímeros y comportamientos equívocos. Cuenta Rodrigo Sorogoyen al respecto: “Es un film muy generacional porque habla de la manera en la que ahora, en estos tiempos, nos relacionamos. De la manera en la que la gente de nuestra generación nos queremos o queremos las cosas. Hablo de una generación muy amplia, realmente, de los 20 a los 40 años. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que, aunque esté revestida de película generacional, ‘Stockholm’ es muy universal. Habla de los hombres y de las mujeres y de algo tan antiguo como el amor, el sexo, la mentira y la violencia.” Y, añadiríamos, de cierta frivolidad que acompaña al mundo de la noche. Dice el realizador que “no hubo ninguna intención moralizante” al respecto. “Pero a toro pasado, uno se da cuenta de las cosas que realmente quiere contar. He estado pensando mucho en ello, ya que terminamos la película hace más de un año y, claro, uno la ve y las interpretaciones van surgiendo. Supongo que había algo con lo que no estaba cómodo y quise sacarlo, contarlo. Pero no fue para nada voluntario.” Aura y Javier, ella y él Que únicamente dos actores, dos, sostengan el esqueleto de un largometraje es un riesgo difícil de controlar. La apuesta de Rodrigo Sorogoyen resulta bien exitosa. Javier Pereira y Aura Garrido se entienden a la perfección, tienen química y, por separado, hacen sendos trabajos espectaculares. El director se deshace en elogios hacia ambos: “Era un reto, un riesgo abismal. Que un intérprete haga verosímil que 12 días de rodaje realmente es sólo uno… parece más fácil de lo que es. Actores y director deben estar muy atentos. Un error sería vital para el desarrollo de la película. ¡Menos mal que Aura y Javi están inmensos!”, razona. Y continúa: “El potencial que veía era el que ya conocía. Había trabajado con ambos y les he visto en muchos trabajos. Sabíamos que eran ellos. Aura tiene todo lo que tienen las grandes, presencia, una enorme intuición y la profundidad de alguien que parece que lleva toda una vida actuando. Es la mejor actriz de su generación, y si no tiempo al tiempo. Y Javier tiene una experiencia impropia de alguien de su edad y una profesionalidad que nos ayuda a los demás a ser mejores. Es increíble como me compenetro con él. Es un actor tremendamente técnico, y además era físicamente perfecto para el papel.” Más allá de sus indudables aciertos artísticos y su estupendo resultado final, ‘Stockholm’ demuestra que el cine español vive un momento de explosión de talentos que no siempre encuentran el vehículo para expresarse. En este sentido, el film pudo hacerse realidad sin más ayudas que las del micromecenazgo. “Eso supuso muchas cosas”, analiza Sorogoyen. “Lo primero, una inyección de moral al ver que tanta gente confiaba en nosotros y que la historia interesaba. Segundo, una responsabilidad extra en hacer las cosas bien. No podíamos fallar a tantos micromecenas que hicieron el esfuerzo de invertir lo que invirtieron. Es como tener una red de público potencial antes del estreno. Y tercero, unas ganas terribles de estrenarla y enseñarla a quienes confiaron en nosotros.” Y remata: “También ha supuesto hacer una película al margen de la industria, con todo lo malo que supone eso. Que todo el equipo fuera inversor con nuestro hipotético sueldo, tardar mucho en conseguir todo y ciertos momentos de incertidumbre en cuanto a si tanto esfuerzo iba a merecer la pena. Pero también con todo lo bueno: ser tus propios jefes y no depender de los gustos o imposiciones de productoras grandes o cadenas de televisión, haber aprendido a base de golpes a ser productores y una satisfacción brutal al ver todo lo que estamos consiguiendo.” Ellos Licenciado en la ECAM en la especialidad de guión empezó a trabajar desde muy joven como guionista y dialoguista de series en la pequeña pantalla. Pero es en 2007 cuando tiene la oportunidad de escribir y dirigir junto a Peris Romano la película “8 Citas” estrenada en 2008 con una gran acogida por parte de crítica y público. Después comienza a trabajar como guionista y director en la productora Isla de Babel en series como “Impares” o la “Pecera de Eva”. Su segundo guión ya en solitario “25” está en fase de financiación y tiene un tercer guión “Impossible Germany”, escrito a la par junto a Daniel Remón (guionista de "Casual Day” y “Cinco metros cuadrados”) Licenciada por la Universidad de Navarra en Comunicación Audiovisual y por la ECAM en la especialidad de guión. Allí escribió el cortometraje “Martina y la Luna”, que ha cosechado varios premios, entre ellos el de mejor guión en festivales de cortometrajes de Polonia y Zaragoza. Antes de acabar el tercer curso de la escuela de cine consiguió su primer trabajo como guionista. Corría junio de 2008 y fue en la serie “Impares”. Tras participar en el desarrollo de varios proyectos, arrancó junto a sus compañeros “La pecera de Eva”, serie muy respetada en el medio. Le confiaron la coordinación de la tercera y cuarta temporada, que compatibilizó con la escritura de sus propios proyectos. www.cineclubfetiche.blogspot.com

martes, 18 de febrero de 2014

"The Act of Killing" de Joshua Openheimer, Hoy martes a las 21 h. en los Multicines Benavente









'The Act of Killing', el terror visto por sí mismo

·         El documental de Joshua Oppenheimer habla de la masacre indonesia de 1965

·         Suharto ordenó una persecución a comunistas que dejó un millón de muertos

·         La obra, producida por Werner Herzog y multipremiada, se estrena en España




The Act of killing


Director: Joshua Oppenheimer

Co-directores: Christine Cynn, Anónimo

Producida por: Signe Byrge Sørensen

Productores: Joram ten Brink, Anne Köhncke, Michael Uwemedimo, Joshua Oppenheimer, Christine Cynn, Anónimo.

Productores ejecutivos: Errol Morris, Werner Herzog, André Singer, Joram ten Brink, Torstein, Grude, Bjarte Mørner Tveit

Estreno en España: 30 de agosto

Género: Documental

Duración: 115 minutos

Producción: Dinamarca / Noruega / Reino Unido

Año de producción: 2012

Idioma: Indonesio




En la breve introducción a The Act of Killing que su joven director, Joshua Oppenheimer, ofreció en el pasado festival SXSW antes de su proyección en el Alamo Drafthouse Cinema de Austin, lo más importante fue el permiso que concedió a los espectadores para reír cuando lo pidiese el cuerpo. Sin censuras. El aviso a navegantes puede que suene excéntrico, pero es una necesaria absolución preventiva para cada una de las muchas veces que no se puede refrenar la carcajada mientras se ve este documental sobre asesinos en masa en la Indonesia de los años 1960. Con un estilo visual que podríamos considerar loquísima mezcla entre Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar y Apichatpong Weerasethakul, y heredero de Werner Herzog -que produce la cinta-, Oppenheimer ha creado una magnífica obra documental que ha cosechado desde dicho estreno numerosos premios, incluyendo el Primer Premio y el Premio del Público de Documenta Madrid, y que aspira a ser el Searching for Sugar Man de esta temporada (ambas traídas a España por Avalon, por cierto: enhorabuena). La premisa de la película es jugosa. En 1965, el gobierno indonesio del dictador Suharto llevó a cabo una persecución contra el comunismo que dejó un millón de muertos en el país asiático. Esas matanzas fueron perpetradas por mercenarios, por bandas de gánsteres sin inclinaciones ideológicas. En The Act of Killing, Oppenheimer pide a algunos de ellos, héroes en sus entornos cotidianos, que recreen escenas de esas ejecuciones para una película y graba el proceso de producción, a modo de making of. Lo que de entrada suena brutal, macabro y salvaje deriva en un acercamiento al misterio del mal que en ocasiones parece un mockumentary por la extravagante ingenuidad de sus protagonistas y el juego entre realidad y ficción con el que se despliega la historia. Oppenheimer vivió en el país asiático y descubrió con sorpresa que uno de sus vecinos había llevado a cabo cientos de ejecuciones. Quería hacer un documental sobre el tema, pero se dio cuenta de que si quería hacerlo de una forma segura tendría que enfocarlo desde la mirada de los asesinos, sin contar con grupos de derechos humanos o supervivientes. "Esperaba asesinos y me encontré gente ordinaria a la que puedes querer y por la que te puedes preocupar", explicaba Oppenheimer. Ordinarios como Anwar Kongo, el principal protagonista y motor de la historia. Se nos presenta al inicio del filme como un tipo dicharachero y normal, que cuenta lo que hizo sin convertirlo en una hazaña, pero con la candidez de quien siente que hacía lo que tenía que hacer. Esa candidez que es crudeza a la hora de confesar la mecánica para asesinar -the act of killing-, la galería de personajes que acompaña al protagonista y que en ocasiones roza lo freak, y algunos toques de surrealismo en la puesta en escena de la historia que se rueda dentro de la historia, difuminan los contornos de la realidad y permiten que el espectador pueda distanciarse hasta la risa. Y, sin embargo, tras esa rara embriaguez el balance emocional es estupor y turbación.

El crimen lo define el vencedor.

A medida que avanza está "especie de anticatársis" para Kongo vamos penetrando en ese misterio, el de "esa completa fantasía de un mundo dividido en malos y buenos, la moral Star Wars", como etiqueta el cineasta tejano. "La verdad, lo que lamento... Nunca pensé que iba a parecer tan horrible", dice Kongo casi al final de la película, cuando Joshua le muestra el montaje de la recreación de la masacre en un pueblo indonesio que fue borrado del mapa. No era consciente del destino de ese viaje que comenzó tan ufano. Uno de sus compadres en el crimen, casado y con dos hijas, al que convoca para grabar algunas escenas, es más consciente de lo que aquello puede suponer y se muestra remiso a rodar, critica que lo hagan, confiesa que no le da vueltas al tema y que eso le ha permitido dormir con la conciencia tranquila. "Lo que se considera crimen de guerra está definido por los vencedores", replica cuando la cámara le pregunta si no es consciente de que aquello que considera era un deber puede llevarle a La Haya. "Que me lleven", desafía.

Exterminar "de una manera más humana"


"Esto no es lo característico de la Pancasila Youth [juventud paramilitar al servicio del Estado], como si nos gustase beber sangre", justifica en el set de rodaje de la citada masacre el ministro de Juventud y Deporte, que ha acudido a apoyar el rodaje pero que parece también darse cuenta al verse desde fuera lo que están haciendo. "Debemos exterminar a los comunistas, pero debemos aniquilarlos de una manera más humana", dice con toda llaneza. "Si queremos prevenir con seriedad que nos matemos unos a otros, tenemos que mirar a los motivos de la violencia frente a frente", defiende Oppenheimer. "¿He pecado... y todo esto vuelve ahora a mí? Espero que no", dice Kongo, cuyo personaje hubiera sido de imaginar por un guionista. "Sé que estaba equivocado, pero tenía que hacerlo". Gracias a The Act of Killing se habla por primera vez abiertamente en Indonesia de este crimen masivo, gracias a proyecciones clandestinas o reducidas, ya que la censura no permitiría la proyección de un documental cuyo rodaje fue convirtiéndose en algo cada vez más peligroso y en cuyos créditos hay varias decenas de miembros del equipo técnico que están acreditados como "anónimos".  No es este un acto de denuncia al uso (pero lo es, por muchas carcajadas que el espectáculo provoque, y prueba de ello es que los supervivientes de la matanza son los primeros que quieren distribuir la película en Indonesia). Es, sobre todo, "cómo un régimen de terror se imagina a sí mismo", en palabras del propio director.

martes, 11 de febrero de 2014

"Harold and Maude" hoy martes 11 de febrero a las 21 h en los Multicines Benavente

Título: Harold y Maude (Harold and Maude)
País y año: EE UU, 1971
Dirección: Hal Ashby
Intérpretes: Ruth Gordon, Bud Cort, Vivian Pickles
Guión: Colin Higgins
Cartel de Harold y Maude
Esta reseña revela detalles del argumento
La primera película de Hal Ashby que tuve el placer de ver fue una de sus mejores obras, Being there (USA, 1979), que nos ofrecía una interpretación memorable del gran Peter Sellers en un registro muy alejado de lo que solemos esperar de él. Desde el momento en que vi la secuencia en la que Chance Gardner —un jardinero simple y con muchas limitaciones— atraviesa las calles de Washington llenas de miseria, crimen y graffittis al compás de la versión funky de Eumir Deodato de Also Sprach Zarathustra, supe que estábamos ante una manera peculiar, clásica y a la vez divertida, de entender el cine. Esa mezcla de seriedad, edad madura, ironía y humor infantil que me gustaron en Being There ya se encontraban en Harold and Maude (1971) en dosis mucho menos diluidas y con mayor carga icónica. De hecho, Harold and Maude es considerada una comedia de culto, y contiene elementos transgresores y de cultura pop (como ese Jaguar fúnebre) que, mezclados con el humor oscuro e irónico pero infantil, conforman esa clase de películas que aquí nos interesan.
Harold and Maude tiene una secuencia inicial y una puesta en escena que dan la impresión de que estamos ante una película deprimente y pesimista. El contrapunto de la música de Cat Stevens, vital y animada, nos va introduciendo —de manera aparentemente contradictoria— a la dualidad chocante y tremendamente efectiva del humor negro que sirve como vehículo y lenguaje de esta película. De esta manera se nos va presentando de un modo cada vez más accesible la personalidad de Harold, un adolescente obsesionado con la muerte y que no para de escenificar su propio suicidio una y otra vez ante su madre, cada vez de manera más sanguinaria y desesperante. El asunto en realidad es serio, pues Harold realmente se siente muerto y su impulso hacia la muerte es real e intenso. El joven siente tal atracción por la muerte que frecuenta funerales de desconocidos, fascinado por el final de la vida y por la contemplación del cadáver que todos, de alguna manera, ya somos.
Es en uno de estos funerales donde Harold conoce a Maude, una anciana septuagenaria llena de vida, también fascinada por la muerte, pero por motivos bien distintos. Maude es una vitalista, una anarquista, una fuerza de la naturaleza hecha de pura energía y ganas de vivir; más joven que muchas adolescentes, irradia una vitalidad hermosa y femenina. Para ella, la muerte es una manifestación más de la energía de la vida, del ciclo del cosmos. Su sonrisa está llena de ilusión y experiencia, de ingenuidad y sabiduría al mismo tiempo. Harold y Maude se hacen amigos, y poco a poco el joven va descubriendo motivos para vivir. La vida que pronto abandonará el cuerpo de Maude es la que gradualmente va llenando a Harold, en un ejercicio de puro cine y celebración vital que resulta chocante desde las premisas necrófilas y suicidas iniciales de la película. No hay manera de apreciar la vida sin antes haberse enamorado de la muerte. Entonces podremos cantar, y bailar, y ser quienes realmente queramos.
And if you want to be me, be me
And if you want to be you, be you
'Cause there's a million things to do
You know that there are
La película está situada en el número 45 de las 100 más divertidas de la historia según el American Film Institute. Por supuesto, habrá mucha gente que ponga objeciones a esta clase de listas; yo, el primero. Pero si atendemos a criterios de humor inteligente, con diversas capas de significado y niveles de interpretación, de complejidad irónica y significado existencial más allá del mero gag, no puedo estar más de acuerdo: estamos ante una cinta extremadamente divertida, que celebra el humor como cristal a través del cual podemos mirar más allá de nuestro cuerpo muerto y ver la grandeza de lo que somos. La conversación entre Harold y Maude acerca de las flores es de una belleza enternecedora y un significado muy profundo.
Pero no por ello deja de haber en Harold y Maude un humor meramente cómico o de sketch. La escena en la que Maude vuelve loco a un policía que pretende detenerla en su moto es desternillante, puro slapstick on the road. Humor chaplinesco, en el que el personaje de la anciana alcanza su cima de rebeldía a la vez que culmina nuestro proceso de identificación con ella. Su forma de entender la autoridad recuerda a la de los hermanos Marx, la persecución entre ella y el policía es comedia muda, puro cine y divertimento destilado. Genial.
Ciertos momentos de la película son tan genuinos y originales que la historia adquiere la frescura que sólo tienen aquellas películas en las que se nota que el director estaba efectuando realmente un ejercicio de expresión y libertad creativa. Momentos como cuando Maude hace el grito de Tarzán y suena el auténtico grito de Tarzán, o cuando está tocando el piano y se levanta para bailar mientras el instrumento sigue sonando. Esos momentos sorprenden y, lejos de alejarnos del momento, nos despiertan una sonrisa y nos atan con más fuerza al mundo especial de los personajes.
Al final, la película plantea un dilema moral relacionado con la diferencia de edad de los protagonistas. Lo que para muchos es un tabú inquebrantable se presenta de un modo natural y, de nuevo, con humor y gracia (Harold haciendo burbujas de jabón con una sonrisa de felicidad en el rostro). Tras esto, la película se cierra con una escena final que plantea la ambiguedad de si Harold ha ejecutado su acto suicida final, o ha vuelto a fingirlo por última vez. No importa. Lo realmente importante es que finalmente ha entendido que está vivo, más allá de lo que ocurra con su cuerpo. La drástica (pero coherente) decisión final de Maude en su 80° cumpleaños sirve como bálsamo para un joven que, finalmente, nace al mundo y a la vida. Puro cine.

Harold and Maude (1971) es una de las películas imprescindibles de la década de los setenta. Divertidísima y triste a la vez, esta comedia negra tiene por protagonista a Harold (interpretado por un excelente Bud Cort), un joven de buena familia cuya fascinación por la muerte le conduce a simular todo tipo de suicidios, cada uno de ellos tan extravagante como hilarante. La absoluta indiferencia de su gélida madre (Vivian Pickles) ante la imagen de Harold colgado con una soga al cuello, flotando en la piscina boca abajo o en el suelo tras “pegarse un tiro” delante suyo es probablemente lo más conmovedor del filme. Casi más que el trágico final que se intuye con cada frame.
“Actualmente, la etiqueta película de culto es un truco publicitario para vender películas independientes o películas importantes que flirtean con distintas subculturas”, explica el experto cinematográfico Michael Tapper en 1001 películas que hay que ver antes de morir. Y continúa: “Sin embargo, Harold and Maude lo es verdaderamente, pues combina el talento en la dirección del antes montador Hal Ashby con las excéntricas personalidades de sus principales actores, Bud Cort y Ruth Gordon”. Cort, de veintiún años, acababa de interpretar su primer papel principal como el hijo obsesionado con volar en El volar es para los pájaros (1970), de Robert Altman. La ex guionista de Gordon, de setenta y seis años, tenía una serie de papeles secundarios memorables tras de sí en la década de 1960, el más conocido la bruja de Manhattan de La semilla del diablo (1968), de Roman Polanski, premiado con un Oscar.
En el filme, el joven Harold sólo logra superar su depresión al conocer en un funeral (como no podía ser de otra manera) a Maude, una mujer de 79 años que no teme a la muerte, pues es una superviviente de los campos de concentración nazis (lo que se descubre gracias al fugaz plano del número tatuado del brazo) y que está dispuesta a morir justo el día en que cumpla 80 años. “La peculiar química entre ambos los convirtió en una pareja romántica, simpática e inolvidable que desafía los tabús de la juventud, la vejez, el sexo, la muerte y la felicidad”, apunta Tapper.
Ganadora de la Espiga de Oro a la mejor película, Harold and Maude fue también rompedora para su época, ya que el vínculo sexual entre los protagonistas es la clave del filme, “aunque a varios de los personajes y posiblemente a muchos de los espectadores les parezca repugnante”. Con la excepcional música de Cat Stevens, Johann Strauss y Chaikovski como telón de fondo, la película conduce al espectador a un esperado (pero temido) final.
En la última escena, “Maude se prepara para morir en su octogésimo aniversario, y la inclinación hacia la juventud es sustituida por la percepción existencial de que la muerte sea, en última instancia, aquello que da sentido a la vida”.
 
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