viernes, 30 de marzo de 2007

Ciclo Inmigración y Diversidad Cultural. Abril 2007

El Cine Club Fetiche presenta el Ciclo Inmigración y Diversidad

Cultural para abril.

La inmigración es un tema candente, y de enorme actualidad, tanto a nivel nacional como internacional. El fenómeno de la inmigración tiene una incidencia vital en nuestras sociedades, ya que su mera existencia cuestiona nuestro modelo de sociedad etnocéntrica. Los problemas asociados con la búsqueda de una vida mejor por parte de inmigrantes y/o refugiados, y el choque que se produce con las sociedades de acogida, sitúan a ésta frente al reto del mantenimiento de sus valores presuntamente democráticos y solidarios. El derecho de las personas a moverse por el mundo se encuentra muy restringido, solo dejamos entrar a aquellos que nos interesan, adquirir el estatus de refugiado o los papeles para ser un inmigrante regular puede convertirse en una auténtica pesadilla.

Con el fin de contribuir a un análisis crítico y reflexivo sobre las causas y los problemas de la inmigración y el asilo, planteamos este ciclo de cine. En él veremos las dificultades que atraviesan personas y familias que, provenientes de lugares en conflicto o penuria económica –Marruecos, Latinoamérica, Senegal- tratan de alcanzar el anhelado paraíso en alguno de los países de la vieja, y en otros tiempos acogedora, Europa; y en el prospero EEUU.

Esperamos a través del cine ir avanzando en nuestra sociedad en la búsqueda de una justa resolución de estos fenómenos sociales y adquirir una nueva mirada frente al otro, frente a quienes huyen de la miseria o del horror, frente a los que nos llegan llenos de esperanza.

“Todos nos llamamos Ali
de R. W. Fassbinder
Martes, 3 de abril, 21 h.

Multicines Benavente

“Un franco, 14 pesetas.”
de Carlos Iglesias
Martes, 10 de abril, 21 h.

Multicines Benavente

“Moolaadé”
de Ousmane Sembene
Martes, 17 de abril, 21 h.

Multicines Benavente

“Quinceañera
de Richard Glatzer y W. Westmoreland
Martes, 24 de abril, 21 h.

Multicines Benavente

El Ciclo está patrocinado por la Concejalía de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Benavente y colaboran Fundación Caja Rural en su décimo aniversario y Multicines Benavente.

Foto: Presentación del Ciclo en el Salón de Actos de la Casa de Cultura "La Encomienda".

jueves, 22 de marzo de 2007

Hierro 3 de Kim Ki-duk, Martes 27 a las 21 h.



El Cine-Club "Fetiche" se complace en presentarles una película de Kim Ki-duk. El martes 27 de marzo a las 21 h, en los Multicines Benavente.
La casa vacía
Salgo de mi casa.
Mientras estoy fuera, alguien entra en mi casa vacía y se instala en ella.
Come la comida de mi frigorífico, duerme en mi cama, mira mi televisor.
Quizá porque se siente culpable, arregla mi despertador roto, lava la ropa, lo ordena todo y luego desaparece.
Como si nadie hubiera estado allí...
Un día entro en una casa vacía.
Parece que nunca haya estado nadie, así que me desnudo, me baño, preparo la comida, lavo la ropa, arreglo una báscula de baño y juego al golf en el jardín de la casa.
En la casa hay una mujer desanimada, asustada y herida, que no sale nunca y que llora.
Le muestro mi soledad.
Nos entendemos sin decir ni una palabra, nos vamos sin decir ni una palabra.
Mientras elegimos una casa en que vivir, nos sentimos cada vez más libres.
En el momento en que parece que nuestra sed de libertad se ha aplacado, nos quedamos atrapados en una casa oscura.
Uno de los dos se queda en una casa hecha de nostalgia.
El otro aprende a convertirse en un fantasma para esconderse en el mundo de la nostalgia.
Ahora que soy un fantasma, ya no siento deseos de buscar una casa vacía.
Ahora me siento libre de ir a la casa en la que vive mi amada y besarla.
Nadie sabe que estoy allí.
Excepto la persona que me espera...
Siempre llega alguien para la persona que espera...
Llega, seguro... hasta para la persona que espera...
Este día del año 2004, alguien abrirá el candado que bloquea mi puerta y me liberará.
Confiaré ciegamente en esa persona y la seguiré a donde sea sin que me importe lo que pueda suceder...
Hacia un nuevo destino...
Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad.
Kim Ki-Duk




Sinopsis
Tae-suk es un joven que da vueltas por la ciudad buscando casas donde establecerse temporalmente en ausencia de los propietarios. Un día, mientras está buscando una, encuentra a Sun-hwa, una joven recluida y maltratada por su rico y celoso marido. Ella, intrigada, decide seguir a Tae-suk en su vida errante de casa en casa, hasta que un día son descubiertos: el joven es encarcelado y Sun-hwa se ve obligada a volver con su marido. Al salir de la cárcel, lo primero que hace Tae-suk es ir a buscar a Sun-hwa.


Ficha técnica y artística
Año: 2004
Nacionalidad: Corea del Sur-Japón
Estreno: 23-03-2005
Género: Drama
Duración: 95 m.
T. original: Bin-Jip
Dirección: Kim Ki-Duk
Intérpretes: Lee Seung-Yeon (Sun-hwa)
Jae Hee (Tae-suk)
Kwon Hyuk-Ho (Min-kyu)
Joo Jin-Mo (Detective Cho)
Choi Jeong-Ho (Funcionario de prisiones)
Guión: Kim Ki-Duk
Fotografía: Jang Seung-Baek
Música: Slvian
Montaje: Kim Ki-Duk



Referencias
  • Dirige Kim Ki-Duk (Kyongsang, 1960), quien después de haber estudiado arte en París, volvió a Corea y empezó su carrera como guionista y director en una película de bajo presupuesto, The Crocodile (1996), a la que siguieron Wild animals (1997), Birdcage Inn (1998), Real fiction (2000), experimento en tiempo real y diversos formatos rodado en 200 minutos, La isla (2000), Address unknown (2001), Bad guy (2001), The coast guard (2002), Primavera, verano, otoño, invierno y.... primavera (2003) y Samaritan girl (2004).
  • El guión es del propio director, quien también se ha encargado del montaje.
  • La idea se le ocurrió mientras retiraba un folleto que estaba pegado en la cerradura de la puerta de su casa cuando de pronto se le ocurrió que todas las casas que tenían esa publicidad intacta durante varios días debían de estar vacías. La imagen de una casa vacía en la que no entra nadie le llevó a la historia de una persona muy solitaria, aislada de los demás, y decidió hacer una película acerca de un hombre que entra en ella y colma ese vacío con calidez.
  • Hierro 3 es un palo de golf que se usa muy pocas veces.
  • Está producida por Kim Ki-Duk Film y Cineclick Asia.
  • Se presentó en el Festival de Cine de Venecia donde consiguió el premio de la Fipresci y el correspondiente al mejor director.
  • Ganó de la Espiga de Oro en la Semana Internacional de Cine de Valladolid.
  • Fue candidata a los Premios del Cine Europeo a la mejor película internacional

La Crítica ha dicho:

HABÍTAME LA VIDA
Vuelve el coreano Kim Ki-Duk a asombrar las pantallas internacionales con un ejercicio de estilo cautivador, exquisito. HIERRO 3 es una nueva demostración de la categoría como creador formal puro, que lo acredita como uno de los creadores más deslumbrantes del panorama cinematográfico actual. Ki-Duk domina la imagen como muy pocos. Sus personajes se comunican con el espectador mediante una puesta en escena tan apabullante, tan estudiada, tan expresiva como la que despliega con depurada exigencia en cada uno de sus delirios. La mudez que caracteriza a aquellos los sanciona como individuos extraños, inadaptados, completamente ajenos, por el sigilo de sus conductas, a quien los contempla. Hemos de intentar escucharlos a través de sus acciones, de sus tránsitos, de los objetos que tocan, de los contracampos en donde se ocultan, o a través de las miradas esquivas, turbias y desapacibles que desenmascaran (o no) sus respectivos misterios.
En HIERRO 3 es capaz de materializar en imágenes un espinoso proceso metafórico-poético: el de la pasión amorosa entendida ésta como elevación, como superación de la materialidad orgánica implícita en todo ser humano. El ser apasionado deja, abandona su propio cuerpo para dejar de existir ante los ojos de los demás, y sólo ser en el deseo de la persona que lo ama. Inhabita su existencia corpórea para instalarse en el territorio del deseo del otro. Ha de desaparecer de su apariencia, ha de evaporarse desde su complexión para fundirse, pertenecer en exclusiva al ámbito de la intimidad demandante de quien lo necesita. HIERRO 3 nos aproxima, configura en relato esa transformación alucinante que es la invisibilidad del arrebatamiento amoroso.
El cotizado director de LA ISLA nos depara en esta ocasión un personaje del todo excepcional, Tae-suk, un particular vagabundo errante, cuyo único objetivo es ir ocupando, durante un breve lapso de tiempo, casas, hogares, circunstancialmente vacíos. Para conseguirlo, se las ingenia haciendo valer una curiosa artimaña: va dejando folletos propagandísticos en las puertas de sus posibles hospedajes, y, horas más tarde, elige, para forzar, introducirse y alojarse, aquella residencia en la que nadie se ha molestado en recogerlos. Lejos de robar, de destrozar las pertenencias que halla en cada una de las viviendas, quizás en pago a la comida que consume, al descanso disfrutado de las camas en donde duerme, Tae-suk hace la colada de la ropa sucia que encuentra, riega las plantas, y arregla algún que otro objeto que halla estropeado. Curiosamente, Ki-Duk se detiene con especial énfasis en un momento en el que insólito morador pone en funcionamiento un reloj que cuelga parado en la pared de uno de los pisos. Tae-suk, podemos deducir, pone tiempo a esos hogares desocupados; les da vida al habitarlos, otorgando sentido a la suya en esa suerte de deambuleo entregado a hacer latir esas estancias libres; él las que mima, las embellece, las ordena, como si las arrullara, ofreciéndoles el latido de la cotidianeidad extirpado con la ausencia eventual de sus auténticos amos. Ki-Duk, como casi siempre, no indaga en las causas que originan este comportamiento, no analiza a su personaje: nos lo presenta sin excusar un ápice de complejidad, haciendo atribuir a su cámara la misma naturalidad, la misma transparencia que impulsa a sus protagonistas a cometer acciones inusuales, que ellos nunca asumen como tal.
La aparición del personaje femenino desencadena, exalta, espolea la narración al territorio de lo simbólico. En la contemplación del vínculo amoroso que se genera entre ellos casi de inmediato, Ki-Duk dispone un ejercicio de puesta en escena acrisolado, de tintes casi minimalistas, en el que tampoco resulta muy difícil distinguir cierta influencia hitchconiana, sobre todo, en la sugestiva forma que tiene de resolver todo el esencial proceso de fascinación de uno por el otro: toda la secuencia en la que ella, Sun-hwa, lo descubre, lo vigila, lo persigue con magnético sigilo, alcanza la hipnosis indiscreta, subyugante e intranquila que el maestro del suspense supo imprimir como nadie en personajes obsesivos y embrujados, del todo inolvidables, como el que inmortalizó James Stewart en VÉRTIGO. No sólo eso. Ki-duk ya anuncia en ella el posterior desarrollo del insólito, aventurado abismo lírico que se nos va a proponer: Si en ésta, es la joven maltratada la que permanece invisible a los ojos de Tae-suk, el último tercio de la película va a detenerse en pormenorizar ante el espectador todo un proceso de inaudito, sobrehumano y extra-ordinario aprendizaje: el de Tae-suk por lograr la inmaterialidad, la imperceptibilidad absoluta; por instalarse exclusivamente en la parcela íntima y secreta de la atención reclamante de Sun-hwa.
Resulta verdaderamente admirable asistir a este espectáculo de pureza narrativa. A Ki-duk le basta con proveerse de la imagen sencilla para esgrimir un envolvente discurso, que bascula desde lo imaginario a lo real, desde lo ordinario a lo fantasmagórico, con una tersura implacable, carente de estridencias y subrayados, fundamentada en una coherente limpieza mostrativa, y en la reinterpretación significante que resulta de retomar lugares, acciones y objetos ya determinados con anterioridad, para insuflarles un sentido nuevo: el palo de golf, que puede ser un arma vengativa; el sofá vacío, símbolo de la ausencia del amado; o las casas asaltadas, como territorio en donde poner a prueba la pericia lograda en el calabozo. Todo, en Ki-duk, está impelido a descorrer su reverso. Saboreémoslo. Son muy pocos, dentro del cine contemporáneo, los que dan primacía al lugar que condiciona la mirada en cada plano. De entre todos, él es el mejor.
(****) Recomendada para retinas incontaminadas a las que aún emocione el silencio.
Celso Hoyo Arce

jueves, 15 de marzo de 2007

"Laura" de Otto Preminger, el martes 20 a las 21 h.





El martes 20 a las 21 horas en los Multicines Benavente
El Cine-club Fetiche se complace en presentarles...
LAURA 1944 de Otto Preminger
SINOPSIS ("Nunca olvidaré aquel fin de semana en el que Laura murió...")

1941, en la ciudad de Nueva York, una mujer llamada Laura Hunt (Gene Tierney) ha sido asesinada. El detective Mark McPherson (Dana Andrews) se hace carago del asunto, siendo sus primeras tareas el interrogatorio de dos posibles sospechosos, un veterano periodista homosexual llamado Waldo Lydecker (Clifton Webb) y Shelby Carpenter (Vincent Price) vividor y mujeriego, y el prometido de la fallecida. Los personajes, eje central de la narración, cuyas relaciones ambiguas y un tanto superficiales estructuran la historia, nos introducen en la trama. “Nunca olvidaré aquel fin de semana en el que murió Laura”... con esta primera frase de la película pronunciada en off por Waldo ya Preminger nos ha atrapado en ella. Laura es una intensa película romántica, con los celos y la obsesión prinipal mecanismo temático. Laura, bellísima, parece haber fascinado a todos los hombres que la conocían, e incluso el detective encargado del caso queda a su vez irresistiblemente embrujado por la figura de la joven muerta.

Ficha artística

Gene Tierney


















Dana Andrews













Clifton Webb











Vincent Price









Judith Anderson









Palmarés

Primer largometraje sonoro del actor Clifton Webb. Su brillante interpretación de Waldo Lidecker le valió una nominación al Oscar como secundario. La película fue candidata a cinco premios de la Academia, pero solo obtuvo la estatuilla a la mejor fotografía en blanco y negro para Joseph LaShelle (las nominaciones fueron para actor secundario, Webb, dirección artística, director y guión). Quien ni siquiera llegó a estar nominado fue el compositor David Raskin por su maravillosa partitura; irónicamente, hoy en día Laura ocupa el séptimo puesto en la lista de las 100 Mejores Bandas Sonoras del American Film Institute.

FICHA TÉCNICA

Director: Otto Preminger
Productor: Otto Preminger
Escritores: Vera Caspary (novel), Jay Dratler, Samuel Hoffenstein, Betty Reinhardt

Música: David Raksin
Cinematografía: Joseph LaShelle, Ray Mala
Montaje: Louis R. Loeffler
Distribuido por: Twentieth Century Fox
Fecha de estreno: 11 de octubre, 1944
Duración: 88 min. Película en blanco y negro
Idioma: Inglés

¿Quién mató a Laura Hunt?

El cine negro o "film noir" se halla enmarcado en lo que se ha denominado "cine de género". Este tipo de clasificación, a la que era muy propenso el Hollywood de la época de los estudios, daba al espectador unas claves para que supiera reconocer a priori qué película se iba a encontrar antes de acudir a la sala de exhibición, "una de vaqueros", "una de amor", "una de gangsters"...
Cine que entrañaba (y desentrañaba) una serie de códigos que le eran propios y con los que el espectador era capaz de reconocer de forma inmediata un determinado tipo de películas. Términos como femme fatale, investigador privado, bandas de gangsters o ley seca, se convertían en claves que el público ya identificaba en los trailers o en la publicidad que el propio estudio lanzaba. Estas películas negras, oscuras, intimistas, que nos dejan cierto regusto amargo y, sobre todo, absolutamente "clásicas", fueron sustituyendo la violencia de los primeros títulos por historias de mayor contenido psicológico, mayor complejidad en las relaciones entre los personajes y una mayor profundidad de las tramas. Películas en las se proponía la forma narrativa de utilización de la música o de la fotografía en sombras, a la que ayudó a potenciar el uso de la fotografía en blanco y negro.
Sus estructuras narrativas, sus personajes estereotipos y los espacios en los que las historias se desarrollan, urbanos en su mayoría, marcan un universo propio y específico, sin más límites que los que el propio género se imponía.
El cine negro, que llegó a su etapa de madurez en los años cuarenta, nos ofrece películas muy personales, a las que directores como Hitchcock, Lang, Siodmak, Daves o Tourneur imprimirán su personal visión del género.
Y uno de estos destacados directores que se acercó al cine negro fue Otto Preminger (1905-1986). Director a quién le gustaba supervisar todas las etapas de la producción de sus películas, desde el guión hasta el montaje, se desmarcó con inteligencia del control férreo que ejercía el todopoderoso productor sobre el proceso de producción. En su filmografía encontramos títulos cuanto menos interesantes y algunas obras maestras. Carmen Jones (Carmen Jones, 1954), Rio sin retorno (River of no return, 1954), El hombre del brazo de oro (The man with the golden arm, 1955), Anatomía de un asesinato (Anatomy of a murder, 1959) o Exodo (Exodus, 1960) son ejemplos de cómo Preminger cuidaba las historias, la profundidad de los personajes y sobre todo la actuación de sus actores desde el trabajo complejo y minucioso de las emociones.
Laura fue un proyecto que le vino a las manos de forma casual. Adquirió una historia basada en una novela que un año antes había publicado Vera Caspary y por la que nadie parecía interesarse. Laura se convertirá en uno más de esos numerosos ejemplos de cómo una película que sufre a priori todos los obstáculos posibles en su producción, incluida la desconfianza de los propios actores en el guión, termina convirtiéndose en una de las grandes películas de la historia. Porque Laura es una película redonda, única e irrepetible. La sólida estructura narrativa, sus bien perfilados personajes, los brillantes diálogos y un final de mano maestra están conducidos por la dirección de un Preminger lúcido, seguro, preciso, con absoluto control sobre la obra.
Laura supondría uno de los mayores exponentes del subgénero (si se me permite tal clasificación) policiaco. Un policiaco que iría más allá de la simple investigación criminal, que aquí pasa a un segundo plano, para ahondar en las relaciones sociales y las motivaciones emocionales de los personajes. Personajes para los que Preminger eligió con cuidado a los actores que debían interpretarlos ya que sabía que tendrían que llevar el peso de la historia.
Preminger trabaja con largas secuencias en las que un detective Mark McPherson (Dana Andrews) intenta mediante los rutinarios interrogatorios averiguar las circunstancias del asesinato de una joven, Laura Hunt (Gene Tierney). Tenemos información sobre ella por lo que los demás personajes cuentan de su relación personal con Laura. Su elegante personalidad y belleza (Gene Tierney nunca ha estado tan bella), siempre presente a través del famoso retrato, acaban convirtiéndose en obsesión para McPherson a quien Waldo Lydecker personaje interpretado por Clifton Webb, en un reproche teñido de cierta necrofilia, reclama; Lleve cuidado McPherson o acabará en un sanatorio mental, con seguridad sería el primer paciente enamorado de un cadáver.
Los personajes, eje central de la narración, cuyas relaciones ambiguas y un tanto superficiales estructuran la historia, nos introducen en la trama. Nunca olvidaré aquel fin de semana en el que murió Laura... con esta primera frase de la película pronunciada en off por Waldo ya Preminger nos ha atrapado en ella. Una trama cerrada en la que el giro de la historia se produce a mitad del film en el que Laura aparece como una aparición, una "vuelta a la vida", una materialización de su propio retrato, el sueño anhelado de McPherson convertido en realidad. La película da un giro de punto de vista y a partir de entonces la relación amorosa de McPherson con Laura y la investigación sobre quién ha sido realmente asesinado en el apartamento de Laura y el por qué, se convierten en el eje central de la última parte de la película. Los celos, el amor, la lealtad, el odio o la amistad traicionada se convierten en las motivaciones de los personajes. Para potenciarlas Preminger da importancia a tres objetos en la historia; el cuadro, el reloj y la escopeta. El cuadro como presencia absoluta de la protagonista, imagen que catapulta los sentimientos del detective durante la ausencia de Laura. Objeto de adoración e imagen icónica de la protagonista. Funciona, dado su gran poder de fascinación para el espectador, como herramienta narrativa, de forma muy parecida a como lo hacía el cuadro de Alice Reed personaje de Joan Bennet por el que queda atrapado sin posible vuelta atrás Richard Wanley (Edward G. Robinson) en La mujer del cuadro (The woman in the window), película que Fritz Lang rodaría ese mismo año.
El reloj, que narrativamente abre y cierra la historia, relaciona a los personajes de Laura y su pygmalion, Waldo, el reloj como nexo de unión eterna que acaba destruido al igual que la relación entre los dos personajes. La escopeta, arma del asesinato, escondida en el reloj, regalo de Waldo a Laura como símbolo de esta unión, paradójicamente es destrozado al final por un disparo destinado a la protagonista.
La propia Laura es un personaje pulido, refinado y madurado por la sensibilidad y dedicación de Waldo Lydecker, gracias a quien, logra alcanzar éxito profesional y prestigio social. Waldo, inseguro y celoso de su propia creación, intenta destruirla cuando se da cuenta de que Laura amenaza con escapársele de las manos cada vez que un hombre atractivo aparece en su vida. Su personaje pondrá el contrapunto irónico, muy dotado para la réplica brillante, ante la situación de tensión y sospechas que se crea por el asesinato.
Laura no es el prototipo de "femme fatale" del cine negro. Su personalidad es menos dura, implacable y peligrosa que las "heroínas" del género. Su personaje desprende cierto misterio aunque es más cercana, vulnerable e "inofensiva" que estas. Su presencia, potenciada por la música como un sutil aroma que flota en el ambiente, estará siempre presente para el espectador.
Y todo ello dirigido con impecables composiciones de plano, una planificación sencilla donde siempre encontramos dos o más personajes en cuadro y unos casi imperceptibles movimientos de cámara gracias a los cuales la atención del espectador no se desvía de lo para Preminger tiene prioridad, la evolución de la historia a través de los diálogos y la actuación de sus actores.
Las transiciones son muy efectivas, la secuencia en la que McPherson y Waldo hablan de Laura en el restaurante, utiliza como recurso un largo flashback donde la vemos por primera vez y, sobre todo, el momento de la reaparición de Laura en su apartamento, en el que McPherson se ha quedado dormido cerca del retrato y se despierta creyendo que lo que ha visto es una aparición. Uno de los mejores momentos de la historia del cine.
El desenlace es rápido y produce cierta sorpresa en el espectador. Preminger nos ha proporcionado pistas ambiguas, en algunos casos algo infantiles y situaciones que no acaba de aclarar del todo (la averiada radio de la cabaña, el whisky barato encontrado en casa de Laura o su escopeta disparada) que no ayudan a que el espectador pueda ir desentrañando la trama, sino al contrario, nos deja con una vaga explicación y que utiliza únicamente para desviar las sospechas de un personaje a otro.
A pesar de ello, y de que la historia produce algunos meandros, la película nos deja esa extraña sensación de haber visto algo único, indescifrable, eterno, en la que todo está donde tiene que estar y es lo que tiene que ser, ese algo indescriptible que sólo nos dejan las obras maestras.
Quizás merezca una mención especial la música compuesta por David Raksin. La dulce melodía de Laura, que evoca continuamente a la protagonista, se convirtió en un gran éxito. La fotografía de Joseph Lashelle obtendría un Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro de ese año.
Para Preminger Laura también supuso un gran éxito en su carrera. Como él mismo confesaría, a partir de esta película, se convertiría en todo lo independiente que podía ser un productor o un director en aquella época. La situación perfecta para un cineasta que necesitaba amplio margen para desarrollar su trabajo creativo.












http://miradas.net/0204/clasicos/2003/0305_laura.html





































































































jueves, 8 de marzo de 2007

"El niño" de los hermanos Dardenne, el martes 13 a las 21 horas. El Cine-Club Fetiche presenta la Palma de Oro de Cannes del 2005

El niño (L'enfant, Jean-Pierre y Luc Dardenne, 2005)
Retazos de realidad

Existen, según aquella lejana pero vigente clasificación de André Bazin, dos tipos de cineastas. Por un lado los que creen en la imagen, que encuentran en la plasticidad del plano y dentro del contorno del propio encuadre la máxima expresión de su estilo, aquellos cuyo bagaje procede casi exclusivamente, no ya de la realidad, sino de imágenes previas: desde Tarantino hasta Lynch, pasando por Fincher o Wong Kar-wai pertencen a este grupo; y por otro lado los cineastas de la realidad, los que creen en ella y de ella se alimentan, aquellos cuyo compromiso estilístico se fundamenta en una puesta en escena que lucha denodadamente por eliminar cuantos artificios le sean posibles y en la pureza visceral de las ficciones que transitan, en las que, por supuesto, la imagen, el plano y la forma, son un medio, no un fin: Kiarostami y Erice podrían ser las cabezas visibles de este grupo, en el que sin ninguna duda cabría incluir a Jean-Pierre y Luc Dardenne.La trayectoria de los hermanos Dardenne (triunfal desde aquella La promesa, ganadora de la Espiga de Oro en Valladolid en 1996, pero que se remonta a 1975, año en que fundaron la compañía Derives, dedicada a la producción de documentales) es de una coherencia y de una honestidad admirables. Su compromiso con la realidad, con esa realidad nada encantadora a la que ellos se dedican, ha ido alcanzando a lo largo del tiempo y con el transcurso de películas como la citada La promesa, Roseta y El hijo una depuración estilística, formal y conceptual dignas de un pacto de sangre. El naturalismo extremo con el que los Dardenne retratan la vida de sus personajes es el vehículo idóneo para que surja la realidad, porque desde el interior de una puesta en escena tan física, visceral y sincera como ésta todo lo que emerge a la superficie está pasando, es el triunfo de la autenticidad y, de paso, una apuesta por el respeto a los personajes, a los acontecimientos y a la sociedad que estos representan."Elegimos a los desheredados porque no son visibles. Nos gustan esos personajes y los seguimos desde el afecto. Si fueran visibles lo serían vistos para reírse de ellos, o con piedad, en el típico programa del domingo por la tarde en televisión. Nadie los mira de una manera real, nadie ve sus sueños, su amor, y por eso nos gusta hablar de ellos". En estos términos se expresan lo hermanos Dardenne, toda una declaración de intenciones acerca del tipo de realidad que les interesa retratar y, sobre todo, sobre la forma de acercarse a ella.En El niño, esos desheredados son Bruno y Sonia (Jéremie Renier y Déborah François, dos actores desconocidos que, viendo su estremecedora recreación, perfectamente podrían haber vivido experiencias similares a las de sus personajes), dos postadolescentes que (mal)viven de los robos y trapicheos del primero y que acaban de tener un hijo. La película arranca en el momento en que Sonia sale del hospital tras dar a luz y va en busca de Bruno para presentarle a su hijo. La búsqueda de un lugar en su mundo para el recién llegado, el desconcierto, la ternura, el amor que siente por Sonia (demostrado de forma muy personal pero innegable), los gestos, los impulsos, el instinto de supervivencia, su propia naturaleza, configuran un collage de sentimientos contradictorios que llevan a Bruno a ciertas situaciones límite ante las que toma soluciones drásticas; soluciones que pueden parecer moralmente despreciables, pero ante las que los Dardenne no se permiten el lujo de juzgar a su personaje, porque saben de sus circunstancias, porque lo comprenden (compartan o no su manera de hacer las cosas) y porque, al dotar a sus actos de una considerable coherencia, demuestran por él respeto.A nivel formal, con respecto a sus películas anteriores, en El niño la cámara se ha estabilizado levemente y se ha alejado del cogote de los personajes, permitiéndoles respirar, expresar y vivir sus vidas con cierta libertad, y evitando el juicio sumarísimo que supone una cámara escrutadora. Todo ello sin abandonar la intensidad emocional de una febril cámara al hombro ante la que se componen frescos sociales de una fisicidad desgarradora.En definitiva, la diferencia entre las realidades deprimidas de los Dardenne y los alegatos burgueses de algún que otro director con conciencia social están en el punto de vista y en el tono. Mientras los unos se esfuerzan, desde su desbordante naturalismo, en aplicar un punto de vista neutro, que muestre sin juzgar, que plasme desde la sinceridad, los otros ruedan en primera persona y utilizan a los personajes para adoctrinar, convirtiéndolos en vehículos de discursos más o menos manidos. Los unos se aproximan con respeto, los otros con condescendencia.Una película ejemplar, una ficción rabiosamente parecida a la realidad, a la que, sin embargo, se le puede encontrar un pero, quizás el único: en su afán por seguir insistentemente al personaje de Bruno, el auténtico catalizador de la historia, los Dardenne nos privan durante demasiado tiempo de los personajes que sufren los errores de aquel: Sonia y el niño. (un texto de Carlos Balbuena. (www.contrapicado.net)

Sinopsis
Bruno, 20 años. Sonia, 18. Viven del subsidio de Sonia y de los robos cometidos por Bruno y los chicos de su pandilla. Sonia acaba de tener al primer hijo de los dos, Jimmy. ¿Cómo puede Bruno convertirse en padre, siendo como es, un chico preocupado solo por el presente y por el dinero que saca de sus "negocios"?. Ficha técnica y artística
Año 2005
Nacionalidad Francia-Bélgica
Estreno 11-11-2005
Género Drama
Duración 95 m.
T. original L'enfant
Dirección Jean-Pierre Dardenne Luc Dardenne
Intérpretes Jéremie Renier (Bruno)
Déborah Francois (Sonia) Jérémie Segard (Steve)
Fabrizio Rongione (Matón joven)
Olivier Gourmet (Oficial)
Guión Jean-Pierre Dardenne Luc Dardenne
Fotografía Alain Marcoen
Música Varios
Montaje Marie-Helene Dozo

Referencias
Dirigen los hermanos belgas Jean-Pierre Dardenne (Engis, 1951) y Luc Dardenne (Arwis, 1954). Han realizado numerosos documentales. En 1975, Luc y Jean-Pierre Dardenne fundaron la compañía Derives, que ha producido 60 documentales, incluyendo los realizados por ellos. En 1994, fundaron la productora Les Films du Fleuve. Su filmografía se completa con las películas Falsch (1987), I think of you (1992), La promesa (1996), Rosetta (1999) y El hijo (2002).
Está protagonizada por Jéremie Renier y la debutante Déborah Francois.
Les acompaña Olivier Gourmet (
Lee mis labios, Las manos vacías, El hijo, Nacional 7, Rosetta), un habitual de los hermanos Dardenne.
El guión es de los propios hermanos Dardenne y la idea surgió un día durante el rodaje de su anterior película. Estaban en Seraing, en la calle de Molinay. Durante todo el día vieron a una chica empujando un cochecito, con un recién nacido durmiendo dentro. No parecía dirigirse a ningún lugar en particular-solo iba de un lado a otro con el carrito. Recordaron a menudo a esa chica, el carrito, el niño durmiendo y pensaron en el personaje que faltaba en la escena: el padre del niño. La figura ausente se convertiría en una parte importante de su historia.
El director de fotografía es Alain Marcoen (
Rosetta).
Consiguió la Palma de Oro en el
Festival de Cine de Cannes 2005 y es la segunda vez tras Rosetta.
Se presentó en la sección oficial de la
Semana Internacional de Cine de Valladolid 2002.
Fue la candidata de Bélgica como aspirante al
Oscar a la mejor película en lengua no inglesa.
Está producida por Les Films du Fleuve, Archipel 33, Radio Télévision Belge Francofone (RTBF) y arte France Cinéma.
Distribuye Vértigo Films.



domingo, 4 de marzo de 2007

Solo un beso, martes 6 de febr a las 21 h. en los Multicines Benavente



El Cine-Club Fetiche les presenta un película de Ken Loach


¿Quién es Ken Loach?


A los 25 años, mientras estudiaba derecho en Oxford; en el St Peter's College; entró por primera vez en contacto con las artes escénicas, actuando en el grupo de teatro de la universidad. Después de graduarse, trabajó como asistente de dirección en el Northampton Repertory Theatre. Pero estaba más interesado en el mundo audiovisual que en el de las tablas, así es que después de obtener en 1963 una beca en la cadena de televisión BBC, se inicia en la dirección.El ambiente que se respiraba en aquellos años, favorecía la realización de programas que criticaban las injusticias sociales, allí encontró Loach la visión y la voz que caracterizaría su cine. A partir de 1964 comienza a dirigir una serie de documentales, el más famoso de ellos es "Cathy Come Home" (1966) sobre la pobreza, con el cual obtuvo gran éxito. Desde entonces y hasta principio de los 80', dividió su tiempo entre el cine y la televisión, filmó cuatro largometrajes, numerosos documentales y películas para la TV como "The Big Flame" (1969) sobre los trabajadores portuarios de Liverpool y la serie "Days of Hope" (1975), sobre los hechos que llevaron a la huelga de 1926, y la derrota del Movimiento Laborista Británico. Con Margaret Thatcher en el poder, crece el paro y los recortes de presupuesto para la cultura. La Dama de Hierro se gana muchos enemigos entre los artistas, Loach es uno de los más radicalizados. El Channel Four prohibió sus documentales "A Question of Leadership", con los que combate al Thatcherismo, por lo cual a lo largo de toda esa década solo puede filmar dos películas. En los años 90', con los cambios políticos, su carrera se revitaliza. Ha filmado hasta ahora nueve películas más, con la mayoría de las cuales ha obtenido numerosos premios, consolidando su carrera internacional, pero manteniéndose siempre fiel al estilo que fue una constante en su vida: la defensa de los oprimidos y oprimidas. En cuanto a la militancia estrictamente política, Ken Loach es hoy día miembro de la directiva de la coalición de izquierda RESPECT.
Heredero del british social realism (realismo social británico)











Loach, en cuyas películas muchos creen ver algo así como un "grado cero de la escritura cinematográfica", es dueño de un estilo depurado y sencillo. Heredero inequívoco de las principales tendencias de cine realista de europa y en mayor medida del free cinema que se caraterizaba por su realismo, su inconformismo social, su crítica a la burguesía y a la sociedad y, su acercamiento a los seres anónimos de la sociedad, su sentido del humor.Ken Loach al igual que sus antecesores denuncia los traumas que ocasiona en los seres humanos la vida en las ciudades industriales a pesar de los avances tecnológicos y con sus historias sacude las conciencias de la sociedad contemporánea con el fin de mejorar sustancialmente las condiciones de la clase trabajadora (sobre todo la británica).



Filmografía




Poor Cow (1967)


Kes (1969) (as Kenneth Loach)
The Save the Children Fund Film (1971)
Family Life (1971)
Black Jack (1979)
The Gamekeeper (1980)
Miradas y sonrisas (Looks and Smiles) (1981) (como Kenneth Loach)
Which Side Are You On? (1984)
Fatherland (1986)
Agenda oculta (Hidden Agenda) (1990). Premio especial del jurado de Cannes.
Riff-Raff (1990). Distribuida con subtítulos en Estados Unidos, debido a la jerga británica.
Lloviendo piedras (Raining Stones) (1993). Premio especial del jurado de Cannes.
Ladybird Ladybird (1994)
Tierra y libertad (Land and Freedom) (1995). Premio internacional de críticos FIPRESCI y premio del jurado ecuménico del Festival de cine de Cannes.
A Contemporary Case for Common Ownership (1995)
La canción de Carla (Carla's Song) (1996)
The Flickering Flame (1997)
Mi nombre es Joe (My Name Is Joe) (1998)
Pan y rosas (Bread and Roses) (2000)
La cuadrilla (The Navigators) (2001)
Felices dieciséis (Sweet Sixteen) (2002)
Ae Fond Kiss... (2004)







Tickets (2005), junto a Ermanno Olmi y Abbas Kiarostami
El viento que agita la cebada (The Wind That Shakes the Barley) (2006) Palma de Oro de Cannes



FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA de "Sólo un beso"

Año: 2004
Nacionalidad: Reino Unido-Bélgica-Alemania-Italia-España
Estreno: 14-01-2005
Género: Drama
Duración: 108 m.
T. original: Fond kiss..., Ae
Dirección: Ken Loach
Intérpretes:Atta Yakub (Casim Khan)
Eva Birthistle (Roisin Hanlon)
Ahmed Riaz (Tariq Khan)
Shamshad Akhtar (Sadia Khan)
Shabana Bakhsh (Tahara Khan)
Guión: Paul Laverty
Fotografía: Barry Ackroyd
Música: George Fenton
Montaje: Jonathan Morris

Sinopsis
Casim es un joven escocés de origen paquistaní. Es un buen disc jockey y apasionado de la música. Sueña con abrir un club propio con su mejor amigo, Hammid, un sueño que se toma muy en serio. Ha estudiado contabilidad, pero no quiere ejercer. Sus padres, Tariq y Sadia, emigraron al Reino Unido en los años sesenta, procedentes de Pakistán. En Glasgow, donde la familia se ha instalado, tienen una tienda de comestibles y prensa. Tariq y Sadia, musulmanes devotos, han decidido que Casim se case con su prima Jasmine, la sobrina preferida de Sadia. La boda debe celebrarse a los pocos meses, y Tariq está haciendo una obra de ampliación de su casa para que la pareja viva allí. Casim tiene dos hermanas: Rukhsana, la mayor, conoce a un joven del agrado de sus padres, con el que llegará a comprometerse. La pequeña, Tahara, de dieciocho años, es la más directa de la familia; típica escocesa rebelde, está terminando sus estudios secundarios en un instituto católico cercano. Una de sus profesoras es Roisin, una joven que da clases de música. Cuando Casim y Roisin se conocen, sienten una fuerte atracción y empiezan una relación en secreto. Para ellos, que él sea musulmán y ella católica no supone ningún problema, pero pronto se ve claramente que las diferencias religiosas y culturales sí lo son para otras personas, especialmente para la familia de Casim.
 
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