viernes, 28 de marzo de 2008

"Conversaciones con mi jardinero" de Jean Becker, el martes 1 de abril



Sinopsis
Después de haberse dado a conocer en París, un pintor quincuagenario regresa a su pueblo natal en la Francia profunda para instalarse en la casa donde pasó su infancia. Un jardín de buenas proporciones rodea el edificio, pero no sabe ni le apetece cuidarlo. Prefiere poner un anuncio en el periódico local. El primer candidato, y el definitivo, es un antiguo compañero de colegio milagrosamente reencontrado después de tantos años. Será el jardinero.En su contacto diario con el jardinero, el pintor descubre, mediante toques impresionistas, a un hombre que primero le intriga y que acaba por asombrarle gracias a su franqueza y a la simplicidad de la mirada con la que ve el mundo. Su vida está marcada por referencias sencillas. Una felicidad sin aspavientos. El jardinero no conoce la amargura ni la envidia. Sus héroes siempre son gente modesta.Su sistema de valores tiene un criterio único que, de forma consciente o no, le sirve para juzgar las cosas y las personas: el sentido común. El arte del que vive su amigo no goza de su aprobación hasta que puede observarlo discretamente durante horas.Prosiguen una especie de adolescencia tardía y fraternal en la que se mezclan sus familias, sus conocimientos, las zanahorias, las calabazas, la vida, la muerte, viajar en avión, las grosellas, los gustos y los colores. Lo redescubren todo a través de la mirada del otro y renuevan el espectáculo del mundo.Sin grandes alborotos, nos invitan a compartir su descubrimiento del día a día. El jardinero planta para ofrecer y el pintor pinta para mostrar.

Basada en la novela homónima de Henri Cueco, "Conversaciones con mi jardinero" es una comedia francesa en un ambiente bucólico. Su realizador, Jean Becker, en seguida se sintió atraído por la peculiar personalidad del jardinero y pensó en su colega Jean Cosmos (con el que ya trabajó en "Los jardines de la memoria") para que adaptara el guión. La historia se basa en el diálogo entre dos hombres muy distintos, que terminan entendiéndose a través del arte y la jardinería. Becker, realizador de títulos como "Un crimen en el paraíso" o "La fortuna de vivir" pensó en su amigo Jacques Villeret para el papel de jardinero, pero cuando éste falleció encontró un recambio de lujo en Jean-Pierre Darroussin. El personaje de pintor que interpreta Daniel Auteil tuvo que desarrollarse en el guión, ya que en la novela servía como mera réplica a las palabras del jardinero. El reparto está encabezado por dos pesos pesados de la escena francesa. Esta es la segunda película que Auteil estrena en nuestras pantallas en pocos meses después de "Mi mejor amigo". En esta ocasión, el actor de "El octavo día" y "El juego de los idiotas" muestra sus habilidades con el pincel y la palabra. Por su parte, Jean-Pierre Darroussin (La ciudad está tranquila, Largo domingo de noviazgo) interpreta a un personaje bonachón que demuestra su sabiduría innata.

Ficha técnica
Título V.O.: Dialogue avec mon jardinier

Año de producción: 2007

Distribuidora: Golem

Género: Comedia

Estreno: 14 de septiembre de 2007

Director: Jean Becker

Guión: Jean Becker, Jean Cosmos, Jacques Monnet

Fotografía: Jean-Marie Dreujou

Intérpretes: Daniel Auteuil (el pintor), Jean-Pierre Darroussin (el jardinero), Fanny Cottençon (Hélène), Elodie Navarre (Carole), Hiam Abbass, Alexia Barlier (Magda)

miércoles, 26 de marzo de 2008

JESS FRANCO CON ÉL EMPEZÓ EL TERROR

Jesús Franco Manera es un director de cine, actor, guionista, compositor, productor y montador nacido el 12 de mayo de 1936 en Madrid (aunque hay fuentes que incorrectamente dicen que nació en 1930).

Es conocido fundamentalmente por su labor como director. Ha rodado unas 200 películas y ha declarado que morirá "con la cámara al hombro". Ha trabajado en multitud de países, como Francia, Alemania, Suiza, Portugal, Italia, Estados Unidos...






Biografía

Interesado por la música desde pequeño, ingresó, tras la Guerra Civil Española en el conservatorio de Madrid, donde estudió piano. Acabó sus estudios y se licenció en Derecho, tras lo cual ingresó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), donde permaneció dos años, mientras escribía libros bajo el seudónimo de David Khunne. También compaginó sus trabajos como director y actor de teatro durante esta época.

Viajó a París, donde estudió técnicas de dirección y solía pasar el tiempo viendo películas en la filmoteca de la universidad. A su regreso a España empezó su carrera como compositor y como ayudante de dirección, trabajando con directores como Juan Antonio Bardem, León Klimovsky, Luis Saslavsky, Julio Bracho, Fernando Soler y Joaquín Luis Romero Marchent, entre otros. También trabajó en Ágata Films S.A., como escritor y representante.

Sus primeros trabajos como director dieron como fruto películas culturales, normalmente documentales de corta duración sobre diversos temas de la esplendorosa España del pasado.

Pronto aplicó su experiencia y sus conocimientos y así realizó su primer largometraje: Tenemos 18 años (1959), pero no fue hasta 1962, con la famosa Gritos en la noche, cuando consiguió un cierto éxito. Otras películas de la época son La muerte silba un blues (1962), La mano de un hombre muerto (1962) y Rififí en la ciudad (1963).

Aclamado por los fans del género de terror, que empezó a cultivar con bastante frecuencia, pronto se convirtió en un enemigo de la dictadura. Sin embargo, las buenas críticas recibidas por sus trabajos en aquella época, se materializaron en ayuda económica para poder continuar con la labor. Se exilió y continuó trabajando en el extranjero.

No le faltaron productores fuera de España, y no sólo para sus incursiones en el género de terror, ya que también tocó todo tipo de géneros: comedia, drama, musical... y posteriormente incluso el porno. En 1965 trabajó como director de unidad secundario para Orson Welles en Campanadas a medianoche, con quien repetiría en los proyectos inacabados La isla del tesoro y Don Quijote. Pero fue en 1967 cuando se ganó el clamor del público a nivel internacional, con su película Necronomicon, que fue presentada en el festival de Berlín.

Sin embargo, sus películas no siempre eran bien acogidas por la crítica o el público. De hecho, buena parte de crítica y público empezó a rechazar y despreciar sus alocadas ideas. Así, se centró en realizar películas de bajo presupuesto y con una velocidad asombrosa, llegando a lanzar seis, siete o incluso más títulos al año, trabajando con infinidad de productoras en numerosos países, e incluso llegando a crear la suya propia (Manacoa Films). Este hecho le llevó a estrenar muchos de sus títulos bajo seudónimos, "por recomendación de las productoras, para no saturar el mercado cinematográfico", según explica él. En realidad la razón fundamental del uso de seudónimos era la búsqueda de una mejor venta de la película, con nombres que sonaran bien en el mercado internacional y que sonaran novedosos. Así, firmó algunos de sus trabajos como David Khunne, John O'Hara, Clifford Brown o Pablo Villa, entre otros nombres.

Debido a su enorme capacidad de producción, también aprovechaba muchas veces el reparto de un rodaje para embarcarse en un nuevo proyecto, utilizando para ello el mismo material y el dinero sobrante del proyecto anterior, lo cual explica por qué la mayoría de sus filmes son de bajo presupuesto. Llegó incluso a aprovechar las mismas escenas para diferentes películas.

Entre sus actores más destacados se encuentran Howard Vernon, Antonio Mayans, Christopher Lee, Klaus Kinski, Jean Servais, Santiago Segura, Fernando Fernán Gómez y Aldo Sambrell. Entre sus musas o actrices fetiche están Diana Lorys, Maria Rohm, Soledad Miranda y Lina Romay. Esta última es la más representativa y su actual compañera sentimental.

Durante los 80, muchas de sus películas fueron calificadas como X por los comités de censura de diversos países. Se estrenaron versiones de sus películas con un metraje bastante recortado (hasta 40 minutos), algo que él no comprendía. Respondió con incursiones en el cine puramente porno, algo que muchos de sus fans tampoco supieron comprender.

A principios de los 90, Jess, como es conocido popularmente, fue contactado por la Sociedad Estatal para la Exposición Universal de Sevilla 1992 para recopilar el material y montar la película que se estrenaría con el título de Don Quijote de Orson Welles, una película que el genial director americano rodó a lo largo de décadas y dejó inacabada. Tras mucho tiempo de trabajo y montaje, estrenó finalmente la película, aunque no recibió una muy buena acogida por la crítica.

Tras años en los que las películas de Franco sólo se podían ver ocasionalmente en España a través de ediciones en vídeo, en 1996 estrena en cine Killer Barbys, lo que coincidió con un homenaje en Nueva York (donde recibió un premio de manos del mismísimo Roger Corman) y una reivindicación general de su obra.

Posteriormente la producción de Jess ha descendido notablemente, aunque sigue rodando. Sus más recientes trabajos han sido como actor para películas de sus colaboradores Pedro Temboury y José Roberto Vila. También ha trabajado como actor en muchas de sus películas y en el clásico de Fernando Fernán Gómez El extraño viaje (1964), considerada uno de los mejores filmes españoles de todos los tiempos.

En el año 2006 ha apadrinado al colectivo español Digital 104, que como él defiende la producción en formato digital frente al problemático celuloide. Es también el gran protagonista del documental The Life and Times of Jess Franco, 2006, de José Luis García Sánchez.


lunes, 24 de marzo de 2008

domingo, 16 de marzo de 2008

El tema principal de la banda sonora de "Once" de John Carney




video


El martes 15 de abril, el Cineclub Fetiche presentará la película musical más importante de nuestra generación.


Título: ONCE (UNA VEZ)
Título original: Once
Dirección: John Carney
País: Irlanda
Año: 2006
Duración: 85 min.
Género: Drama
Reparto: Alaistair Foley , Catherine Hansard, Glen Hansard, Kate Haugh, Senan Haugh, Darren Healy, Gerard Hendrick
Guión: John Carney
Web: www.oncethemovie.jp
Distribuidora: Avalon Productions
Productora: Summit Entertainment, Bórd Scannán na hÉireann, Samson Films
Diseño de Producción: Tamara Conboy
Fotografía: Tim Fleming
Montaje: Paul Mullen
Productor: Martina Niland
Sonido: Ken Galvin

martes, 11 de marzo de 2008

viernes, 7 de marzo de 2008

"Ni uno menos" de Zhang Yimou





El Cineclub Fetiche se complace en presentarles el martes 11 de marzo del 2008, en los multicines Benavente, a las 21 h. la película de Zhang Yimou "Ni uno menos"




Ficha Técnica y artística


NI UNO MENOS / YI GE DOU BU NENG SHAO.


Producción: Guangxi Film Studios, Beijing New Picture, Zhao Yu. Dirección: Zhang Yimou.


Guión: Shi Xiangsheng.


Año: 1999.


Fotografía en color: Hou Yong. Música: San Bao.


Edición: Zhai Ru.


Intérpretes: Wei Minzhi (la suplente Wei), Zhang Huike, Tian Zhenda (jefe de la aldea), Gao Enman (maestro Gao), Li Fanfan (conductora TV).


Duración: 106 minutos.


CRÍTICA
NI UNO MENOS / NOT ONE LESS, de Zhang Yimou
Por Francisco Peña
Ni uno menos, del director chino Zhang Yimou, fue ganadora del León de Oro del Festival de Venecia 1999. Ni uno menos encaja perfectamente dentro del estilo de otras películas de Yimou, algunas de las cuales ya se han exhibido en el país como La historia de Qiu Ju y Sorgo rojo. Pero en esta pélícula Yimou ha encontrado un equilibrio más fresco entre sus personajes y las obligaciones ideológicas de la cinematografía china, al privilegiar la cotidianeidad por encima del mensaje.
La anécdota es muy sencilla y de allí parten las mejores cualidades de la cinta. Una adolescente de 13 años se convierte en la suplente de un viejo maestro de escuela en un pueblo perdido en la montaña.
La chica - maestra Wei y sus niños alumnos se van ajustando mutuamente y asumen sus respectivas responsabilidades. Wei primero es indiferente a los niños pero posteriormente toma al pie de la letra las instrucciones del maestro Gao, que no quiere que ninguno de sus alumnos deserte de la escuela.
Las secuencias filmadas en la aldea son afortunadas por su simplicidad y por la calidez que le imprimen los niños con su inocencia. Las peleas en el salón, el clásico niño rebelde -Zhang Huike- que se escapa de clase, el izamiento de la bandera, van mostrando al espectador una cotidianeidad fresca y humana aun en sus pequeños problemas.
Pero Yimou sabe construir su cinta con precisión y darle a esos pequeños acontecimientos un marcado significado que eleva algunos de ellos a símbolos. Todo esto muy bien aderezado con el uso del melodrama donde los sentimientos se muestran en el momento adecuado y donde el director no rehuye las lágrimas a cámara.
Uno de esos momentos, donde cotidianeidad, símbolo y mensaje ideológico se unen en armonía es cuando, después de la destrucción de los gises racionados, Wei permite que se lea públicamente en clase el diario secreto de una de las mejores alumnas. El diario habla de su responsabilidad personal y del valor real que implican los gises en lenguaje infantil; el hecho de que la niña llore al final corona una de las mejores secuencias del film.
Wei empieza a comprender la importancia de su función de maestra y, tercamente trata de cumplir al pie de la letra la orden del maestro Gao: ni uno menos. Esto implica terquedad porque a su edad no es capaz de distinguir entre una oportunidad de movilidad social para una de sus alumnas -que tiene capacidad para correr- y el problema de la ida a la ciudad del niño Zhang Huike.
A partir del punto del viaje a la ciudad de Zhang, los niños ejercen su solidaridad social y buscan los medios para que la maestra Wei vaya a localizarlo. Esto los lleva primero a unas deliciosas clases de matemáticas con problemas reales: el costo del boleto y el dinero que se puede ganar por mover X cantidad de ladrillos, en donde Wei no es precisamente la más brillante para resolverlos.
Finalmente Wei va a la ciudad pero sus esfuerzos individuales se pierden en el mar de gente. La solidaridad social está diluida en la ciudad, donde los favores se hacen por dinero y aun el trabajo individual requiere recursos: para comprar simplemente papel y tinta.
Wei escribe personalmente cerca de 400 anuncios para localizar al niño, pero como sabe todo habitante de una ciudad grande, apenas son gotas de agua en el mar. La solución es tomar a la modernidad de frente -al toro por los cuernos- y obligarla a ser responsable socialmente.
Wei se estrella primero frente a la recepcionista burocrática que no la deja entrar a la televisora por no tener identificación, el policía no la deja entrar, nadie se para a ayudarla, mientras los 400 anuncios que Wei hizo artesanalmente se los lleva el viento y los barrenderos…
Pero la terquedad basada en la justicia dobla las barreras burocráticas de los incompetentes mandos medios. El gerente de la televisora, el representante de los mandos altos, ayuda a la chiquilla que finalmente aparece frente a la cámara de TV, en una excelente secuencia que oscila entre lo cómico de su silencio y el llamado melodramático en medio de nuevas lágrimas.
La modernidad ayuda cuando tiene conciencia social, parece plantear Yimou -mientras respeta los actuales lineamientos políticos- cuando la televisión funciona y Wei encuentra a Zhang. Pero Yimou deja escapar sus críticas a esta aparente solución: Zhang no olvidará que tuvo que pedir limosna para poder comer… en la ciudad.
El final de la cinta, con los alumnos escribiendo en el pizarrón con los gises nuevos resultado de donaciones, es otro de los momentos más cálidos y logrados de Ni uno menos.
La cinta es fresca y eso permite que sus valores sociales encarnados a a través de los niños y la adolescente sean aceptados por la mayoría de los espectadores, que salen con buen sabor de boca luego de la exhibición de la cinta de Yimou.
La trama narrada está apoyada en una realización igualmente simple en apariencia porque todo cinéfilo sabe que el trabajo con niños es uno de los más delicados y difíciles en la realización cinematográfica. De allí que el resultado obtenido por Yimou sea doblemente valioso.
Las objeciones que se pueden plantear frente a Ni uno menos son externas a la cinta y a la capacidad de Yimou, pero están imbricadas en su argumento, que parece una especie de novela ejemplar.
Su origen está en la política cinematográfica de su país y en el hecho de que cualquier producto cinematográfico debe llevar una carga ideológica, o al menos no contradecir el punto oficial. El realizador tiene que aceptar ciertos paradigmas para poder ejercder su profesión.
Por desgracia, desde este punto de vista, Ni uno menos recuerda algunas de las soluciones argumentales que se aplicaron en el cine mexicano años atrás (¿o aun están vigentes?). Los puntos marcados en la narrativa del film de Yimou permiten hacer este paralelismo:
Los villanos son los representantes de mandos medios; los altos mandos si responden a las causas populares cuando las barreras burocráticas se hacen a un lado y se enteran de la realidad.
La modernidad impulsada por los altos mandos -como el papel de la TV- es buena y conveniente; sólo hay que cuidar su responsabilidad social, de la cual se encargan, curiosamente, esos mismos altos mandos.
El esfuerzo colectivo, por sí mismo, es erróneo si carece de la dirección de los altos mandos -los actuales mandarines-. La autogestión infantil de mover ladrillos falla en su calidad -muchos ladrillos rotos- y por falta de planeación ya que desconocen el verdadero valor de los boletos. Sólo con la ayuda del programa de TV al que Wei accede por el permiso del gerente, logra la solución de fondo. La iniciativa popular debe ser controlada y no anárquica.
En ese marco de control de la alta autoridad los esfuerzos de los personajes populares hallan curso y sentido. La terquedad de Wei, por sí sola, no vale nada si no se arrima a quien tiene el poder de resolver el problema; su esfuerzo individual se lo lleva el viento como al resto de sus anuncios artesanales…
En ese sentido, el guión tiene una grave omisión simbólica que es altamente significativa: quien dio la orden de Ni uno menos es el maestro Gao, que jamás reaparece en la escena del film desde su partida… Dejo al lector la interpretación de ese punto de lo no dicho en el discurso, pero sobre el que vale la pena pensar.
Dentro de las limitantes y cuidados ideológicos, Yimou logra una buena cinta. Mucho mejor y más gozosa y humana que la insoportable La historia de Qiu Ju, llena de lugares comunes idelógicos, con un personaje también terco pero sin sentido, y más entregada al homenaje a los representantes de los altos mandos o nuevos mandarines.
Otro punto que envuelve a la cinta en la polémica pero cuyo origen tambien es externo es el Premio del León de Oro del Festival de Venecia otorgado a la Mejor Película.
En la sección oficial se encontraban en competencia algunas cintas de al menos igual valor que la de Yimou y que merecían el premio. Durante el Festival, la información de las agencias llamó la atención sobre un punto especulativo: el director de cine yugoslavo Emir Kusturica, Presidente del jurado del festival, habría ejercido presión para premiar Ni uno menos, involucrando razones extracinematográficas. Una de las perdedoras fue El viento nos llevará, del iraní Kiarostami.
Esto frente al hecho de que parte de la crítica europea rechazó el film de Yimou por ser "demasiado condescendiente" con el régimen político de Pekín.
La única forma que tiene el cinéfilo para equilibrar su propio juicio sería ver al menos la mayoría de las cintas que compitieron en Venecia 99, cosa que depende del azar de la distribución en cada país latinoamericano, lo cual no es una buena perspectiva a futuro.
Lo irónico del caso de Ni uno menos, al interior de la cinematografía china, es que los medios oficiales de información chinos no habían dado presencia a la obra de Yimou por un largo rato. Aun después del anuncio de que Ni uno menos había ganado del León de Oro, dichos medios tardaron dos días en reaccionar y, entonces sí, cubrir de elogios a la cinta y hablar de ella como embajadora del cine chino ante el mundo.
Paralelamente a la exaltación de Ni uno menos, la prensa china casi no habló del otro premio que su país obtuvo en el Festival de Venecia: el Premio Especial a la mejor dirección entregado al cineasta chino Guo Nian Hui Jia por Diecisiete años
Independientemente de todas estas precisiones y problemas alrededor de la ideología -dentro y fuera del film-, Ni uno menos es una cinta con momentos gozosos, divertidos y tensos, que el espectador puede ver y analizar: esta obra puede hablar por sí misma y sobrevivir a la polémica externa gracias a sus propios valores fílmicos.


sábado, 1 de marzo de 2008

"Una película hablada" (Portugal 2003) el martes 4 de marzo

El Cineclubfetiche presenta "Una película hablada".
FICHA TÉCNICA y ARTÍSTICA
Director: Manoel de Oliveira.
Intérpretes: Leonor Silveira (Rosa Maria), Filipa de Almeida (Maria Joana), John Malkovich (Comandante John Walesa), Catherine Deneuve (Delfina), Irène Papas (Helena), Stefania Sandrelli (Francesca).
País: Portugal-Francia-Italia.
Año: 2003.
Producción: Paulo Branco, para Madragoa Filmes. Guión: Manoel de Oliveira.
Música: Philippe Morel.
Fotografía: Emmanuel Machuel.
Dirección artística: Ze Branco.
Montaje: Valeri Loiseleux.
Estreno en Madrid: 28-V-04.
Distribuidora en cine: Wanda/Nirvana.
Distribuidora en vídeo y DVD: Cameo.
Duración: 96 minutos.
Género: Drama
Referencias
Está dirigida por el casi centenario realizador Manoel de Oliveira, cuya filmografía está conformada por El principio de la incertidumbre (2002), Vuelvo a casa (2001), Palabra y utopía (2000), La carta (1999), Inquietud (1998), Viaje al principio del mundo (1997), Party (1996), El convento (1995), La caja (1994), El valle de Abraham (1993), O dia do desespero (1992), A Divina Comedia (1991), No, o la vanagloria de mandar (1990), Os Canibais (1988), O Meu Caso (1987), Le Soulier de satin (1985), Lisboa Cultural (1983), Nice- À propos de Jean Vigo, Visita ou Memórias e Confissoes (1982), Francisca (1981), Amor de Perdiçao (1979), Benilde ou a Virgem Mae (1975), O Passado e o Presente (1972), O Pao (1966), As Pinturas do Meu Irmao Julio (1965), A Caça (1964), Acto de Primavera (1963), O Pintor e a Cidade (1956), Aniki Bóbó (1942), Famalicao (1941), Já se fabricam automóveis em Portugal (1938), Miramar, Praia das Rosas (1938), Estatuas de Lisboa (1932), Douro, Faina Fluvial (1931).
Está protagonizada por Leonor Silveira (El principio de la incertidumbre, Vuelvo a casa, Palabra y utopía, Inquietud), John Malkovich (El juego de Ripley, Johnny English, Pasos de baile, La sombra del vampiro, Cómo ser John Malkovich), Catherine Deneuve (Lo más cercano al cielo, 8 mujeres, El mosquetero, Vuelvo a casa, Bailar en la oscuridad), y Stefania Sandrelli (La cena, Esperando al Mesías, La otra cara de la luna, Volavérunt).
Les acompañan en el reparto la griega Irene Papas (La mandolina del capitán Corelli, Yerma), Luís Miguel Cintra (Palabra y utopía, La espalda de Dios, Capitanes de abril).
Según Oliveira, se trata de una película "hablada" porque los diálogos se realizan en distintas lenguas. Cada una de estas lenguas ha contribuido desde sus orígenes a la evolución de la civilización occidental, lo que supone un medio para llegar sigilosamente a aquello que es fundamental en esta película hablada. Está producida por Mandragoa Films, Gémini Films, Mikado Films, France 2 Cinéma, ICAM, RTP, CNC, Canal+, Ciné Cinémas, Eurimages


Manoel de Oliveira (Portugal, 1908)


Biografía: Cineasta portugués cuya dilatada carrera se extiende a lo largo de un turbulento periodo de la historia de su país. Obligado a largas etapas de inactividad debido a la indiferencia o a la censura del gobierno, en la actualidad, tras la amplia difusión de su película El convento (1995), se le reconoce como el principal director de cine portugués y una figura importante en el panorama internacional. Nacido en Oporto en el seno de una familia acomodada, estudió en su propia ciudad, en España y en Francia. Aunque en un principio se dedicó al atletismo y a las carreras automovilísticas, pronto sintió el deseo de convertirse en actor e intervino en la primera película sonora portuguesa. Al mismo tiempo que trabajaba como actor en pequeños papeles, compró una cámara de 35 mm y comenzó a rodar Douro, faina fluvial (1931), documental en el que trata, con un enfoque bastante original, la situación de los trabajadores del río Duero, y que resultó premiado en el Congreso Internacional de Críticos de Lisboa ese mismo año. Durante los años siguientes realizó una serie de documentales que tuvieron muy mala acogida por parte de las autoridades de la dictadura de extrema derecha, y en 1942 dirigió su primer largometraje de ficción, Aniki-Bóbó, localizado en Oporto, en el que los juegos de los niños sirven de espejo para reflejar el mundo adulto. Sin ser técnicamente perfecta, es una obra muy poética, filmada con un gran simbolismo lírico. A pesar de ello fue un fracaso de taquilla que le obligó a estar catorce años apartado de la dirección. Tras ese periodo hizo el documental O pintor e a cidade (1956), tras el que volvió a la ficción en 1963 con O acto de primavera. A lo largo de la década de 1970 realizó películas con más frecuencia, y se ganó una digna y sólida reputación con obras como O passado e o presente (1972), mordaz sátira de la codicia y la alta burguesía, que recuerda al director español Luis Buñuel, inspirador, junto con Carl Theodor Dreyer, de su obra. Tras el fin de la dictadura de Salazar su actividad creativa se tornó más prolífica, destacando Francisca (1981) historia de amor basada en la vida del escritor del siglo XIX Castelo Branco, cuya obra ha adaptado Oliveira al cine en varias ocasiones. Su filmografía aumentó considerablemente a partir de la década de 1980, llegando a dirigir una película al año. El valle de Abraham (1993), basada en la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert, esta considerada una de sus mejores realizaciones. Otras obras suyas posteriores son Party (1996), Viaje al principio del mundo (1997), última película del desaparecido actor italiano Marcello Mastroianni, Inquietud (1998), La carta (1999) y El principio de la incertidumbre (2002).
Reconocimientos
En 1985 recibió el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia por la película Le soulier de satin. En 1988 presentó Os Canibais en el Festival de Cannes. En 2004, Oliveira recibió el Premio Vittorio de Sica de manos del presidente italiano y un León de Oro por su carrera en el Festival de Cine de Venecia, donde exhibió O quinto imperio - Ontem como hoje. En 2005, Manoel de Oliveira fue galardonado por el presidente francés con el grado de Comandante de la Legión de Honor, y recibió homenajes en Milán, Madrid, Nápoles y Barcelona. Una película hablada se presentó en el Festival de Cine de Venecia 2003 donde consiguió el Premio Signis


FILMOGRAFÍA:
1941 ANIQUI BOBO
1963 ACTO DE PRIMAVERA
1971 O PASSADO E O PRESENTE
1975 BENILDE OU A VIRGEN MAE
1977 AMOR DE PERDIÇAO
1980 FRANCISCA
1982 O SAPATO DE CETIM
1984 O MEU CASO
1986 OS CANIBAIS
1988 NON OU A VA GLORIA DE MANDAR
1989 A DIVINA COMEDIA
1991 O DIA DO DESESPERO
1993 EL VALLE ABRAHAM
1994 LA CAJA
1995 EL CONVENTO
1996 PARTY
1997 VIAJE AL PRINCIPIO DEL MUNDO
1998 INQUIETUDE
1999 LA LETTRE
2000 PALAVRA E UTOPIA
2001 JE RENTRE A LA MAISON
2002 PRINCIPIO DA INCERTEZA
2003 UN FILME FALADO
2004 QUINTO IMPERIO
2005 O ESPELHO MAGICO

CRÍTICA

Manoel de Oliveira tiene casi la edad del cine y una regularidad creativa comparable a la intestinal que proporciona la fibra; no hay año que en éste o en aquél Festival falte una película del casi centenario Oliveira. El título de ésta última («Una película hablada»), para los que conocemos su obra, es realmente ingenioso: ¿Cómo no va a ser hablada una película de Oliveira?..., ¿acaso podríamos confundirla con una monosilabeada por Stallone?En el cine de Oliveira la cámara mira embelesada y fijamente a los personajes que hablan. Y siempre nos cuentan los pensamientos de su músico y letrista, el cultísimo e irónico Oliveira, que teje su cine como si fuera un jersey de sus ideas. En «Una película hablada», su actriz preferida, Leonor Silveira, interpreta a una profesora de Historia que viaja con su hija en barco rumbo a la India. Sus paradas en los diversos puertos mediterráneos nos permite asistir (embelesada y fíjamente, como su cámara) a las conversaciones con su pequeña hija (Filipa de Almeida): maravillosas lecciones de ingenuidad y arraigada profundidad mezcladas en las preguntas de la niña y las respuestas de la madre.Marsella, Nápoles, Atenas, Estambul, El Cairo... Cada puerto es un lugar de origen y en el que abrir los ojos a su historia y a su impronta en la piel de nuestra memoria genética. A Oliveira le sale una película de una sencillez deslumbrante, pero, al tiempo, de una elocuencia, sabiduría y humanidad portentosas. La imagen turística, «la postal», se convierte aquí en balsámica; y la elegancia y finura de su texto dejan igualmente convertidas en «postales» las ideas tópicas y los prejuicios que sobre ciertos lugares y culturas manejamos.Película, pues, de múltiples intereses y de auténtica frescura intelectual. Y que tiene un giro final sorprendente, algo después de que Oliveira nos haga una «larga cambiada» con el punto de vista: de la madre y la hija pasamos a «depender» intelectualmente de otros personajes en la secuencia de la cena: John Malkovich, Catherine Deneuve, Stefania Sandrelli e Irene Papas, que hablan en sus idiomas respectivos por boca de Oliveira en un «babelismo» controlado y hermoso, y que rubricará con una nostálgica canción la voz oscura de la griega Irene Papas. Tras esto hay un desenlace impostado, como tomado del periódico del día y pegado allí por Oliveira: rara vez este director se deja traspasar por algo que no sea -o al menos tenga la vocación de ser- atemporal o incluso eterno. Este manguerazo de actualidad en el cine de Oliveira es tan sorprendente y admirable como él mismo, su propia edad y ejercicio. «Un film falad
E. RODRÍGUEZ MARCHANTE



Una Crítica negativa (pero hay que poner de todo, ustedes sabrán, ustedes juzgarán). La encontré en http://www.filmaffinity.com/es/review/63963440.html
Una película mamada
Las películas de Oliveira hay que verlas con pinzas llenas de alfileres en los pezones y con cera barata (es más manejable) quemándose sobre tu vientre. Creo que es la única manera de evitar el sopor y la “intelectualidad” de su cine. Tal vez quiera batir el record guinness de ser el cineasta con mayor edad en activo. ¡En el 2008 cumplirá cien años! Aunque creo que ya tiene ese "honroso título" desde el 2001.También la familia de Oliveira no lo quiere nada o le quiere mucho. ¡Venga abuelito a rodar a rodar que buena herencia nos vas a dejar!Cineasta que he evitado como la peste y que por fin me decidí a visionar algo de él, previo paso por un “todo a chien” más cercano, un psiquiatra y una infusión de café-cola. Las elegidas fueron “El valle de Abraham” y “Una película hablada”. Ambas con una nota digna y meritoria a sus esfuerzos.En “Una película hablada” una madre le enseña a una repelente y estúpida mocosa todo el mediterráneo menos España: que no han puesto pasta porque se dedican a administrar subvenciones. La madre le habla a la niña en un vocabulario que no entiende con miles de palabras históricas nuevas. Obviamente la insulsa criatura pregunta y pregunta y pregunta y pregunta (repitan este ciclo n veces, donde n es igual a la duración en segundos del filme). Y yo también me pregunto ¿A esta mujer, con lo lista que es, no le dieron Saussure en el instituto?Después de la lección histórica se van de crucero donde conocen a la Deneuve y al capitán Malkovich donde siguen hablando con otras personas de historia y sociedad. ¡Y ocurre algo! ¡ POR FIN !Gracias Manoel Candido Pinto de Oliveira por darme un momento de gloria. Aplaudí rabiosamente en la soledad de mi dormitorio y me dio un ataque de risa histérica al ver la cara de John Malkovich. Aunque casi prendo fuego a toda la habitación al derramarse la cera de mi cuerpo por toda la cama. Qué mega guay de la muerte es ver el cine del gran Oliveira. Me siento enormemente culto y erudito. Aunque para eso ya estaban los guías turísticos y los libros de historia.Y personalmente si para ser culto hay que disfrutar del cine de Antonioni, Tarkovsky, Kiarostami y Oliveira prefiero vivir en una eterna ignorancia o visitar una biblioteca, donde creo que aprenderé mucho pero que mucho más y sufriendo menos pero que mucho menos.
Maldito Bastardo







Hay que mirar al suelo (fragmento "Una película hablada")

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