jueves, 29 de noviembre de 2007

Deliciosa Marta, el martes 4 de diciembre



Hola amigos del Cineclub Fetiche. Este martes 4 de diciembre además de la película proyectaremos un corto "La última puerta" de Aida Cordero Domínguez.
Asimismo queremos rendir pleitesía a Francisco Altier como autor de las acuarelas que ilustran nuestros carteles. No se los pierdan. Son fantásticas. un cordial saludo






Pensamientos. (Francisco Altier "Pacolo", 2007)




Louis Le Prince. Adolfo tocando el acordeón en el jardín de la granja Oakwood y la secuencia del jardín. Reino Unido, 1888

Le Prince capta a su hijo Adolphe en las escaleras que sirven de entrada a la casa familiar.. El joven, elegantemente vestido, sostiene un acordeón entre sus manos y baila al son de la música. Diez segundos tan solo. Un caso realmente interesante en los orígenes del cine y hasta hoy no muy divulgado

martes, 27 de noviembre de 2007

DELICIOSA MARTA. EL MARTES 4 DE DICIEMBRE

El cineclub Fetiche presenta el martes 4 de diciembre en los multicines Benavente "Deliciosa Marta" película patrocinada por el "Quimera", Restaurante Brigecio y Restaurante California.


FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Año 2001
Nacionalidad Alemania-Austria-Italia-Suiza
Estreno 26-07-2002
Género Comedia
Duración 105 m.
T. original Drei Sterne
Dirección Sandra Nettelbeck
Intérpretes
Martina Gedeck (Martha Klein)
Sergio Castellitto (Mario)
Maxime Foerste (Lina)
August Zirner (Terapista)
Ulrich Thomsen (Sam Thalberg)
Guión Sandra Nettelbeck
Fotografía Michael Bertl
Música David Darling
Keith Jarrett
Arvo Pärt
Montaje Mona Braüer

Sinopsis
Martha, una encantadora cocinera apasionada por su profesión, realiza verdaderas obras de arte culinarias en un pequeño restaurante de Hamburgo. Aún así su vida es bastante monótona. Martha es introvertida, no tiene prácticamente vida social y vive únicamente para su trabajo. Pero su vida cambiará de repente cuando su hermana, una soltera que vivía sola con su hija de ocho años, muere en un accidente. Martha se hace cargo de Lina, su sobrina, que sufre mucho por la muerte de su madre. Sólo la presencia de Mario, un compañero italiano de Martha, pondrá un poco de alegría y de pasta en sus vidas. Mario pasa de ser un rival a un buen amigo. Pero un día el padre de Lina, al que Martha había intentado localizar, aparece en su puerta. Quiere llevarse a su hija a Italia y Martha tiene que tomar una decisión.

Referencias
Está escrita y dirigida por la alemana Sandra Nettelbeck (1966), cineasta procedente de la televisión donde fue premiada por su producción Mammamia.
Sus protagonistas son Martina Gedeck, que estuvo casada con el actor Ulrich Wildgruber (Los herederos) hasta su suicidio, y Sergio Castellitto (¡Vete a saber!).
También interviene Ulrich Thomsen (Celebración, Suavemente me mata).
La banda sonora incluye temas de los músicos Keith Jarrett y Arvo Pärt.
Consiguió el Premio del público en la Mostra de Cine de Valencia 2001.
Consiguió la candidatura al Goya 2002 a la mejor película europea.

lunes, 26 de noviembre de 2007

EADWEARD MUYBRIDGE

Descomposición del movimiento de un caballo. Estados Unidos 1878. Compendio de series fotograficas realizadas a algunos de los más célebres caballos de carreras de los hipódromos de Estados Unidos

1898 thomas edison

Georges Méliès - Un homme de têtes (early film, 1898)

Así comienza todo. Lumiere. Trabajadores saliendo de una Fabrica

domingo, 25 de noviembre de 2007

"La masai blanca" el martes 27 a las 21h. en los Multicines Benavente

El Cineclub Fetiche presenta el martes 27 de noviembre a las 21h en los multicines Benavente "La masai blanca". Película del ciclo "Empresas de película" patrocinada por Viajes Buraltour y Librería Alfonso.


"LA MASAI BLANCA" SINOPSIS
Al final de sus vacaciones en Kenia, Carola conoce al guerrero Samburu Lemalian, quien llama la atención por su atractiva figura, sus armas y su vestido típico. Fascinada, Carola se enamora de él e impulsivamente cancela el viaje de vuelta; Su novio regresa solo a casa y ella permanece en Kenia para ir tras la huella de Lemalian.
Después de un agotador viaje a través del paisaje africano, Carola conoce a Elisabeth, una mujer alemana que se convertirá en su amiga. Más tarde llegará a Barsaloi, el pueblo de la tribu de Lemalian.
Carola decide regresar a Suiza a enfrentar a su familia para luego establecerse en África y llevar una nueva vida. Pero lo que ella alguna vez sintió como el amor más grande de su vida, se convierte en una durísima prueba, una aventura entre el cielo y el infierno que un día la llevará al límite.


Ficha artística

·Jacky Ido
Lemalian

·Janek Rieke
Stefan

·Katja Flint
Elisabeth

·Nina Hoss
Carola

·Nino Prester
Padre Bernardo




Ficha técnica


· Musica
· Niki Reiser


· Fotografía
· Martin Langer


· Guionista
· Johannes W. Betz


· Directora
· Hermine Huntgeburth


· Distribuidor
· Festival Films

jueves, 22 de noviembre de 2007

Muere Fernando Fernán Gómez a los 86 años. 21/11/07 In Memoriam

Fernando Fernán Gómez
Fernando Fernán Gómez (Lima, Perú, 28 de agosto de 1921Madrid, 21 de noviembre de 2007) fue un escritor, actor, guionista, director de cine y de teatro español. Fue miembro de la Real Academia Española, de la que ocupó el sillón B.
Biografía
Lo más probable, como él mismo escribe en sus memorias,es que naciese en Lima el 28 de agosto de 1921, por más que su partida de nacimiento indique que lo hizo en Buenos Aires, Argentina. La razón de esto responde a que su madre, la actriz de teatro Carola Fernán Gómez, estaba de gira por Sudamérica cuando nació en Lima, por lo que su partida de nacimiento fue expedida días más tarde en Argentina; conservó esta nacionalidad hasta que le fue otorgada la española en 1984.
Tras algún trabajo escolar como actor, estudió Filosofía y Letras en Madrid, pero su verdadera vocación lo condujo al teatro, donde debutó como profesional en 1938 en la compañía de Laura Pinillos; allí le descubrió Enrique Jardiel Poncela, quien le dio su primera oportunidad al ofrecerle, en 1940, un papel como actor de reparto en su obra Los ladrones somos gente honrada. Tres años más tarde le contrató la productora cinematográfica Cifesa y así irrumpió en el cine con la película Cristina Guzmán, dirigido por Gonzalo Delgrás y ya al año siguiente le ofrecieron su primer papel protagonista en Empezó en boda, de Raffaello Matarazzo. En efecto, trabajó como actor hasta principios de los cuarenta para dedicarse después al cine, primero como actor (en éxitos como Balarrasa o Botón de ancla) y como director más tarde, sin descuidar su vocación de autor de teatro y director de escena, y escritor y guionista asiduo de la tertulia del Café Gijón.
A partir de 1984 vuelca su cada vez más intensa vocación literaria en la escritura de muy personales artículos en Diario 16 y el suplemento dominical de El País, produciendo además varios volúmenes de ensayos y once novelas, fuertemente autobiográficas unas e históricas otras: El vendedor de naranjas, El viaje a ninguna parte, El mal amor, El mar y el tiempo, El ascensor de los borrachos, La Puerta del Sol, La cruz y el lirio dorado, etcétera. Fue un gran éxito su autobiografía en dos volúmenes, El tiempo amarillo, de la que corren dos ediciones, la segunda algo más ampliada; pero acaso su éxito más clamoroso lo haya obtenido con una pieza teatral prontamente llevada al cine, Las bicicletas son para el verano, sobre sus recuerdos infantiles de la Guerra Civil.
Se casó y divorció de la cantante María Dolores Pradera (1947–1959), con la que tuvo una hija, la actriz Helena Fernán Gómez, y un hijo, Fernando, relacionado también con el mundo de la cultura. Se volvió a casar en 2000 con la actriz Emma Cohen, con la que mantuvo una relación desde los años 70 tras participar en un episodio de una serie de TVE donde Emma era protagonista (Tres eran tres, 1973) junto a Lola Gaos.
De su mano entró el cine en la Real Academia Española, en la que fue elegido miembro en 1998 y tomó posesión del sillón B el 30 de enero de 2000. Fue sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en el año 1995. Polifacético, querido y respetado por los profesionales de la industria y por varias generaciones de espectadores, encontró la popularidad como actor casi al principio de su carrera cinematográfica con el clásico de la comedia negra Domingo de carnaval (del célebre realizador Edgar Neville), que protagonizó junto a Conchita Montes en 1945. Dos años antes había aparecido como secundario en otro notable título del cine español de los 40 como Cristina Guzmán. Ese mismo año acompañó a una ya consagrada Imperio Argentina y al recordado galán Alfredo Mayo en la exótica comedia Bambú y también participó en un pequeño clásico de la comedia fantástica como El destino se disculpa, de José Luis Sáenz de Heredia, siguiendo el estilo del subgénero norteamericano en boga durante esos años (La pareja invisible, de Norman Z. MacLeod, Me casé con una bruja, de René Clair, Dos en el cielo, de Victor Fleming, etc.). A partir de entonces encadenó títulos de éxito que hoy críticos y cinéfilos califican de indispensables, trabajando con Gonzalo Delgrás (Los habitantes de la casa deshabitada); Carlos Serrano de Osma (Embrujo, junto a Lola Flores y Manolo Caracol); Sáenz de Heredia (La mies es mucha, Los ojos dejan huellas); Ramón Torrado (Botón de ancla), José Antonio Nieves Conde (Balarrasa, El inquilino); Luis Marquina (El capitán Veneno). En aquella época también trabajó en Barcelona como actor de doblaje.
En la década de los 50, se consolidó como actor principal en toda serie de comedias (El fenómeno), dramas (La gran mentira) y cine religioso Balarrasa, Molokai, o folclórico (Morena clara) propagandísticos o directamente escapistas (lo que en muchos sentidos también se considera propaganda para los historiadores), al tiempo que interviene en una de las primeras avanzadillas de lo que luego será el «Nuevo cine español»: Esa pareja feliz de Bardem y Berlanga. También ahora participa en algunas co-producciones de interés como La conciencia acusa (del genial Georg Wilhelm Pabst) o El soltero (de Antonio Pietrangeli) junto a Alberto Sordi, y por último, inicia una incipiente carrera como director, con obras de encargo de desigual fortuna: en este sentido, sobresale su versión de la novela de Wenceslao Fernández Flórez El malvado Carabel y dos excelentes comedias en las que compartió química y cartel con la deliciosa Analía Gadé, una de sus parejas más recurrentes, como son La vida por delante y La vida alrededor.
Al hilo del cine español de los 60, su filmografía como actor y director se llenó de comedias de todo tipo (La venganza de Don Mendo, Adiós, Mimí Pompón, Ninette y un señor de Murcia o Crimen imperfecto), excepción aparte de sus trabajos de dirección en El mundo sigue (1963), un durísimo drama naturalista, inspirado en la novela homónima de Juan Antonio Zunzunegui, donde se enfrentan dos hermanas de concepciones vitales opuestas en plena sociedad de posguerra española, su primer éxito como director, y de su filme El extraño viaje (1964), en el que retrata, con casi mayor penetración que el propio Berlanga, el clima cicatero y opresivo de la sociedad española del Franquismo y que permanece como una de las cumbres del cine español de todos los tiempos; ambas producciones tuvieron tremendos encontronazos con la censura. Por otra parte, es ahora cuando inicia relación profesional con otra de sus parejas más emblemáticas, Concha Velasco, con la comedia negra Crimen para recién casados.
En los 70, Fernán Gómez se convirtió en uno de los actores más solicitados de la llamada Transición española, con títulos dorados de esos años como El espíritu de la colmena, El amor del capitán Brando, Pim, pam, pum, fuego, Mi hija Hildegart, Los restos del naufragio, Mamá cumple cien años o ¡Arriba Azaña!. Con ello inició una exitosa colaboración al lado del notable director Jaime de Armiñán y una también estrecha relación profesional con Carlos Saura, ganándose con ello un justo prestigio como actor y director además de reconocimiento por su ya larga trayectoria. En 1976 intervino en un título de indudable valor, si bien no para el gran público, como El anacoreta, premiada en el Festival de cine de Berlín. También dirigió e interpretó dos exitosas series para TVE (Juan soldado y sobre todo El pícaro) que se cuelan en la memoria del gran público.
En 1981 protagonizó un film memorable, Maravillas de Gutiérrez Aragón, y comenzó a encadenar éxitos de crítica y público (La colmena, Stico, Los zancos, Réquiem por un campesino español, La corte del faraón, La mitad del cielo y El viaje a ninguna parte). Termina la década con excelentes trabajos en filmes no muy bien acogidos pero de calidad: Esquilache y El río que nos lleva. En 1986 rodó en Argentina un título muy a tener en cuenta, Pobre mariposa, de Raúl de la Torre, junto a un reparto internacional (Bibi Andersson, Vittorio Gassman, Fernando Rey, Graciela Borges); y también es ésta la década en que se encuentra más activo en sus trabajos para TVE (Ramón y Cajal, Fortunata y Jacinta, Las pícaras o Cuentos imposibles).
Los 90 inician un período de menor actividad profesional derivada de algunos problemas de salud y de, seguramente, falta de papeles de envergadura para un actor como él. Salvo Belle Époque y el Oscar que consigue la cinta como mejor película extranjera, debemos esperar hasta 1998 para volver a verle en dos cintas tan distintas como importantes (cada una a su manera) como son El abuelo (nominada al Oscar y gran éxito de taquilla) y Pepe Guindo (homenaje-ficción al gran actor por parte de un director infravalorado pero nada mediocre como Manuel Iborra). Entre medias, estuvo varias temporadas en la serie de TV Los ladrones van a la oficina. Después recupera fuelle con tres grandes películas (Todo sobre mi madre, Plenilunio y el éxito popular La lengua de las mariposas).
Más recientemente rodó la incomprendida Visionarios, de Gutiérrez Aragón, El embrujo de Shangai, con Fernando Trueba, Para que no me olvides, y la que probablemente quede como su última gran interpretación en la espléndida En la ciudad sin límites, de Antonio Hernández.
Marisa Paredes, presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, en la entrega de la décima Medalla de Oro, lo describió a la perfección: «Por anarquista, por poeta, por cómico, por articulista, por académico, por novelista, por dramaturgo, por único y por consecuente».

El 19 de noviembre de 2007 fue ingresado en el área de Oncología del madrileño Hospital Universitario La Paz para ser tratado de una neumonía. Falleció en Madrid, el 21 de noviembre de 2007, a los 86 años de edad.

Filmografía como director
Manicomio (1954)
El mensaje (1955)
El malvado Carabel (1956)
La vida por delante (1958)
La vida alrededor (1959)
Sólo para hombres (1960)
La venganza de Don Mendo (1961)
Y el mundo sigue (1963)
Los palomos (1964)
El extraño viaje (1964)
Ninette y un señor de Murcia (1965)
Mayores con reparos (1966)
Crimen imperfecto (1970)
Cómo casarse en 7 días (1971)
Yo la vi primero (1974)
La querida (1976)
Bruja, más que bruja (1976)
Mi hija Hildegart (1977)
Cinco tenedores (1979)
Mambrú se fue a la guerra (1986)
El viaje a ninguna parte (1986)
El mar y el tiempo (1989)
Fuera de juego (1991)
Siete mil días juntos (1994)
Pesadilla para un rico (1997)
A Porta do Sol (1998)
Lázaro de Tormes (2001)

Televisión

Juan soldado (1973)
El pícaro (Serie) (1974)
Fortunata y Jacinta (Serie) (1980)
La mujer de tu vida 2: Las mujeres de mi vida (1992)

Filmografía como actor

Rosas de otoño (Juan de Orduña, Eduardo Morera, 1943)
Se vende un palacio (Ladislao Vajda, 1943)
Turbante blanco (Ignacio F. Iquino, 1943)
Viviendo al revés (Ignacio F. Iquino, 1943)
Cristina Guzmán (Gonzalo Delgrás, 1943)
Noche fantástica (Luis Marquina, 1943)
La chica del gato (Ramón Quadreny, 1943)
Empezó en boda (Raffaello Matarazzo, 1944)
Una chica de opereta (Ramón Quadreny, 1944)
Mi enemigo y yo (Ramón Quadreny, 1944)
Eres un caso (Ramón Quadreny, 1945)
Espronceda (Fernando Alonso Casares, 1945)
Se le fue el novio (Julio Salvador, 1945)
El destino se disculpa (José Luis Sáenz de Heredia, 1945)
El camino de Babel (Jerónimo Mihura, 1945)
Bambú (José Luis Sáenz de Heredia, 1945)
Domingo de carnaval (Edgar Neville, 1945)
La próxima vez que vivamos (Enrique Gómez, 1946)
Los habitantes de la casa deshabitada (Gonzalo Delgrás, 1946)
Es peligroso asomarse al exterior (Alejandro Ulloa, Arthur Duarte, 1946)
Noche sin cielo (Ignacio F. Iquino, 1947)
La muralla feliz (Enrique Herreros, 1947)
La sirena negra (Carlos Serrano de Osma, 1947)
Embrujo (Carlos Serrano de Osma, 1947)
Hoy no pasamos lista (Raúl Alfonso, Rafael Alonso, 1948)
Pototo, Boliche y compañía (Ramón Barreiro, 1948)
Encrucijada (Pedro Lazaga, 1948)
La mies es mucha (José Luis Sáenz de Heredia, 1948)
Botón de ancla (Ramón Torrado, 1948)
Vida en sombras (Lorenzo Llobet Gracia, 1948)
Noventa minutos (Antonio del Amo, 1949)
Alas de juventud (Antonio del Amo, 1949)
Facultad de letras (Pío Ballesteros, 1950)
Tiempos felices (Enrique Gómez, 1950)
El último caballo (Edgar Neville, 1950)
La noche del sábado (Rafael Gil, 1950)
Balarrasa (José Antonio Nieves Conde, 1951)
La trinca del aire (Ramón Torrado, 1951)
El capitán Veneno (Luis Marquina, 1951)
Cincuenta años del Real Madrid (Rafael Gil, 1952)
El sistema Pelegrín (Ignacio F. Iquino, 1952)
Me quiero casar contigo (Jerónimo Mihura, 1952)
Los ojos dejan huellas (José Luis Sáenz de Heredia, 1952)
La conciencia acusa (Georg Wilhelm Pabst, 1953)
Esa pareja feliz (Juan Antonio Bardem, Luis García Berlanga, 1953)
Aeropuerto (Luis Lucia Mingarro, 1953)
Nadie lo sabrá (Ramón Torrado, 1953)
Manicomio (Fernando Fernán Gómez, Luis María Delgado, 1954)
Rebeldía (José Antonio Nieves Conde, 1954)
Morena Clara (Luis Lucia Mingarro, 1954)
La otra vida del capitán Contreras (Rafael Gil, 1955)
El guardián del paraíso (Arturo Ruiz Castillo, 1955)
Congreso en Sevilla (Antonio Román, 1955)
El mensaje (1955)
Lo scapolo (El soltero, Antonio Pietrangeli, 1955)
La gran mentira (Rafael Gil, 1956)
El fenómeno (José María Elorrieta, 1956)
El malvado Carabel (1956)
Viaje de novios (León Klimovsky, 1956)
El inquilino (José Antonio Nieves Conde, 1957)
Las muchachas de azul (Pedro Lazaga, 1957)
Faustina (José Luis Sáenz de Heredia, 1957)
Un marido de ida y vuelta (Luis Lucia Mingarro, 1957)
Los ángeles del volante (Ignacio F. Iquino, 1957)
La vida por delante (Fernando Fernán Gómez, José Luis de la Torre, 1958)
Ana dice sí (Pedro Lazaga, 1958)
La vida alrededor (1959)
Luna de verano (Pedro Lazaga, 1959)
Soledad (Mario Craveri, Enrico Gras, Félix Acaso, 1959)
Bombas para la paz (Antonio Román, 1959)
La ironía del dinero (Edgar Neville, Guy Lefranc, 1959)
Sólo para hombres (1960)
La vida privada de Fulano de Tal (José María Forn, 1960)
Crimen para recién casados (Pedro Luis Ramírez, 1960)
Les Trois etc. du Colonel (Los tres etc. del coronel, Claude Boissol, 1960)
La venganza de Don Mendo (1961)
Adiós, Mimí Pompón (Luis Marquina, 1961)
Fantasmas en la casa (Pedro Luis Ramírez, 1961)
¿Dónde pongo este muerto? (Pedro Luis Ramírez, 1962)
Benigno, hermano mío (Arturo González hijo, 1963)
Rififí en la ciudad (Jesús Franco, 1963)
La becerrada (José María Forqué, 1963)
Un vampiro para dos (Pedro Lazaga, 1965)
El mundo sigue (1965)
Ninette y un señor de Murcia (1965)
La mujer de tu prójimo (Enrique Carreras, 1966)
Mayores con reparos (1966)
La vil seducción (José María Forqué, 1968)
¿Por qué pecamos a los cuarenta? (Pedro Lazaga, 1969)
Las panteras se comen a los ricos (Ramón Fernández, 1969)
Carola de día, Carola de noche (Jaime de Armiñán, 1969)
Un adulterio decente (Rafael Gil, 1969)
Estudio amueblado 2.P. (José María Forqué, 1969)
El triangulito (José María Forqué, 1970)
De profesión, sus labores (Javier Aguirre, 1970)
Crimen imperfecto (1970)
Pierna creciente, falda menguante (Javier Aguirre, 1970)
Cómo casarse en 7 días (1971)
Las Ibéricas F.C. (Pedro Masó, 1971)
Los gallos de la madrugada (José Luis Sáenz de Heredia, 1971)
Vera, un cuento cruel (Josefina Molina, 1973)
Don Quijote cabalga de nuevo (Roberto Gavaldón, 1973)
La leyenda del alcalde de Zalamea (Mario Camus, 1973)
Ana y los lobos (Carlos Saura, 1973)
El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973)
Yo la vi primero (1974)
El amor del capitán Brando (Jaime de Armiñán, 1974)
Sensualidad (Germán Lorente, 1975)
Pim, pam, pum... ¡fuego! (Pedro Olea, 1975)
Yo soy Fulana de Tal (Pedro Lazaga, 1975)
Jó, papá (Jaime de Armiñán, 1975)
La querida (1976)
El anacoreta (Juan Estelrich, 1976)
Bruja, más que bruja (1976)
Gulliver (Alfonso Ungría, 1976)
Las cuatro novias de Augusto Pérez (José Jara, 1976)
Imposible para una solterona (Rafael Romero Marchent, 1976)
Reina Zanahoria (Gonzalo Suárez, 1977)
La ragazza dal pigiama giallo (La chica del pijama amarillo, Flavio Mogherini, 1977)
Más fina que las gallinas (Jesús Yagüe, 1977)
Parranda (Gonzalo Suárez, 1977)
Chely (Ramón Fernández, 1977)
Los restos del naufragio (Ricardo Franco, 1978)
Arriba Hazaña (José María Gutiérrez Santos, 1978)
Madrid al desnudo (Jacinto Molina, 1979)
Milagro en el circo (Alejandro Galindo, 1979)
Mamá cumple cien años (Carlos Saura, 1979)
Yo qué sé (Emma Cohen, 1980)
Maravillas (Manuel Gutiérrez Aragón, 1981)
127 millones libres de impuestos (Pedro Masó, 1981)
Apaga... y vámonos (Antonio Hernández, 1982)
Copia cero (Eduardo Campoy, 1982)
Bésame, tonta (Fernando González de Canales, 1982)
Soldados de plomo (José Sacristán, 1983)
Interior roig (Interior rojo, Eugenio Anglada, 1983)
La colmena (Mario Camus, 1983)
Juana la loca... de vez en cuando (José Ramón Larraz, 1983)
Stico (Jaime de Armiñán, 1984)
Feroz (Manuel Gutiérrez Aragón, 1984)
Los Zancos (Carlos Saura, 1984)
La noche más hermosa (Manuel Gutiérrez Aragón, 1984)
De hombre a hombre (Ramón Fernández, 1985)
Luces de bohemia (Miguel Ángel Díez, 1985)
Réquiem por un campesino español (Francisco Betriú, 1985)
La corte de Faraón (José Luis García Sánchez, 1985)
Marbella, un golpe de cinco estrellas (Miguel Hermoso, 1985)
La mitad del cielo (Manuel Gutiérrez Aragón, 1986)
Pobre mariposa (Raúl de la Torre, 1986)
Mambrú se fue a la guerra (1986)
El viaje a ninguna parte (1986)
Delirios de amor (Antonio González Vigil, Luis Eduardo Aute, Cristina Andreu, Félix Rotaeta, 1986)
El gran Serafín (José María Ulloque, 1987)
Cara de acelga (José Sacristán, 1987)
Mi general (Jaime de Armiñán, 1987)
Moros y Cristianos (Luis García Berlanga, 1987)
Esquilache (Josefina Molina, Joaquín Molina, 1987)
El mar y el tiempo (1989)
El río que nos lleva (Antonio del Real, 1989)
Fuera de juego (1991)
El rey pasmado (Imanol Uribe, 1991)
Marcellino (Marcelino, pan y vino, Luigi Comencini, 1991)
Chechu y familia (Álvaro Sáenz de Heredia, 1992)
Belle Époque (Fernando Trueba, 1992)
Cartas desde Huesca (Antonio Artero, 1993)
Así en el cielo como en la tierra (José Luis Cuerda, 1995)
Pintadas (Juan Estelrich junior, 1996)
Pesadilla para un rico (1996)
Tranvía a la Malvarrosa (José Luis García Sánchez, 1996)
La hermana (Juan José Porto, 1997)
El sueño de los héroes (Sergio Renán, 1997)
Pepe Guindo (Manuel Iborra, 1998)
El abuelo (José Luis Garci, 1998)
Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar, 1999)
Plenilunio (Imanol Uribe, 1999)
La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda, 1999)
Voz (Javier Aguirre, 2000)
Visionarios (Manuel Gutiérrez Aragón, 2001)
El embrujo de Shanghai (Fernando Trueba, 2002)
En la ciudad sin límites (Antonio Hernández, 2002)
Bibliofrenia (Marcos Moreno, 2003)
¡Hay motivo! (Varios, 2004) – voz en el epílogo
Tiovivo c. 1950 (José Luis Garci, 2004)
Para que no me olvides (Patricia Ferreira, 2005)
La silla de Fernando (David Trueba y Luis Alegre, 2006)
Mia Sarah (Gustavo Ron, 2006)

Televisión

Fábulas (1968) (Serie)
El alcalde de Zalamea (Episodio de Estudio 1) (1968)
Del dicho al hecho (Serie) (1971)
Juan soldado (1973)
El pícaro (Mini-serie) (1974)
Memorias del cine español (Episodio) (1978)
Fortunata y Jacinta (Mini-serie) (1980)
El alcalde de Zalamea (Episodio de Teatro estudio) (1981)
Ramón y Cajal (Serie) (1982)
Los desastres de la guerra (Mini-serie) (1983)
Las pícaras (Episodio) (1983)
El jardín de Venus (Serie) (1983)
Nuevo amanecer (Episodio de Cuentos imposibles) (1984)
La noche del cine español (Dos episodios) (19851986)
Juncal (Mini-serie) (1987)
La mujer de tu vida: La mujer perdida (1988)
La mujer de tu vida 2: Las mujeres de mi vida (1992)
Esta noche es Nochebuena (Episodio de Farmacia de guardia) (1992)
Los ladrones van a la oficina (Serie) (1993)
Los ladrones van a la oficina (1993–1995)
Cuéntame cómo pasó (2001)
de wikipedia

"La masai Blanca" el martes 27 a las 21h en los multicines Benavente


El martes 27 a las 21 h. en los multicines Benavente, dentro del ciclo "Empresas de película" y patrocinada por Viajes Buraltour y Librería Alfonso, proyectaremos "La masai blanca". Esperad más información sobre esta película.
Por el momento un avance sobre una discusión que se ha abierto en el seno del Cineclub:
gira entorno a las películas que no hemos programado aún y que deberíamos hacerlo ya. Nos referimos a películas que hayan sido radicalmente innovadoras, estéticamente artísticas, maravillosas, contundentes, aquellas en que tanto la crítica como el público hayan considerado obras maestras. Unos se refieren a Einsenstein, otros a Dreyer, algunos a Truffaut, otros a Ford y a Orson Welles; Los hay partidarios de Rossellini y de Buñuel, otros están pensando en Kurosawa y Bergman. Los partidarios de Godard son menos pero los hay. Entre nosotros los amantes de Visconti son legión. Otros dicen que es inexcusable el no haber programado alguna de las joyas de Erice. Por ejemplo. Queda públicamente abierto el debate. Un cordial saludo
De momento y por ayudar a la confusión fijénse en la modernidad de Ernst Lubitsch (28 de enero de 1892 - 30 de noviembre de 1947) en el fragmento que les ofrecemos de Una mujer para dos (Design for living, 1933). Miriam Hopkins besa en los labios impunemente a la vez a Gary Cooper y a Friedrich March (Dios mio!!!!!!!!!). Estamos en el año 33. Y para contextualizar el momento en España habían ganado las elecciones las derechas católicas (siempre será mejor así que un golpe de estado militar contra la legalidad democrática vigente) y el pensamiento de la jerarquía eclesiástica seguía considerando a la mujer como un vehículo de satán. El mejor vehículo.

viernes, 16 de noviembre de 2007

"Perdición" (1944) de Billy Wilder


El Cine-Club Fetiche se congratula de poder presentar en la gran pantalla una genialidad de Billy Wilder: "Perdición". El martes 20 de noviembre a las 21 h en los Multicines Benavente. Esta será la tercera película del ciclo "Empresas de película" y está patrocinada por la compañia de seguros NACHO CALVO. Nuestro más sincero agradecimiento a esta empresa como a las otras que colaboran con nosotros en este proyecto. Un cordial saludo a todos los socios del cineclub y a nuestros amigos y espectadores. Nos vemos en el cine.








Película patrocinada por:




Ficha técnica y artística:
Título: PERDICIÓN
Título original: Double Indemnity
Dirección: Billy Wilder
País: Estados Unidos
Año: 1944
Fecha de estreno: 06/09/1944
Duración: 107 min.
Género: cine negro
Reparto: Fred MacMurray, Barbara Stanwyck, Edward G. Robinson, Fortunio Bonanova, Porter Hall, Jean Heather, Tom Powers, Byron Barr, Richard Gaines, John Philliber
Guión: Billy Wilder, Raymond Chandler
Distribuidora: Paramount
Productora: Paramount Pictures


Sinopsis


Un agente de seguros cuenta la relación que mantuvo con una mujer casada a través de una declaración. El hombre fue seducido por una bella mujer que pretendía informarse sobre pólizas de seguros en caso de accidente. Pronto ella le involucra en un terrible plan.



Lujuria, traición y asesinato: Genuino cine negro por Susana Farré (publicado en Miradas.net)
Dicen los historiadores que el cine es uno de los documentos de mayor valor y fiabilidad en la sociedad actual. Independientemente del género, si es que es posible la adscripción exclusiva a uno de ellos, nadie puede negar que todos los films son, en mayor o menor medida, una valiosísima fuente de información de la sociedad que los ha visto nacer.¿Y qué mejor ejemplo de cine-documento que el dado por el cine negro americano?. El genuino cine negro se inscribe en un contexto temporal muy concreto, que comprende la década de los años cuarenta y la mitad de los cincuenta. Estos años sucedieron a la sombría situación económica y social posterior al crack del 29 que había sumido a la sociedad en un profundo bache de escepticismo. Los años cuarenta se caracterizaron por una cierta recuperación, impulsada sobretodo por el espíritu patriótico que potenciaba la participación en la Gran Guerra. Pero el cine, como buen espejo de la sociedad que es, reflejaba una extraña contradicción en sus producciones. Éstas podían mostrar desde historias dulces y de marcado tinte evasivo, como las grandes comedias o los musicales, hasta el más negro de los films del género que nos ocupa. Negro, (o podríamos decir noir (1) , como lo bautizaron sus padrinos franceses), es el color de la noche que con sus sombras encubre las vergüenzas de una sociedad decadente. Negra es el alma de sus pobladores, hombres y mujeres cuyos valores han dejado de lado el amor y la alegría de vivir para sumergirse en una vorágine de instintos pertenecientes al lado más oscuro del ser humano, como la ambición, la ira, el odio o la crueldad. Negra, en fin, es la ciudad, escenario de los crímenes y vertedero de las miserias y sucias pasiones de estos individuos. El cine negro es el resultado de una doble influencia: por un lado, las novelas hard-boiled que habían tenido su gran eclosión en la década de los treinta, inspiraban una gran parte de los guiones de estos films; por el otro, la estética de estas películas remitía de manera directa al expresionismo cinematográfico alemán que ya había dejado su huella en el género de gángsteres de los años treinta. A este respecto, no es casual que gran parte de los directores de los grandes films del género de mediados de los cuarenta, fuesen inmigrantes europeos, entre los cuales estaban Fritz Lang, Otto Preminger, Michael Curtiz, Robert Siodmak o, como no, el mismísimo Billy Wilder.
Wilder llegó a Hollywood en 1933. Tras unos años de duro trabajo como guionista para grandes compañías como la Paramount o la Fox, y empeñado en seguir el ejemplo de Preston Sturges y John Huston, guionistas convertidos en afamados directores, Wilder dirigió su primer trabajo en la gran industria americana. El mayor y la menor (The Major and the Minor, 1942) fue el film que iniciaría la larga lista de maravillosas obras que el genial cineasta regaló al mundo del celuloide. Wilder será recordado in eternum por sus grandes comedias. El apartamento (The Apartment, 1960), Uno, dos tres (One, Two, Three, 1961) o En bandeja de plata (The Cookie Fortune, 1966), son tres ejemplos de las grandes joyas que el director realizó a los largo de su carrera. Pero Wilder permanecerá asimismo en la memoria de todos por haber dado al cine una de las obras de género negro más deslumbrantes y cautivadoras que posee. Perdición (Double Indemnity en su título original) estaba basada en la novela homónima de uno de los escritores más destacados de la llamada hard-boiled, o novela negra americana: James M. Cain. La obra, que Cain escribió en 1935 llevaba años dando vueltas por Hollywood, con una reputación de novela infilmable. La oficina censora del senador Hays tenía la culpa. La historia estaba basada en el caso real del asesinato de dos amantes al marido de la mujer ocurrido en Queens (NY) a finales de los años veinte, el cual tuvo un amplio eco en la prensa sensacionalista del momento. Cain se basó en este caso para escribir su novela, un relato de infidelidad, lujuria, asesinato, depravación y ambición, que pocas posibilidades tenía ante la retrógrada mentalidad de la oficina Hays. El relato narraba la historia de un agente de seguros, Walter Huff (Neff en el film de Wilder) que conoce a la mujer de uno de sus clientes, Phyllis Nirdlinger (Dietrichson) cuando le visita para renovar una póliza. La mujer se interesa por un seguro de accidentes para su marido, dejando al descubierto su clara intención de asesinarlo para cobrar la indemnización. Cautivado y seducido por la mujer, el agente decide ayudarla y juntos urden un maléfico plan de asesinato que los llevará a la perdición.
Cain decidió vender su obra al Liberty Magazine, que se publicó en forma de serial de ocho entregas y que obtuvo una exitosa acogida por sus lectores. Tras su publicación definitiva en 1943, Billy Wilder, que ya conocía la obra (2), convenció a la Paramount de que comprara los derechos de adaptación para la pantalla. La oficina Hays volvió a oponerse, pero esta vez Wilder decidió escribir igualmente el guión. Charles Brackett, el guionista que formaba equipo con Wilder, se opuso terminantemente a colaborar en la adaptación de tan sórdida historia. Wilder requirió entonces la colaboración del mismo Cain (3), pero éste ya estaba comprometido con otro estudio, así que, después de leer algunas de las obras de un escritor joven que le habían recomendado, y francamente impresionado por ellas, Wilder se puso en contacto con él. Éste escritor era Raymond Chandler.
El guión que Chandler y Wilder escribieron (entre alguna discusión que otra), conseguía incluso mejorar la magnífica novela de Cain. Hasta el mismo escritor reconoció que le hubiera gustado que se le hubieran ocurrido algunas de las cosas que ahora añadían los guionistas (4), como la confesión de Neff. Los magníficos diálogos entre los protagonistas del film, verdadera lección de escritura cinematográfica, nos recuerdan que a veces un personaje puede ser mucho más atractivo por lo que piensa que por lo que dice. Los personajes del cine negro nos obligan a leer entre líneas, a intentar fisgonear en su negra alma a través de unas palabras vacías de sentimentalismo explícito y falsa moral. La mordacidad de los diálogos es realzada, si cabe, por la excelente interpretación del trío de actores elegido (mención aparte merecerían los secundarios, Jean Heather en el papel de Lola Dietrichson y Byron Barr como Nino Zacchetti que a no consiguen estar a la altura de sus excelentes compañeros).
Barbara Stanwyck, excelente actriz de comedias que había protagonizado una de las obras en cuyo guión trabajó Wilder, Bola de fuego (Ball of Fire, 1941. Howard Hawks) interpreta en esta película el mejor papel de su carrera. La pérfida Mrs. Dietrichson, será siempre recordada por ser una de las femmes fatales más cautivadoras que haya dado el cine. Inteligente, calculadora, bella sin serlo, escandalosamente sexual y libinidosa, Phyllis Dietrichson conoce y lleva a cabo de manera magistral el ritual de la seducción: el perfume embriagador, la toalla como único atuendo, el último botón por abrochar, la esclavina en el tobillo más famoso de la historia del cine, la sonrisa nada inocente y esa mirada, que hechiza el corazón y la mente de un hombre que, llevado por sus instintos más primarios, se deja arrastrar al abismo. Nadie más que ella merece el calificativo de spider-woman (5), tejiendo su trampa para el no tan inocente Walter Neff, quien cae irremediablemente en sus redes. «Los dos somos canallas», le dice Phillis. «Tu más», replica él. Magnífico imbécil, Neff es un perfecto cobarde entregado a una mujer sin escrúpulos a la que ama y odia a partes iguales. Cadáver andante aún antes de firmar su sentencia de muerte, él mismo prevé su destino al no oír sus propios pasos andando por la calle, como ánima en pena intentando purgar su culpa. Perdedor sin serlo, sacrifica su prometedor futuro por la ambición y la lujuria, sin merecer ni siquiera el aprecio incondicional de Keyes, su jefe y amigo. Fred MacMurray, actor de comedias de notable éxito en el momento, interpreta genialmente el papel del agente de seguros, aún cuando éste no fuera pensado para él (6). MacMurray es capaz de alternar una sonrisa bobalicona y una expresión calenturienta con la más fría y despiadada de las miradas de odio. «Adiós, nena»- , le dice Walter a Phyllis antes de dispararle a sangre fría. El personaje de Neff es más humano y menos estereotipado que el Huff de Cain. Wilder y Chandler introdujeron en el guión una escena, que abre y cierra el film, en la que Neff, ya herido, graba su confesión para su amigo Keyes. Esta escena, que hace articular el desarrollo de toda la historia en flashback, fue uno de los cambios más notables de la adaptación de la novela. El final propuesto por Cain difícilmente habría podido sortear la censura, pues los personajes huyen y se suicidan posteriormente. Demasiada inmoralidad sin castigo. Wilder ideó dos posibles finales a su guión: por un lado, en la versión definitiva, Walter agoniza ante Keyes después matar a Phyllis y confesar su crimen. El otro final propuesto, que llegó a filmarse con un considerable gasto presupuestario para la Paramount, se descartó (afortunadamente, a mi entender) en el montaje final. En este desenlace, Neff era conducido a la cámara de gas y ejecutado ante los ojos de su amigo Keyes. Puede que éste fuese un final demasiado "moral", el caso es que Wilder supo ver inteligentemente que era mejor prescindir de él, y el film quedó tal y como lo conocemos, con la vida de Neff suspendida entre los brazos de su amigo. Keyes, el tercer componente de uno de los tríos más perfectos del cine negro, fue interpretado por Edward G. Robinson, de cuyo trabajo poco más se puede añadir, pues cualquier elogio sería reiterar lo evidente. Jefe y amigo de Walter, Keyes ejerce de detective sin serlo, presumiendo de disponer de un alter ego en forma de enano interior, que le previene intuitivamente sobre las personas fraudulentas. Pero Neff escapa a este sexto sentido, pues está demasiado cerca del enano para que éste lo pueda ver, mucho más que la distancia impuesta por una mesa, como él mismo le dice a Neff. Entre él y Keyes se establece en el film una complicidad mucho más estrecha que en la novela, enfatizada por el maravilloso running gag de la cerilla. Walter enciende en repetidas ocasiones el cigarro del despistado Keyes, quien nunca encuentra sus cerillas. La situación se invierte al final, cuando es Keyes quien ofrece fuego al agonizante amigo, demostrándole el aprecio que siente por él y bordando una de las escenas más conmovedoras y bellas del cine negro.
Wilder tenía entre manos una obra maestra, y lo sabía. Perdición obtuvo un éxito inmediato de crítica y público, aunque fracasó estrepitosamente ante la sosa Siguiendo mi camino (Going my way, 1944), de Leo McCarey en la ceremonia de los Óscars, a la que optaba a siete galardones. Pero el éxito no fue sólo merecido por Wilder, Chandler, Cain y los espléndidos actores. A la triple responsabilidad de la magistral historia y el trío de protagonistas, cabría añadir tres nombres más, sin los cuales el film no sería lo que es. Por un lado, el director de fotografía John F. Seitz sentó las bases y el estilo visual característico del genuino cine negro. Aún cuando M, el vampiro de Düsseldorf (M, 1931. Fritz Lang) (7), o la misma El halcón maltés (The Maltese Falcon, 1941. John Huston) fuesen algunos de los precedentes visuales de este estilo, Perdición lleva al extremo la plasmación de la oscuridad en el encuadre. La iluminación olvida absolutamente el glamour imperante en el cine del momento para crear un juego de contrastes que consigue la perfección en la escena en la que Phyllis y Walter se disparan. Phyllis espera a Neff en el sofá de su salón, sólo iluminado por la luz que se filtra entre las láminas de la persiana (¿quién podría separar el cine negro de una persiana veneciana?). Walter cierra las ventanas justo antes de que Phyllis le dispare: la oscuridad total invade el alma de los dos personajes, quienes ya sumidos en el más profundo amor/odio, intentan matarse mutuamente. El estilo visual de Seitz consigue crear una atmósfera cargada y agobiante, la misma que Neff destaca cuando describe el interior de la casa de los Dietrichson, polvoriento y con olor a cigarros consumidos la noche anterior. Seitz logró con Wilder una de las fotografías más bellas del cine negro, y su colaboración dió como resultado otras joyas de la filmografía de Wilder, como Días sin huella (The Lost Weekend, 1945) o El crepúsculo de los dioses (Sunset Blvd.,1950). Acompañando la labor de Seitz los decorados de Hal Pereira no podrían funcionar mejor como telón de fondo. Magníficas las escenas en el supermercado, lugar perfecto en el que poder cruzar algunas palabras ante ciegos y anónimos testigos, los cuales llenan su cesto (8) sin advertir que a su lado urden su plan dos asesinos. Magnífica también la casa, de estilo español algo anticuado y cuyo salón recargado de muebles acompaña el aire opresivo de la sala. Y la oficina, con su doble nivel que separa los despachos de los jefes del "patio de mesas" de los simples trabajadores (reducido espacio que recuerda la enorme oficina de El apartamento), verdadero hogar de Neff, en el que éste intentará purgar su culpa confesando su pecado de traición, fraude y asesinato y en la que probablemente acabará muriendo. Destacar por último la música de Miklós Rósza, que aunque pueda resultar en algún momento un tanto agresiva y estridente, acompaña a la perfección el aire corrupto del film y embellece por otro lado las escenas más amargas, (Walter cierra la ventana en el salón de Plyllis pues no puede soportar la música dulce que viene de la calle).
Perdición narra como otros tantos films la frustración de un crimen perfecto. Pero así como el asesinato adquiere en multitud de obras cierto tono de elegancia macabra y morbosa atracción, en ésta se convierte en un acto sucio y despiadado, infravalorado no sólo por los mismos autores, sino también por Keyes, quien habla de él con una naturalidad pasmosa. «¿Asesinato?», le pregunta Neff refiriéndose a la sospecha de Keyes; «¿No tienes peppermint o algo así?», le contesta Keyes, como si no lo hubiera oído. Ni siquiera el hecho de que el crimen se nos muestre en off permite evitar el horror que sentimos al presenciarlo. O quizás nuestro horror se magnifique al contemplar la espeluznante expresión de placer que se dibuja en la cara de Phyllis/Stanwyck, mientras su marido es aniquilado.
Alguien dijo que desde Perdición las palabras más importantes del cine eran Billy Wilder. Ese alguien fue Hitchcock y como él, muchos de nosotros pensamos que, si bien no hace falta exagerar, no se puede negar la enorme contribución de sus films a la historia del cine. Billy Wilder era, ante todo, un excelente guionista. Un universo de seres abandonados e historias sórdidas puebla toda su filmografía, pero es en el género negro donde las almas de estos individuos muestran su lado más amargo. Es evidente la impronta dejada por Chandler y más lejanamente por Cain, pero lo que subyace a lo largo de Perdición es un espíritu de patetismo que caracteriza inconfundiblemente a los seres que pueblan todos los films de Wilder. Phyllis confiesa a Neff tener el alma podrida, pero esto no la diferencia de los demás personajes wilderianos, verdaderos espectros vagando en un mundo de miseria humana que muy poco tiene que ver con el tan ansiado sueño americano.


(1) El término noir, acuñado por los críticos franceses de los años cuarenta para englobar las producciones americanas de finales esos años que se basaban en argumentos extraidos directamente de la série noire o novela hard-boiled americana, no fue a doptado por los críticos anglosajones hasta la década de los sesenta, siendo catalogadas estas películas con etiquetas como mistery, thriller o crime melodrama. (Coursodon, Jean -Pierre "La evolución de los géneros", en Historia General del cine, vol.VIII, ed. Cátedra, Madrid 1996, p.278)

(2) Cain decía que Wilder acabó de decidirse un día que, notando la ausencia de una de sus secretarias en su oficina, le preguntó a otra por su paradero, a lo que ésta le replicó que se econtaraba en el lavabo leyendo una novela, que no era otra que Double Indemnity.

(3) Cain, sin embargo, manifestó a este respecto que nunca requirieron su colaboración para el guión.

(4) Citado por Ed Sikov, en su biografia "Billy Wilder", Tusquets Editores, Barcelona 2000, p.250 (1ª ed. 1998).

(5) Nombre dado a las mujeres fatales en el cine americano.

(6) El papel fue ofrecido primeramente a Georges Raft, quien lo rechazó por ser demasiado arriesgado. Raft había rechazado anteriormente el papel de Sam Spade de El halcón maltés. También rechazó el papel de Neff, Alan Ladd.

(7) Wilder reconoce en su entrevista con Cameron Crowe que él y Seitz pensaron en M… como ejemplo visual para su film. Crowe, "Conversaciones con Billy Wilder", Alianza Editorial. Madrid 2000 p.73.

(8) Durante el rodaje en el plató-supermercado, atentos policías controlaban que a nadie se le encendiesen sus instintos cleptómanos, pues estaban en plena época de racionamiento.
























 
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