lunes, 8 de diciembre de 2014

"10.000 Km", de Carlos Marqués-Marcet. El martes 9 de diciembre a las 21 h. en los Multicines Benavente


Sinopsis: Alex (Natalia Tena) y Sergio (David Verdaguer), una sólida pareja de amigos y amantes acarician la idea de tener un hijo juntos cuando a Alex le ofrecen una residencia artística de un año en Los Angeles. Un año de relación a distancia, dos ordenadores y dos ciudades, Barcelona y Los Angeles. ¿Puede el amor sobrevivir a 10.000 km de distancia?
Director: Jean-Marc Vallée
Reparto: Natalia Tena (Alex), David Verdaguer (Sergi).

sábado, 29 de noviembre de 2014

"El Gran Hotel Budapest" de Wes Anderson, el martes 2 de diciembre en los Multicines Benavente, a las 21 h.

Wes Anderson es uno de los directores más interesantes de la actualidad, poseedor de un sentido narrativo y visual sobresaliente que le ha valido el beneplácito de la crítica y de un importante grupo de incondicionales, aunque no terminaba de llegar al gran público debido a sus argumentos mínimos, sus largos diálogos (a veces sin sentido) y su fascinación por el humor absurdo. Cosas que empezó a matizar en Moonrise Kingdom, con la que consiguió su segunda nominación al Oscar (La anterior fue por Los Tenenbaums, una familia de genios).
Y elementos que también están presentes en El Gran Hotel Budapest, su nuevo trabajo que se estrena este viernes, 21 de marzo, y que narra las divertidas aventuras de Gustave (Ralph Fienes), el conserje de un hotel de Budapest en los turbulentos años de entreguerras; aventuras en las que estará acompañado de un joven botones, Zero.
Sin duda su película más divertida y brillante, visualmente hablando, que cuenta con un reparto de lujo, y que consiguió el Gran Premio del Jurado del último Festival de Berlín. Lo único que se podría reprochar a este magnífico y divertido espectáculo es su debilidad argumental (sin duda el punto flaco de Anderson), pero lo que estamos viendo en pantalla (en todo momento) es tan espectacular y divertido, que nos da lo mismo. Y es que esta película es un auténtico placer para la vista. Un cuento con un ritmo endiablado que también es un homenaje de Anderson a Ernst Lubitsch y un canto de amor a la vieja Europa.
No os perdáis la secuencia que os adelantamos, en exclusiva, en el video que encabeza esta noticia.

El argumento

La historia comienza en 1985, cuando un escritor (Tom Wilkinson) nos cuenta que en su juventud se alojó en ese Gran Hotel Budapest. Luego le vemos rejuvenecer (con los rasgos de Jude Law) hasta su llegada a ese Hotel, ya en decadencia, donde conoce al propietario (F. Murray Abraham) que, en un tercer relato, le cuenta la turbulenta historia del Hotel en los años 30, cuando disfrutaba de su mayor esplendor y era visitado por señoras, con mucho dinero, en busca de las atenciones de su legendario conserje, M. Gustave (Ralph Finenes).
La muerte de una de esas adineradas amantes de Mr. Gustave desatará la lucha por su herencia, incluyendo un valioso cuadro que le deja al conserje y que sus herederos quieren recuperar a toda costa, lo que dará lugar a todo tipo de persecuciones, a cual más divertida.Y con un final sorprendente

Lo mismo de siempre pero mejor

Anderson realiza esta brillante y divertida película sin renunciar a su estilo. Y potenciando ese humor absurdo marca de la casa. De hecho a veces parece que estemos viendo un homenaje al cine mudo de Charlot, sobre todo en escenas clave como un tiroteo en medio del Hotel, que es un momento muy dramático pero que, a la vez, nos arranca más de una sonrisa.
Y en una escena que parodia las películas de fugas que con cualquier otro director nos habría parecido absurda pero que, bajo la batuta de Anderson es absolutamente brillante. Y con una dirección artística y unos decorados, casi de cuento de hadas, que dan a la película una atmósfera muy especial.
Por cierto, que el film incluye numerosas referencias artísticas y literarias que serán comentadas durante mucho tiempo, lo que demuestra el cuidado con el que Anderson ha construido esta historia que, en apariencia, parece un simple divertimento.
Pero por encima de todo destacan esos personajes de tebeo absurdos, totalmente delirantes y totalmente creíbles, porque a veces lo ridículo llega a ser sublime; y Anderson es único para reunir a grandes actores con los que, además, suele repetir en sus películas. Unos actores que interpretan a personajes que parecen salidos de la novela picaresca.

Un reparto de lujo

En El Gran Hotel Budapest coinciden cas veinte estrellas de Hollywood y cada uno de ellos tiene su gran escena, su momento para lucirse. Es casi como un homenaje, en clave de comedia, a la película Grand Hotel (1932), en la que la Metro reunió, por primera vez, a casi todas sus estrellas, un experimento que se saldó con el Oscar a la Mejor película. Por cierto, que el cartel con los actores y la misteriosa llave no puede sino recordarnos a una novela de Agatha Christie, y algo de misterio también hay en la película, aunque no sea lo más destacado.
Entre todos los actores destacamos a la pareja protagonista, Ralph Finnes, que demuestra una vis cómica que no habíamos vislumbrado todavía, y su acompañante, Tony Revolori, que interpreta al joven botones sin papeles que siempre es fiel a su maestro, ambos poseedores de un entusiasmo y una fuerza que no les permite dudar ni abandonar en ningún momento, ni en los más difíciles de su existencia.
Ambos están rodeados por un reparto que ya quisiera cualquier director y que incluye a Saoirse Ronan, Bill Murray, Jude Law, Willem Dafoe, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Edward Norton, Jeff Goldblum, Adrien Brody, F. Murray Abraham, Mathieu Amalric, Owen Wilson, Jason Schwartzman, Tom Wilkinson, Léa Seydoux, Bob Balaban.
Si tuviesemos que destacar a alguno nos quedaríamos con un Willem Dafoe (que parece haber vuelto a los tiempos de Calles de fuego-1984-, con su papel de villano de tebeo y su abrigo de cuero) y a Jeff Goldblum, que casi repiten (en clave de humor) el enfrentamiento que matuvieron en la película Adam Resurrected (2008), donde Goldblum era un judió torturado por un nazi despiadado (Dafoe).
También destacaríamos a Harvey Keitel, muy divertido en su papel de un preso que solo piensa en fugarse. Pero, como decimos, casi todos los actores tienen su momento para lucirse, como un divertido Adrien Brody, que interpreta al despiadado heredero de la ricachona, dispuesto a cualquier cosa para acaparar la herencia.
Resumiendo, una película muy divertida, visualmente deslumbrante y con el mejor reparto del año. ¡Una gozada!

viernes, 14 de noviembre de 2014

"José y Pilar" el martes 18 de noviembre a las 21 h. en los Multicines Benavente.


Sinopsis
Historia de la relacion entre el Premio Nobel de literatura Jose Saramago - 1922-2010 y su esposa la periodista española Pilar del Rio. Retrata su vida cotidiana en Lanzarote y Lisboa en su casa y en sus viajes por todo el mundo durante los ultimos cuatro años de vida del escritor portugués.

Yo tengo ideas para novelas, y ella tiene ideas para la vida, y yo no sé qué es lo más importante.
José Saramago
Las respuestas breves. Cuanto más breves, mejor para todos.
Pilar del Río.



lunes, 10 de noviembre de 2014

"Capitanes de abril" de María de Medeiros, el martes 11 de noviembre a las 21 h. en los Multicines Benavente.




Sinopsis

En Portugal, durante la noche del 24 al 25 de Abril de 1974, la radio emite una canción prohibida: "Grândola". Podría tratarse de la insumisión de un periodista rebelde; pero en realidad es el detonante de un golpe de Estado militar que cambiará la faz de este pequeño país, así como el destino de inmensos territorios en África. Al son de la voz del poeta José Afonso, las tropas sublevadas toman los cuarteles. A las tres de la mañana, avanzan hacia Lisboa. Poco después del triste golpe militar en Chile, la Revolución Portuguesa se caracteriza por el carácter aventurero, pacífico y lírico de su desarrollo.

Ficha técnica y artística

Dirección: Maria de Medeiros.
Paises:
Portugal / España / Francia / Italia.
Año: 2000.
Duración: 123 min.
Interpretación: Maria de Medeiros (Antónia), Stefano Accorsi (Maia), Joaquim de Almeida (Gervásio), Frédéric Pierrot (Manuel), Fele Martínez (Lobão), Manuel João Vieira (Fonseca), Marcantonio del Carlo (Silva), Emmanuel Salinger (Botelho), Rita Durão (Rosa), Manuel Manquinña (Gabriel), Duarte Guimarães (Daniel), Manuel Lobão (Fernandes).
Guión: Maria de Medeiros y Ève Deboise.
Producción:
Javier Castro, Concha Díaz y Ricardo Evole.
Música: António Vitorino D'Almeida.
Fotografía:
Michel Abramowicz.
Montaje: Jacques Witta.
Diseño de producción: Guy-Claude François.
Dirección artística: Agustí Camps Salat.


 

La revolución de 1974 significa mucho para Maria de Medeiros, que tenía 9 años cuando los militares acabaron con el régimen que había obligado a sus padres a exiliarse en Viena. Tenía el proyecto de Capitanes de abril entre manos desde hace bastantes años, pero su gestación fue larga y difícil. Aunque desde el principio contó con el respaldo del productor francés Jacques Bidou, el elevado presupuesto y el hecho de que fuera una directora novel (aunque ya había dirigido anteriormente algunos cortometrajes) hicieron necesario que se unieran tres productoras más antes de poder iniciar el rodaje en marzo de 1999. La película es ante todo el homenaje a la última revolución romántica e idealista, dice la actriz y directora. Está perfectamente personificada en Salgueiro Maia, el héroe del golpe, el militar que tomó Lisboa. Fue uno de los hombres más puros de la revolución, no solo por su coraje, sino por su generosidad y ausencia total de ambiciones. Los capitanes no querían el poder, sino que querían devolvérselo al pueblo. Lo prometieron y lo cumplieron. El italiano Stefano Accorsi es quien interpreta el heroico Maia; el francés Frédéric Pierrot, a Manuel, y la propia de Medeiros, reacia en un principio a aparecer en su película, a Antonia. Joaquim de Almeida es Gervasio, un militar que no cree en la revolución, y Fele Martínez encarna al teniente Lobao, un amigo de la infancia de Maia. Entre las demás presencias de la película destacan la de Manuel Manquiña y la de Luís Miguel Cintra, habitual en las películas de Manoel de Oliveira.




 
Capitanes de Abril
 
La película recrea los hechos conocidos como la Revolución de los Claveles que tuvieron lugar en Portugal y, sobre todo, en Lisboa durante la madrugada y el día 25 de abril de 1974. La película parte de una serie de fotografías y documentos gráficos de la época en blanco y negro; pero no se trata de una película reportaje a pesar de que su estructura narrativa está marcada por la temporalidad y la polifonía de puntos de vistas y miradas sobre los hechos. Se elude la entrevista y la evocación nostálgica, y la historia se cuenta desde la vivencia, momento a momento, de los protagonistas en el día y hora histórico que les tocó vivir. Ese inicio de documental en blanco y negro, debido a la violencia de las imágenes, permite de manera rápida y definitiva llevarnos al meollo de la cuestión: los mandos intermedios, capitanes, sobre todo, que han participado en la guerra colonial africana, son los que se han comprometido para cambiar la situación y lo hacen porque han vivido el infierno africano donde han asistido a ejecuciones injustas, han conocido la violencia del miedo y se han juramentado para cambiar el régimen político del país hacia una democracia y sin pegar un solo tiro, sin matar a nadie. Lo radicalmente nuevo de este golpe de estado es que no quieren el poder para ellos, sino para el pueblo y sólo estarán ahí hasta organizar las primeras elecciones democráticas. Al final, han conseguido parte de sus pretensiones, otras han fracasado; pero sí que lograron, de manera incruenta, traer la democracia a Portugal. La película nos presenta una amplia galería de personajes que nos permiten comprender las diversas actitudes de los militares, no sólo de los que estuvieron a favor del golpe o en contra; y dentro de cada uno de los grupos enfrentados darnos cuenta de que no todos compartieron las mismas ideas o actitudes y la evolución que fueron tomando al hilo de los acontecimientos. Tampoco se olvida la decisiva intervención de los partidos de izquierda y del pueblo de Lisboa que apoyaron decididamente la revolución. Hay momentos de gran intensidad dramática y otros de humor; la desorganización de cada uno de los bandos nos llega a dar la sensación de farsa grotesca en algún momento; en otros vemos que la decisión personal de algunos miembros de las fuerzas armadas y el encadenamiento de hechos sorpresivos permitieron el triunfo de los rebeldes.  La estructura del relato es compleja, se alternan los espacios y los personajes hasta confluir, principalmente, en la historia de tres amigos a los que los problemas personales, ilusiones y deseos los han unido o desunido a lo largo de los años. Ahora la revolución también va a cambiar sus vidas. Los españoles que vivieron aquellos hechos volverán a recordar con emoción la Revolución de los Claveles que supuso una gran esperanza, algo comenzaba a moverse en las dictaduras peninsulares. Para los jóvenes que no lo vivieron, es el momento de comprender una parcela de la historia: la que inicia la etapa democrática en la que hoy vivimos, y darse cuenta de que se conquistó la democracia porque hubo gente que arriegó su vida y su carrera y porque una mayoría salió a la calle para apoyarlos. También que no se lograron algunas de las reivindicaciones que proponían y que muchos sueños se quedaron por el camino. Daniel Arenas  




 
 
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