jueves, 28 de febrero de 2008

Manuel de Oliveira cumple cien años (en diciembre), y lo celebramos.


El Cineclub Fetiche quiere rendir culto al casi-centenario director portugués Manoel de Oliveira con la proyección el próximo martes 4 de marzo de su penúltima película "Una película hablada". ¡Salud maestro!
ENTREVISTA: 'Una película hablada'.
MANOEL DE OLIVEIRA Director
"Para mí, la verdad es un vestido azul"
OCTAVI MARTÍ - París - 28/05/2004

Manoel de Oliveira (Oporto, 1908) es el más veterano de los cineastas en activo. Esto, que se repite cada vez que el realizador portugués estrena una película, tiene un mérito relativo; en cambio, sí lo tiene el altísimo nivel de exigencia del conjunto de su obra. Una película hablada (2003), que hoy se estrena en España, es el último filme que ha realizado mientras no se estrene el que ahora está montando en París. Se trata de la crónica del viaje por el Mediterráneo de una profesora de Historia y su hija.
Pregunta. ¿Es un viaje de descubrimiento o un viaje de adiós?
Respuesta. El viaje comienza cuando Leonor Silveira se embarca, en junio de 2001, es decir, antes del 11 de septiembre. Con ella asistiremos al final del siglo, que se resume en ese rostro de John Malkovich al final, cuando vemos el estallido del barco a través de su cara. Como capitán de barco, se siente traicionado por el destino, porque él debiera estar en el navío, salvar a esos viajeros que por error siguen en el barco. Sus principios éticos saltan hechos añicos. Al mismo tiempo, el barco era su casa, su memoria, su pasado, y eso también queda destruido.
P. ¿Es una situación que invita a la nostalgia?
R. No, porque en el cine, como en la vida, no se puede ir hacia atrás. Hace poco volví a ver mi primera película, Douro faina fluvial (1931), y mi mujer me señaló su increíble vigor. ¡Es la fuerza de la juventud, el impulso de quien se atreve con todo porque no piensa en la muerte!
P. ¿Cómo eligió el recorrido del crucero?
R. No quería hacer un documental, rodar postales turísticas, y tampoco podía ir a ciudades como Roma o París porque no tienen puerto. Marsella, Nápoles, Atenas, Estambul y El Cairo me permiten hablar de distintos aspectos de nuestra civilización, relacionar hechos históricos con mitos. Por ejemplo, si he escogido El Cairo es, sobre todo, para poder referirme a la Biblia, a nuestros orígenes, y también porque descubrí que en Egipto el color azul era el de la verdad. Y eso me gusta mucho, porque también es el color del cielo. No hay nada más enigmático que la verdad ni ningún deseo más fuerte que el de conocerla. Para mí, la verdad es un vestido azul.
P. Leonor Silveira habla en portugués; Irene Papas, en griego; Catherine Deneuve, en francés; Stefania Sandrelli, en italiano, y Malkovich, en inglés.
R. La cuatro mujeres que hablan son latinas, mediterráneas, han nacido donde nuestra civilización que, desde que los ingleses derrotaron a la Armada de Felipe II, ha comenzado a "viajar" en inglés, a transmitirse a través de un idioma que no le es propio. Irene Papas se queja de que la democracia, un invento griego, de que la filosofía, el teatro, la poesía, la medicina o la astronomía fueran inventadas o perfeccionadas por los griegos y que hoy nadie, excepto los griegos, hable el griego cuando el 40% de las palabras occidentales son de raíz griega. Irene Papas es la mujer exuberante; Deneuve simboliza la seducción y el negocio, es decir, el atractivo y la frialdad, y Stefania Sandrelli es la dimensión sentimental del mundo femenino.
P. Usted dice que la política crea la civilización y ésta la Historia.
R. Y la Historia es lo que permanece, lo que se transmite, ya sean hechos, ya sean mitos o leyendas. Ahora estoy trabajando sobre el sebastianismo, sobre el rey Sebastián y su promesa de que un día volverá de entre la niebla. La Unión Europea es una utopía, una nueva tentativa de V imperio del rey Sebastián, y se pretende que el laicismo sirva de cemento para igualar lo distinto. La armonía en el mundo es una mera ilusión del espíritu.
P. Usted rueda con tomas muy largas, sin apenas movimientos de cámara. ¿La preparación o los ensayos le toman mucho tiempo?
R. Trabajo con actores muy competentes. Cuando llegan al plató se saben el texto y no hacen falta muchos ensayos. Además, la mejor toma es casi siempre la primera, porque tiene una naturalidad y frescura que raramente permanece en las otras. Eso no significa que trabaje con una única toma, porque hay que protegerse, pero sí por donde van mis preferencias.
P. Las protagonistas descubren en Marsella un perrito atado a una barca, arrastrado por el flujo y el reflujo de las olas.
R. Descubrí esa situación por casualidad, mientras localizaba. El perro es una ilustración perfecta de esa idea del gran filósofo portugués Spinoza, para quien "los hombres nos creemos libres porque ignoramos las fuerzas que nos empujan". El perrito cree que el barco se acerca al muelle gracias a sus tirones. Él nada sabe de oleaje. A los hombres nos pasa otro tanto.

miércoles, 27 de febrero de 2008

"Una película hablada", el martes 4

Leonor Silveira, irene Papas, Stefania Sandrelli, Catherine Deneuve, John Malcovich, en una película de Manoel de Oliveira. Una cinta sobre el Mediterráneo que nos constituye. Deliciosa.

jueves, 21 de febrero de 2008

Una de Truffaut, en el ciclo sobre educación

El cineclub Fetiche presenta el martes 26 de febrero del 2008, a las 21h, en los Multicines Benavente "El pequeño salvaje" (1969) Francois Truffaut.




Ficha Técnica y artística
Dirección François Truffaut
Escrita por François Truffaut Jean Gruault
Producción Les Films du Carosse Les Artistes Associés
Musica Antonio Vivaldi.
Dirección musical Antoine Duhamel.
Fotografía Nestor Almendros.
Interpretación

Jean-Pierre Cargol
- Victor François Truffaut
- Dr Jean Itard Françoise Seigner
- Madame Guerin Jean Dasté
- Professor Philippe Pinel Annie Miller
- Madame Lemeri Claude Miller
- Monsieur Lemeri Paul Villé



- Remy Nathan Miller



- Baby Lemeri Mathieu Schiffman



- Mathieu Laura Truffaut



- granjera Eva Truffaut



Sonido René Levert.



Ayudante Dirección Suzanne Schiffman.



Script Christine Pellé.



Decorados Jean Mandaroux.



Montaje Agnès Guillemot Yann Dedet.



Exteriores Massif Central



Productor delegado Marcel Berbert.



Director de producción Claude Miller.



35 MILÍMETROS .



Duración: 83´

Sinopsis
En la Francia de finales de XVIII, un grupo de cazadores descubre y captura a un niño de unos doce años que parece haberse criado como un animal. Es enviado a una escuela de niños sordomudos en París donde sufre maltrato y es visto como un simple objeto de curiosidad científica. Un prestigioso médico, Jean Itard, se interesa por el niño y trata pacientemente de civilizarle en solitario...


Referencias
Siempre interesado por la salvación y protección de niños en entornos hostiles como consecuencia de su propio internamiento en un centro de menores que le aportó siempre un entendimiento natural hacia ellos, Truffaut pone en pié la historia real de un niño criado en un ambiente primitivo y natural al que posteriormente tratan de civilizar, hechos narrados en un libro del psicólogo social Lucien Malson que fascinaron al cineasta.Empleando un tono documental muy sencillo e interpretando él mismo al Dr. Itard, la película supone el primer encuentro entre Truffaut y el director de fotografía catalán Nestor Almendros, a quien mantendrá en buena parte de sus futuros trabajos con inmejorables resultados , consagrándole internacionalmente y colaborando junto a otros cineastas de la Nouvelle Vague, especialmente con Eric Rohmer.



Largometraje que muestra un esfuerzo especial del director por capturar la intensidad de las interacciones humanas en todos sus registros, desde la crudeza del rechazo hasta la ternura paternal pasando por la extrañeza y desinterés hacia lo ajeno, empleando el mínimo posible de acontecimientos y diálogo, gracias a un conocimiento profundo del poder de la cámara como instrumento narrativo.Y como va siendo costumbre en sus trabajos, otro film dedicado, en este caso a su "enfant sauvage", al que considera el mejor actor de su generación y al que cede el papel protagonista de sus mejores películas: Jean-Pierre Léaud, con el que consigue uno de los más memorables tamdem cinematográficos de la historia del cine.



Crítica
El hermetismo de este film, pese a lo gélido de su puesta en escena y de la propia interpretación de un François Truffaut tremendamente comedido, sin embargo, consigue acabar conmoviendo al espectador de una manera mucho más eficaz que los excesos melodramáticos tan bien dibujados en El diario de Adela H. y del barroquismo ornamental y sentimental de La habitación verde. Esto debería verse como un éxito en una película que llega a emocionar, despojada de todo artificio, cuya única libertad parece estar presente en las escenas en que el joven Victor se alboroza bajo la lluvia. Es por eso que no me interesa tanto el proceso educativo del joven salvaje encontrado en los campos, como la relación paterno-filial que se establece entre el seco doctor y el niño salvaje, o el temeroso recibimiento que le hacen los "jóvenes no salvajes", insultándolo y pegándolo, incluso rizando el rizo, ¡en un hospital de niños sordomudos!. Una magnífica huella de un cineasta que describe la capacidad humana para generar el mal, sin que ésta pareciese que le hubiera importado mucho durante el resto de su carrera, como demuestra el vacío dramático de un film tan camp como La novia vestía de negro (La marieé était en noir, 1967). Así Truffaut se acerca a terrenos propios de Tod Browning —algo de la luz, magnífico Nestor Almendros, tanto de La parada de los monstruos (Freaks, 1932) como de El pequeño salvaje, posee esa alucinante película llamada El hombre elefante (The Elephant Man, 1980. David Lynch)— por más que este cineasta no le interesara en demasía.
Así mismo, El pequeño salvaje pasa por ser una de las películas de estilo más puramente clásico del realizador. Con una puesta en escena muy estilizada, de tono marcadamente realista, con largos (más estudiados que virtuosos) planos secuencia, Truffaut se halla en la antítesis de sus inicios en el cine, pero al igual que Peter Bogdanovich o José Luis Garci, su desmesurado amor por el cine no se transforma en películas acertadas, sino simplemente interesantes. La belleza, incluso en este film, parece a veces impuesta ante los ojos del espectador, como el innecesario plano secuencia de Truffaut recorriendo a oscuras su casa, iluminado sólo con una vela. Es en este desequilibrio donde quizás se halle la esencia del Truffaut de los setenta, en la extraña belleza que emana de la imperfección, pues junto a un exceso formal aparece una imagen bella —por sólo citar un par: la del Doctor y Victor tocando el tambor y la del joven obligando al amigo del Doctor a que le lleve en la carreta—, y es que como realizador, Truffaut siempre apostó por conjugar sinceridad y pasión por encima de cualquier gusto artístico.


Víctor de Aveyron
(De Wikipedia, la enciclopedia libre)
Víctor fue el nombre asignado por su tutor oficial a un adolescente salvaje encontrado en la región francesa de Aveyron en los últimos años del siglo XVIII. Su caso fue el más seriamente estudiado y el mejor documentado de todos los de este tipo.
A finales de septiembre de 1799 tres cazadores encontraron en los bosques de Caune (en el Languedoc francés, cerca de los Pirineos) a un niño desnudo, al que lograron capturar y al que dejaron al cuidado de una viuda, encerrado en una cabaña cercana. Aparentaba unos once o doce años y ya había sido avistado antes por la zona recogiendo bellotas o buscando tubérculos con los que alimentarse. Al cabo de una semana logró escaparse, retornando a las montañas, donde soportó el riguroso invierno de aquel año apenas cubierto con una camisola desgarrada. Por las noches se ocultaba, pero durante el día se acercaba a veces a algún pueblo de los alrededores, en uno de los cuales, del cantón de St. Sernin, se introdujo en una casa deshabitada, donde volvió a ser capturado. Allí se le atendió y se le vigiló durante varios días, siendo llevado luego al hospital de Saint-Afrique y posteriormente a Rodez, donde estuvo varios meses. Durante todo este tiempo se mostró salvaje y esquivo, impaciente e inquieto, siempre atento a la posibilidad de escapar de nuevo.
La noticia de su existencia se difundió rápidamente por la Francia recién salida de la revolución, provocando todo género de conjeturas y expectativas. Un ministro del gobierno con inclinaciones científicas ordenó el traslado del muchacho a París, a donde llegó a finales de septiembre de 1800, con la esperanza de que el estudio de su caso pudiese ampliar los conocimientos sobre la mente humana.
Convertido así en asunto público, los sabios del momento le reconocieron atenta y cuidadosamente y llegaron a la conclusión, expresada por el más cualificado de ellos, Philippe Pinel, director del asilo o manicomio de Bicêtre, de que "el salvaje de Aveyron" no era más que un deficiente mental incurable. Pero un joven médico recién doctorado, Jean Marc Gaspard Itard, al que le fue permitido asistir a estas sesiones, más optimista, propuso la elaboración y ejecución de un programa de tratamiento y educación del niño, lo que fue aceptado, proporcionándosele los medios públicos requeridos para realizarlo. El muchacho quedó desde entonces bajo la custodia de Itard, siendo atendido por Madame Guérin en los aspectos físicos y materiales mientras que Itard elaboraba y aplicaba el programa de su tratamiento psicológico y readaptación.
Itard escribió dos memorias o informes dirigidos al ministerio patrocinador (al parecer el de Interior) donde relató minuciosamente sus observaciones, propósitos y experiencias. Ambos textos fueron publicados inmediatamente por considerárselos de interés general. El primero data de 1801, pocos meses después de iniciado el experimento, escribiéndose el segundo en 1806, cuando Itard dio por concluida su actuación. Ambos trabajos son modelos de rigor científico, metodológico y claridad expositiva.
La descripción que Itard realizó de la primera impresión que le causó su pupilo rezaba: "un niño desagradablemente sucio, afectado por movimientos espasmódicos e incluso convulsiones; que se balanceaba incesantemente como los animales del zoo; que mordía y arañaba a quienes se le acercaban; que no mostraba ningún afecto a quienes le cuidaban y que, en suma, se mostraba indiferente a todo y no prestaba atención a nada." Algo bastante diferente pues del "buen salvaje" rusoniano que el público de la época esperaba.
El infortunado muchacho era delgado y más bien bajo para su supuesta edad. Su rostro, redondeado e infantiloide, presentaba marcas de haber sufrido la viruela y lo surcaban varias cicatrices. Su nariz era larga y puntiaguda y su mentón hundido. Tenía un cuello largo y esbelto, pero otra gran cicatriz le atravesaba la garganta.
Las atenciones y cuidados que se le dispensaron a partir de entonces mejoraron su estado físico y su sociabilidad, pero los progresos fueron muy escasos, una vez superada la fase inicial. Itard le puso el nombre de Víctor. Por esta época se presentó la pubertad sexual del muchacho, lo que creó problemas adicionales a su educador. Las esperanzas de Itard de enseñarle a hablar y a comportarse de manera civilizada resultaron frustradas y en el segundo informe Itard se daba por vencido y manifestaba su preocupación por el futuro del desgraciado joven.
El Ministerio del Interior proveyó sin embargo para su ulterior cuidado (que Madame Guérin siguió realizando durante veinte años más, gracias a la pensión de 150 francos que se le asignó para ello) y de que otros profesores continuasen su educación. Pero un informe elaborado por alguien que vio a Víctor hacia 1815 no reseñaba ninguna mejora de su situación.
Víctor de Aveyron murió en 1828.




Filmografía de Francois Truffaut (1932-1983)
1959 · Los cuatrocientos golpes (Les 400 Coups) ·Guión: François Truffaut y Marcel Moussy
1960 · Tirad sobre el pianista (Tirez sur le pianiste) ·Guión: François Truffaut y Marcel Moussy
1961 · Jules et Jim (Jules et Jim) ·Guión: François Truffaut y Jean Gruault
1962 · Antoine et Colette [Episodio del film L'amour a vingt ans] ·Guión: François Truffaut
1964 · La piel suave (La peau douce) ·Guión: François Truffaut y Jean-Louis Richard
1966 · Farenheit 451 (Farenheit 451) ·Guión: François Truffaut y Jean-Louis Richard
1967 · La novia vestía de negro (La mariée était en noir) ·Guión: François Truffaut y Jean-Louis Richard
1968 · La Sirena del Mississippi (La sirene du Mississippi) ·Guión: François Truffaut
1968 · Besos Robados (Baisers Voles) ·Guión: François Truffaut, Claude de Givray y Bernard Revon
1969 · El pequeño salvaje (L'enfant sauvage) ·Guión: François Truffaut y Jean Gruault
1970 · Domicilio Conyugal (Domicile Conjugal) ·Guión: François Truffaut, Claude de Givray y Bernard Revon
1971 · Las dos inglesas y el amor (Les deux anglaises et le continent) ·Guión: François Truffaut y Jean Gruault
1972 · Una chica tan decente como yo (Une belle fille comme moi) ·Guión: François Truffaut y J.L. Dabadie
1973 · La noche americana (La nuit americaine) ·Guión: François Truffaut, Jean-Louis Richard y Suzanne Schiffman
1975 · La piel dura (L'argent de poche) ·Guión: François Truffaut y Suzanne Schiffman
1975 · La historia de Adele H (L'Historie D'Adèle H) ·Guión: François Truffaut, Jean Gruault, Suzanne Schiffman y Frances V.
1976 · El hombre que amaba a las mujeres (L'homme qui amait les femmes) ·Guión: François Truffaut, Michel Fermaud y Suzanne Schiffman
1977 · La habitación verde (La chambre verte) ·Guión: François Truffaut y Jean Gruault
1978 · L'amour en fuite ·Guión: François Truffaut, Marie-France Pisier, Jean Aurel y Suzanne Schiffman
1980 · El último metro (Le dernière metro) ·Guión: François Truffaut y Suzanne Schiffman
1981 · La mujer de al lado (La femme d'â côté) ·Guión: François Truffaut, Suzanne Schiffman y Jean Aurel
1983 · Vivamente el domingo (Vivament Dimanche) ·Guión: François Truffaut, Suzanne Schiffman y Jean Aurel


miércoles, 13 de febrero de 2008

"Machuca" el martes 19 de febrero


Dentro del ciclo "Cine y educación: una mirada lúcida sobre la escuela", el Cineclub Fetiche les propone para el martes 19 a las 21h, en los multicines Benavente, la película chilena "Machuca"

Ficha técnica y artística
T.O.: Machuca.
Director: Andrés Wood.
Guión: Andrés Wood, Eliseo Altunaga, Roberto Brodsky y Mamoun Hassan.
Intérpretes: Matías Quer, Ariel Mateluna, Manuela Martelli, Ernesto Malbran, Aline Küppenheim, Federico Luppi.
Música: Miguel Miranda, José Miguel Tobar.
Fotografía: Miguel Joan Littin M.
Chile. 2004. 115 minutos.
Crítica
“Machuca” es una historia sólida en todos los aspectos que involucraron su realización, como los técnicos, de producción, y sobre todo, argumentales, puesto que como pocos imaginábamos, la trama no se centró solo en el agitado escenario político-social que desembocó en el golpe militar de septiembre de 1973. El mayor mérito de Wood, Hassan y Brodsky fue escribir la historia de dos niños de mundos muy distintos en el Santiago de aquellos años, quienes unieron sus destinos a través de fuertes lazos que derribaron los prejuicios sociales. El caos del Chile de comienzos de los setenta fue solo el marco de esta historia. Aunque films protagonizados por niños no eran novedad a mediados de la presente década, más aún con el vívido recuerdo de la francesa “Adiós a los Niños” de Louis Malle de 1987, Wood sencillamente se lució indagando en la soledad de un niño de clase acomodada, Gonzalo Infante (Matías Quer), quien junto a sus compañeros en el Saint Patrick School, reciben a los nuevos alumnos que se incorporan a la escuela, según la política del Padre McEnroe (Ernesto Malbrán). Estos nuevos niños pertenecen a las zonas más pobres y marginales de la capital, y uno de ellos, Pedro Machuca (Ariel Mateluna), simpatiza rápidamente con el tímido Gonzalo.El severo pero bien intencionado religioso, quien además dirige el colegio, tiene como objetivo acoger a los menores que enfrentan la pobreza para otorgarles una educación del mismo nivel de quienes poseen más recursos, y por otra parte, el contacto directo con la otra realidad existente en Chile ayudará a reformar el espíritu de caridad y de trabajo social que siempre ha inculcado a sus alumnos más antiguos, aunque claro, en la práctica siempre habrán desconfianzas, menosprecio e incluso violencia entre ambos grupos de niños. Así entonces, gracias a la personalidad de Infante, Machuca entabla una amistad con este niño rico, pero aparentemente sobreprotegido, sin imaginar que esa misma política impulsada por el colegio sería otro germen más en la resistencia de una sociedad que no estaba dispuesta a ceder, con tanta normalidad al menos, a esos niveles de tolerancia y aceptación. Es así como ambos muchachos comienzan a compartir sus mundos, ya sea llevando a Machuca a alojar en la habitación de Infante, participando además en la alocada fiesta de cumpleaños de la hermana mayor de Gonzalo, como también disfrutando de jocosas escenas mientras Infante vende banderas políticas en medio de manifestaciones callejeras, ayudando a su nuevo amigo y a los vecinos de este, quienes se ganan la vida de esa manera.Dentro del mundo de Gonzalo Infante claramente destaca su madre, María Luisa (Aline Kuppenheim), una atractiva dueña de casa que aparenta ser de una mentalidad más moderna, aunque en realidad es tan arribista como el círculo donde se desenvuelve, y en el caso de Pedro Machuca, su amiga Silvana (Manuela Martelli) es el personaje más importante, tanto así que gracias a su desinhibida personalidad, sumado a un fuerte resentimiento social, se convertirá en el tercer personaje clave de esta historia, al punto de opacar en varios pasajes a los dos niños protagonistas. Tal como lo vivió la sociedad chilena, estos dos mundos, unidos a través de Machuca e Infante, entrarán en un fuerte conflicto, con trágicas consecuencias por todos conocidas. Ese mismo año 2004 la cinta alemana “Good Bye Lenin” de Wolfgang Becker fue elogiada por retratar el inmenso amor de un hijo hacia su madre, dejando a la situación de la Alemania reunificada solo como el marco de presentación, pues bien, “Machuca” hizo lo propio con el traumático año 1973 en Chile, el que sirvió como escenario para esta sorprendente historia de amistad, fraternidad y dolor entre sus protagonistas. Aunque en términos actorales solo Manuela Martelli y Aline Kuppenheim lograron sobresalir, lo cierto es que la dirección de Wood jugó un rol clave en el resultado final, al saber contar una historia humana y a la vez muy cercana a la realidad de algunos colegios santiaguinos de esos años, sin caer en el eterno reclamo político y social que significó la dictadura militar en nuestras vidas. Aplausos además para la musicalización de la película, impecable en medio de las escenas que recrearon el Santiago de aquella época.Independiente de sus innumerables premios, se ha considerado a la obra de Andrés Wood como la mejor película chilena de la historia, un honor que aún no está del todo claro, más aún cuando no pocos siguen prefiriendo a grandes clásicos como “El Chacal de Nahueltoro” de Miguel Littin (1969) o “Julio Comienza en Julio” de Silvio Caiozzi (1979), pero contando ya con varios años de modernización en nuestra cinematografía, no se puede desconocer el tremendo avance que “Machuca” aportó a nuestro cine, especialmente en términos de producción y desarrollo argumental, algo que por más diferencias políticas y sociales que aún subsistan en la sociedad chilena, resulta un absurdo seguir desconociendo a estas alturas.


Selección Festival de Cannes
· Quinzaine de Reálisateur 2004
Mejor Película voto popular de la audiencia:
· Festivales de Vancouver
· Festival de Portland
· Festival de Philadelphia
· Festival Portugal
· Festival Ciudad de México
· Festival de Bogotá
· Festival Quito
· Festival de Lima
· Festival de Valdivia

domingo, 10 de febrero de 2008

"Hoy empieza todo" de Tavernier



El cine club Fetiche presenta el martes 12 de febrero a las 21h, en los multicines Benavente, "Hoy empieza todo" de Bertrand Tavernier.


Véase más abajo la programación del ciclo "Cine y educación: una mirada lúcida sobre la escuela" Un cordial saludo y nos vemos en el cine






Entrevista con el autor


Sus películas recrean la realidad con ojo crítico. Algunas han motivado cambios legales; otras han movilizado a los políticos, como una que mostró hace ya ocho años el polvorín de los suburbios de París. Como deseó cuando era joven, el cine es su vida, y la indignación, su motor. Su esposa franco-irlandesa lo bautizó como Little Bear (osito), y ése es ahora el nombre de su propia productora cinematográfica, en cuyas oficinas varios osos de peluche reciben al visitante. Más al fondo, los negativos de las películas de Bertrand Tavernier se apilan en un orden aparentemente casual junto a una figura femenina de cartón de tamaño natural que muestra a la actriz Sophie Marceau ataviada como La hija de D’Artagnan, una de sus películas más populares. Del perchero cuelga el viejo sombrero de cowboy del cineasta francés como si esta pequeña oficina del centro de París fuera una prolongación de sí mismo. Bertrand Tavernier no tiene aspecto de osito. Es más bien un oso de gran envergadura de casi dos metros de altura coronados por una cabellera blanca y despeinada. Los suburbios de la capital francesa llevan varios días ardiendo en llamas y la revuelta se ha extendido a todo el país alentada por un gobierno conservador que ha calificado de chusma a los jóvenes agitadores y ha decretado el estado de emergencia. En el centro de París y en los alrededores de Little Bear reina, sin embargo, la calma de un otoño en esplendor.
–La verdad es que hasta el último momento he temido que cancelara usted esta entrevista, que decidiera usted marcharse a los suburbios a seguir los acontecimientos como ha hecho en el pasado. –No, porque tengo aquí mucho trabajo y también porque yo ya he pasado mucho tiempo en los barrios periféricos donde rodé Al otro lado del Periférico, un documental que fue difundido en su momento como el ejemplo de lo que hay que hacer en esas zonas. Muchos sociólogos y analistas constatan que sólo hay interés por los suburbios cuando estalla la violencia, algo que sufre la gente que vive allí. Los periodistas y las cámaras, casi sin excepciones, llegan para filmar sólo los coches incendiados. En mi película yo no mostraba los coches incendiándose. Intenté mostrar la humillación de los jóvenes controlados por la policía de manera aberrante y sistemática. Demostramos que había problemas muy graves en el suburbio de Les Grands Pêchers. Sin embargo, cuando he vuelto recientemente he visto que el anterior gobierno de Jean-Pierre Raffarin había recortado las subvenciones y que estaba dificultando todo el trabajo que venían desarrollando diversas organizaciones de integración, de escolarización y de alfabetización; que sólo se ha respetado a las organizaciones próximas a la UMP (Unión por un Movimiento Popular, el partido del gobierno conservador francés). Esta misma mañana he oído que han tenido que cerrar un local donde se daban clases de alfabetización porque se les ha recortado el 30% de la subvención.
–¿Cree que la situación en los suburbios ha empeorado desde entonces?
–Por supuesto, porque frente a todos los problemas en los suburbios hay una política de educación nacional basada en la estadística que habla de que faltan uno o dos alumnos para completar una nueva clase. En vez de plantearse que en barrios difíciles quizá no ocurra nada si hay dos o tres alumnos menos por clase que la media nacional. La situación es peor porque, para empezar, la prensa francesa no hace su trabajo, ignorando el hecho de que la derecha prometiese que erradicaría los disturbios de la época de Lionel Jospin (ex primer ministro socialista) y ha resultado que son aún peores. Ni siquiera la izquierda discute a Nicolas Sarkozy (ministro del Interior) porque se contenta pensando que tenemos la derecha más nula del mundo. Ahora tenemos también la izquierda más nula del mundo, sólo preocupada por la campaña de las presidenciales. Es una izquierda que no arremete contra un Sarkozy que lleva años hablando de seguridad, de destrucción, de chusma y de tolerancia cero cuando el resultado ha sido destinar menos policías a esos suburbios. El actual drama de Francia es que Sarkozy ha conseguido condicionar la política francesa a lo que él declara en televisión. La política se limita a un intercambio de acusaciones en televisión despreocupándose de lo que ocurre en la calle.
–Así que la política francesa se ha convertido, según usted, en un espectáculo mediático.
–Es una especie de política virtual. Es como un juego de game boy en el que Sarkozy dice una cosa que va a desestabilizar a Dominique de Villepin (primer ministro) y éste recoge el guante replicando a Sarkozy. Pero nada acerca de los refuerzos en la zona o de enviar más educadores a los barrios periféricos. ¿Cómo es posible que en uno de los estudios que se hizo recientemente en los suburbios se descubriera que todos los jóvenes interpelados en la calle estaban sin escolarizar? Eso quiere decir que la educación nacional tampoco está haciendo su trabajo, ya que es en esos barrios en los que se necesita más formación y más apoyo psicológico. En su lugar, el gobierno ha recortado el número de maestros en los colegios, el de enfermeros en los hospitales y la vigilancia porque hay que tener menos funcionarios como manda la gran política de la liberalización. Todo eso se muestra en Al otro lado del Periférico, una película que enseñé a Lionel Jospin y en la que descubrió que las facturas eléctricas en esa zona eran exorbitantes porque las tarifas son muy altas, ya que la gente pasa frío en esos pisos mal construidos y mal aislados y, en consecuencia, gasta mucho en calefacción. Al día siguiente, Jospin escribió una carta al presidente de EDF (Electricidad de Francia) y éste subvencionó los trabajos de aislamiento y refuerzo del cierre de las ventanas, además de negociar un nuevo contrato de suministro más barato. Gané esa batalla, pero no conseguí que Jospin recibiera y escuchara a 400 vecinos, pues haciendo la película comprobé que ni siquiera el ministro Raoul conocía Les Grands Pêchers. Debía haber escuchado a esa gente, mucha de ella encantadora y muy valiosa para optar a un empleo. Por supuesto, encuentro inadmisible quemar coches, escuelas y guarderías, pero lanzar una granada en una mezquita o acosar a jóvenes que no son delincuentes es una subversión de las cosas.
–En tiempos pasados, y ante acontecimientos similares, hubo una reacción social, manifiestos, por ejemplo, en los que usted participó, protestando contra la política de inmigración e integración de los gobiernos.
–Quizá es aún muy pronto para que haya ya una reacción a los acontecimientos actuales. Es verdad que hemos firmado muchas protestas en el pasado. Ahora lo único que podemos hacer es repetir lo ya dicho, y la impresión es que los políticos reaccionan con desprecio a las demandas. ¿Sabe usted cuál fue la reacción de la educación nacional por mi película Al otro lado del Periférico? Prohibirme el acceso a la escuela porque decía que molestábamos.
–¿Es que la sociedad francesa ha tirado la toalla?
–Quizá ha habido gente que tenía que haber reaccionado con coraje, pero es que ahora hay que hacer frente al mundo político y también a la prensa, que no hace su trabajo y sólo se aproxima a los suburbios cuando hay acontecimientos realmente sensacionales. La prensa no agita a la sociedad. Sólo se ocupa de si Ségolène Royal (posible candidata socialista a la presidencia de la República) está bien situada o no en las encuestas. Yo quiero saber qué piensa Royal sobre lo que está ocurriendo y qué es lo que propone. Porque ahora la sociedad ha de enfrentarse también a la increíble anestesia de una izquierda débil, nula, que tampoco trabaja sobre el terreno. Los cineastas tenemos muchísima ventaja sobre los políticos. Todo lo que yo conté en Todo comienza hoy ha resultado exacto sobre lo que ocurre en las escuelas. No hay un solo día que pase que no se demuestre que el análisis era acertado y que nadie pone remedio a los problemas. Mire, mi mujer se presentó a un examen para ser maestra que era alucinante, porque le exigían un nivel teórico elevadísimo. Nada sobre la forma de enseñar a jóvenes de culturas diferentes que apenas conocen el francés, a gente que no dispone ni de una mesa libre en casa en la que hacer los deberes. Esas son las cosas importantes. Eso es lo que hay que ir a ver y analizar. Conozco a profesores fantásticos que me dicen que lo primero que hacen para impartir clases en estos suburbios es tirar a la basura todo lo que han estudiado durante cuatro años.
–Dijo usted siendo más joven, que cuando fuera mayor le gustaría seguir indignándose por ciertas cuestiones, como motivo fundamental para hacer películas. Constato que sigue siendo usted un hombre indignado.
–Sí, reacciono a todo lo que me sorprende, a lo que me choca. Y tengo la impresión de que muchas veces he dado respuesta a algún problema real. Yo no soy político; tampoco periodista. Soy un cineasta, pero creo que doy soluciones a lo que detecto. La prueba es que Jospin encontró una.
–Usted ha dicho que pretende cambiar el mundo con sus películas. ¿Sigue siendo así?
–Cuando inicio un proyecto, no es lo que pretendo. De hecho, la mayor parte de mis películas trata de asuntos que en principio desconozco. Por ejemplo, yo desconocía totalmente el mundo de la adopción y desconocía Camboya antes de hacer mi última película, La pequeña Lola. Mi interés fundamental es saber lo que pasa en la cabeza de la gente, pero también exploro en el asunto que estoy tratando y así es como consigo hacer un filme que obliga a reflexionar a la gente y que luego provoca un cambio legislativo, lo que no era la finalidad que yo buscaba. La exploración y el descubrimiento es lo que aporta ideas sobre la posible intervención en un asunto.
–¿Y cómo logra usted que sus actores actúen frente a la cámara de forma tan natural?
–Con mucho trabajo. Hago un intento permanente de rodar como si yo no estuviera ahí, como si las cosas ocurrieran por puro accidente. Pero eso lleva mucho trabajo, porque la mayor parte de los planos son muy largos, lo que requiere movimientos complicados de la cámara sin que ello se note. Repetimos mucho los planos. Mucho.
–¡Vaya, eso sí que no lo esperaba!
–Sí, para conseguir esa naturalidad se requiere mucho trabajo de puesta en escena. Yo siempre intento dar la impresión de estar en medio de la gente; que yo no soy un observador que viene a mirar a los personajes como un entomólogo mira a los insectos. La cámara es como un personaje más. Hay un bellísimo artículo sobre mí en la revista Le Débat de Pierre Nora que me achaca la facultad de absorber diferentes culturas y medios, que es lo que engrandece la cultura francesa. Es la facultad de ponerme en la piel de un jugador en Mississippi blues o ser un personaje del siglo XVIII en la época del regente Felipe de Orleáns, acercando todo ello al espectador. Esa es mi pasión. Hay gente que hace películas sobre las realidades que conocen. Yo hago films sobre todos los medios y todos los ambientes de cualquier época, dada también mi pasión por la historia.
Así que como jefe sería usted lo contrario de Stanley Kubrick, al que usted, por cierto, llamó imbécil cuando trabajaba para él como encargado de prensa de La chaqueta metálica. ¿Cómo fue aquello?
–Le dejé claro que como artista era un genio. Sólo dije: “En el trabajo diario es usted un imbécil”, y dejé mi empleo con él. Esa frase tuvo muchas consecuencias. Me permitió, por ejemplo, conocer a Sam Peckinpah, que me hizo saber que había enmarcado mi telegrama en su despacho y que a partir de entonces, yo podría elegir cualquiera de sus películas para promocionarla. Kubrick, por su parte, siempre ha dicho que fue gracias a él como dejé mi oficio de encargado de prensa para hacer cine, lo cual es totalmente falso.
–De otro cineasta americano, John Ford, guarda usted también un emocionante recuerdo por razones distintas. Usted lo conoció totalmente borracho.
–Sí. Estaba borracho cuando llegó y pasé con él doce días. El primero fue muy difícil porque teníamos que impedirle que bebiera. Bebía todo el tiempo b & b (Benedictine y brandy) y teníamos que esconderle hasta los vasos en la habitación del hotel. El gritaba: ¿Dónde están? Llegamos a dormir con él. Yo me turnaba con otro colega para no dejarle beber y para que no se cayera cuando iba al cuarto de baño, porque la primera noche se cayó y se partió la cara. Era una lucha terrible. Sin embargo, como era muy profesional, dos días antes de empezar a trabajar aquí en París dejó de beber y permaneció impecable, bebiendo agua todo el tiempo.
–¿Y es verdad que usted lloró cuando se fue?
–Sí, sí, porque era un hombre muy afable. Pasé veladas extraordinarias con él.
–Su primera película, El relojero de Saint-Paul, se centraba en una relación de solidaridad paterno-filial que usted admiraba del relato original de Georges Simenon. ¿Tiene que ver con su propia infancia?
–Sí, y es curioso porque yo he aprendido un montón de cosas después a través de mis hijos y ahora he prolongado un poco la vida de ese relojero, he habitado en él, pues he trabajado en dos películas con mi hijo Nils, que ha participado también como actor, y mi hija Tiffany.
–Su padre era un intelectual, que, en cierto modo, desaprobó su pasión por el cine. Veo que se ha tomado usted la revancha. No sólo hace cine, sino que ha involucrado a toda la familia.
–Sí, es verdad. Es mi venganza. Y he conseguido justamente que trabajemos juntos toda la familia; lo que yo nunca tuve. Ha sido una venganza contra mi padre, al que admiraba, y contra mi madre, una mujer contradictoria a la que también admiraba. El problema es que cada uno estaba por su lado. Mi padre era el hombre más brillante, inteligente, divertido y a veces el más comprometido en el sentido político, pero al mismo tiempo estaba dominado por una naturaleza perezosa que le impidió, por ejemplo, escribir, que es lo que tenía que haber hecho. En cambio, yo soy un loco del trabajo. Siempre estoy haciendo algo: escribiendo artículos, rodando, ocupándome de la iluminación, de militar por los derechos de autor... Ahora dudo. Quizá tenía que haberle insistido más para que escribiera.
–Jean-Pierre Melville ha dicho que es importante saber ganar dinero sin traicionarse a sí mismo. ¿Lo ha logrado usted?
–Sí, yo creo que sí. Creo que no he hecho una sola película en la que yo no me haya comprometido. Las hay mejores y peores. Algunas seguramente no están, por mi culpa, a la altura de mis ambiciones, como Daddy nostalgie. No es una película lograda, aunque conozco a gente que la adora. Pero sé que no hay nada dentro de mis películas que yo pueda encontrar deshonroso o que yo habría querido cortar a toda costa porque sintiera vergüenza o detestara. Todo lo que he rodado creo que era necesario rodarlo.
–¿No le da importancia al dinero?
–El dinero es importante, pero no lo suficiente como para sacrificar tus ideas. Yo he ganado lo suficiente para tener una vida formidable. He hecho lo que he querido, he desarrollado el oficio que me gustaba y me he divertido como un loco. Al mismo tiempo, he podido negarme a cortar metraje en Al otro lado... o a desechar el proyecto de La vida y nada más a cambio de una importante suma de dinero. No he sacrificado mis ideas.–Supongo que tener su propia productora le ha dado aún más libertad.
–Por supuesto. Sin mi productora no habría podido hacer La pequeña Lola y tampoco L-627.
–¿Le molesta que lo comparen con Ken Loach?
–No, en absoluto. Es un cineasta al que yo aprecio muchísimo y que creo que ha captado cosas muy importantes de Inglaterra. Simplemente creo que yo he abordado asuntos de época que él no ha hecho, incluso cuando haya rodado películas históricas. Somos un poco diferentes, pues él prefiere ceñirse más a la realidad actual que yo, pero ciertamente él tiene preocupaciones que comprendo bien y que comparto.
–¿En qué proyecto está usted ahora?
–Estoy intentando trabajar sobre una película que quizá haga en Estados Unidos con financiación francesa, quiero hacer una continuación de L-627 y me gustaría rodar también un documental que sería la prolongación de La pequeña Lola sobre el entorno de los jemeres rojos a través de un personaje que he conocido en el rodaje y que es un sacerdote francés formidable que quiero que haga de enlace entre el pasado y el presente de Camboya. Porque le diré que Camboya es un muy buen ejemplo de lo que ocurre en una sociedad en la que todo el poder se da al dinero tras un período atroz de guerra civil, de genocidio, etcétera. Es una sociedad que no ha dado ningún poder a la cultura. La gente no está al corriente de nada. Es una sociedad que ha matado a los artistas, que ha matado a los investigadores, los médicos, los periodistas. Es una sociedad que trata de superar su situación con turismo, comercio y cierta corrupción, pero que ya no tiene teatro. Hay casinos por todas partes, pero apenas hay librerías. No se leen libros. A mí me parece que Camboya está muy próximo a lo que nos amenaza: una sociedad en la que sólo hay referencias visuales, sin conocimiento, que no da prioridad a la cultura. Creo que una sociedad que no lo hace es una sociedad oscura; quizá muy rica, pero oscura. Nosotros vamos hacia una sociedad sin puntos de referencia porque no hemos aprendido de la historia.
–¿Cree que ése es el problema del futuro de Europa?
–Veo demasiados políticos que no se toman en serio la cultura. Los niños, por ejemplo, pasan más tiempo frente a la pantalla, ya sea de la televisión o del videojuego, que frente a los profesores. Hay un constante bombardeo de imágenes, y los ministerios de Educación deberían enseñar a los niños a desencriptarlas. Porque los niños de ahora son incapaces de analizar lo que ven, lo que hay detrás de las imágenes. Tengo el ejemplo en mi nieto, que ve cómo le cortan el brazo a alguien y lo que valora es que el efecto especial de la imagen esté bien hecho; no piensa en lo que realmente supone esa imagen, esa situación que se quiere recrear. Los niños de ahora sólo piensan en términos tecnológicos, nunca en conceptos.
–Y, por tanto, son más fácilmente manipulables. Es verdad que se impone la espectacularidad de la imagen.
–Sí, y si los ministros de Educación no se ocupan de este asunto, creo que se perderá una parte de la batalla de la democracia. Porque mientras hay terroristas islámicos capaces de banalizar las imágenes utilizando videos, nosotros somos incapaces de hacer redescubrir una película de Jean Renoir o de Luis Buñuel. Porque los jóvenes de ahora son incapaces de ver una película en blanco y negro. (En este punto, Bertrand Tavernier está dando pequeños puñetazos de indignación sobre la mesa.) ¿Qué quieren? ¿Que coloreemos El descendimiento de Alberto Durero? ¿O la foto de Cartier-Bresson? No podemos dejar que la ignorancia nos coma el terreno

sábado, 9 de febrero de 2008


CINE CLUB FETICHE ORGANIZA EL CICLO “CINE Y EDUCACIÓN: UNA MIRADA LÚCIDA SOBRE LA ESCUELA

EN LA INICIATIVA COLABORAN EL AYUNTAMIENTO Y LA FUNDACIÓN DE CAJA RURAL

Cine Club Fetiche ha organizado para el mes de febrero y los dos primeros martes del mes de marzo un ciclo que trata el tema “Cine y Educación: una mirada lúcida sobre la escuela”.

El ciclo constará de cinco películas, las cuáles se proyectarán todas en versión original subtitulada (salvo la película chilena).

El martes 12 se iniciará este ciclo con la película” Hoy empieza todo”.

El martes 19 podremos disfrutar de la película “Machuca”. El siguiente martes, 26 se proyectará “El pequeño salvaje”. El primer martes de marzo veremos “Una película hablada”. El ciclo lo cerrará la película china “Ni uno menos”.

En esta ocasión el Ayuntamiento ha colaborado con el coste de las películas, mientras que la fundación de la Caja Rural lo ha hecho con la publicidad. El propio Cine Club costeará con las entradas el coste de la sala y otros gastos, como puede ser el transporte de las cintas.

En palabras de Juan Carlos López, en representación de Cine Club Fetiche “la educación fundamentalmente es una educación en libertad. Y sobre esto vamos ha hablar en el ciclo de cine. Porque lo que necesitamos es transmitir a las generaciones siguientes que ellos deben tener un abanico más amplio de conocimientos para que puedan elegir y puedan ser dichosos”.

La cita como siempre será los martes en los Multicines Benavente a las nueve de la noche.



Por Mónica Cordero Thomson - Fotografía: Claudio de la Cal

viernes, 8 de febrero de 2008

"Cine y educación: una mirada lúcida sobre la escuela"

El Cine-Club Fetiche presenta, entre el martes 12 de febrero y el martes 11 de marzo, un ciclo de cine para disfrutar y reflexionar sobre el hecho educativo. Todas las proyecciones se efectuarán en los Multicines Benavente. Agradecemos a la Fundacion Caja Rural su colaboración y a la Concejalía de Cultura su patrocinio.
martes, 12 de febrero a las 21 h.
"Hoy empieza todo" (Francia, 1998) de Bertrand Tavernier
Año 1998
Nacionalidad Francia
Género Drama
Duración 117 m.
T. original Ca commence aujourd'hui
Dirección Bertrand Tavernier
Intérpretes Philippe Torreton (Daniel Lefebvre) Maria Pitarresi (Valeria)
Nadia Kaci (Samia Damouni)
Véronique Ataly (Sra. Lienard)
Francoise Bette (Sra. Delacourt)
Guión Dominique Sampiero
Tiffany Tavernier
Bertrand Tavernier
Fotografía Alain Choquart
Música Louis Sclavis
Montaje Sophie Brunet
Sinopsis
Daniel es director de un parvulario en una región que conoció mejores tiempos, pero que ahora está devorada por el desempleo. Una tarde, la señora Henry va a buscar a su hija Laetitia, pero cae redonda en el patio, completamente borracha. Al recuperarse, huye avergonzada, dejando abandonada a Laetitia y al hermanito de ésta. Daniel no tiene más remedio que implicarse y ocuparse de los dos niños.
Martes, 19 de febrero, 21 h.
"Machuca" (Chile, 2004) Andrés Wood
Ficha Técnica
Año de Realización: 2004
Género: Drama
Director: Andrés Wood
Guión: Roberto Brodsky, Mamoun Hassan, Andrés Wood
Producción: Gerardo Herrero, Mamoun Hassan, Andrés Wood
Producción ejecutiva: Nathalie Trafford, Juan Carlos Arriagada, Patricio Pereira
Coordinación de Producción: Patricio Pereira
Director de Fotografía: Miguel J. Littín (AEC)
Montaje: Fernando Pardo
Supervisión de Montaje: Soledad Salfate
Supervisión de Guión: Eliseo Altunaga
Sonido: Marcos Maldavsky
Diseño de Sonido: Miguel Hormazabal
Dirección de Arte: Rodrigo Bazaes
Diseño de Vestuario: Maya Mora
Música: José Miguel Miranda, José Miguel Tobar
Reparto: Carlos Johnson
Maquillaje: Guadalupe Correa
Formato Película: 35mm
Formato Sonido: Dolby SRD
Ficha Artística
Matías Quer ... Gonzalo Infante
Ariel Mateluna ... Pedro Machuca
Manuela Martelli ... Silvana
Ernesto Malbrán ... Father McEnroe
Aline Küppenheim ... María Luisa de Infante
Federico Luppi ... Roberto Ochagavía
Francisco Reyes ... Patricio Infante
Luis Dubó ... Ismael Machuca
Sinopsis
Ambientada en 1973 en Santiago durante el gobierno socialista de Salvador Allende y el posterior golpe de estado de Pinochet, la película cuenta la historia de dos amigos, uno de ellos muy pobre (Pedro Machuca) quien es integrado a un colegio para niños de clase alta, el Saint Patrick. El proyecto de integración social es encabezado por el director del colegio, el padre McEnroe.
Martes 26 de febrero
"El pequeño salvaje" (Francia, 1969) Francois Truffaut
FICHA TÉCNICA:

Título original: L` enfant sauvage
Año: 1969
Duración: 85
Dirección: François Truffaut,
Productor: François Truffaut,
Música: Antonio Vivaldi,
Fotografía: Néstor Almendros,
SINOPSIS
Basada en un hecho real relata la historia de un niño salvaje capturado en los bosques franceses y recluido en un instituto de investigación. De vivir como un animal libre pasa a convertirse en un ser rechazado, maltratado y visto como un fenómeno inhumano. Sólo el doctor Itard hará todo lo posible para hacer de él un ser civilizado llevándolo a su propia casa. Transcurrido un tiempo, el niño se encontrará perdido entre su deseo por recuperar su vida salvaje y su nueva etapa junto a su protector.
martes 4 de marzo
"Una película hablada" (Portugal, 2003) Manuel de Oliveira
FICHA TÉCNICA:

Dirección: Manoel de Oliveira
Guión: Manoel de Oliveira
Fotografía: Emmanuel Machuel
Montaje: Valérie Loiseleux
Música: Philippe Morel

Intérpretes: Leonor Silveira, John Malkovich, Irène Papas, Stefania Sandrelli, Catherine Deneuve, Luis Miguel Cintra, Filipa Almeida
SINOPSIS:

Rosa María, una joven profesora de historia de la Universidad de Lisboa, se dispone a realizar un crucero por el Mediterráneo con su hija, María Joana. Debe encontrarse con su marido en Bombay, desde donde tienen pensado salir de vacaciones. El barco va haciendo escala por diferentes ciudades; Rosa María descubre parajes que sólo conocía a través de los libros y que a menudo evocaba en sus clases, a pesar de no haber tenido jamás la ocasión de visitarlos. Así, este viaje, que les conduce de las ruinas de Pompeya a Atenas, pasando por Estambul y las pirámides de Egipto, es también un viaje iniciatico a través de la civilización mediterránea y una evocación de todo aquello que ha marcado nuestra cultura occidental. En el crucero, Rosa María conoce a tres mujeres y a un hombre que le van a impactar: una prestigiosa empresaria francesa, una famosa modelo italiana ya retirada, una actriz y profesora de canto griega y principalmente el capitán del barco, un americano de origen polaco. En el salón del barco, cenan todos juntos en la mesa del capitán, cada uno habla en su lengua de origen y todos comprenden lo que el otro quiere decir en su propia lengua, reproduciendo así una Torre de Babel idílica. Sin embargo, cuando se dirigen hacia el Golfo Pérsico, ocurre algo que perturba la cena...
Martes 11 de marzo
"Ni uno menos" (China, 1999) Zhang Yimou
Dirección: Zhang Yimou.
País: China .
Año: 1999.
Duración: 106 min.
Interpretación: Minzhi Wei, Huike Zhang, Zhenda Tian, Enman Gao, Zhimei Sun, Yuying Fen, Fanfan Li, Zhang Yichang, Xu Zhanqing, Liu Hanzhi, Ma Guolin, Wu Wanlu, Liu Ru, Wang Shulan, Fu Xinmin, Bai Mei. Actores no profesionales interpretando unos personajes basados en ellos mismos.
Guión: Xiangsheng Shi.
Producción: Yu Zhao.
Música: Bao San.
Fotografía: Yong Hou.
Montaje: Ru Zhai.
Diseño de producción: Juiping Cao.
Vestuario: Huamiao Tong.
SINOPSIS.-
La belleza del film de Zhang Yimou consiste en su simplicidad. Es la historia de una niña obstinada que pelea por su puesto e intenta mantener la clase completa, luchando contra la pobreza extrema. Ella, poco más grande que sus alumnos, se irá convirtiendo en una maestra real lo largo del film.
El maestro rural Gao (Gao Enman) no cobra su sueldo desde hace seis meses, y su máxima posesión es una cajita de tizas. Los alumnos llevan su pobreza con cierta alegría y tres de ellos duermen con el maestro en la parte de atrás de la escuela, pues no tienen hogar propio.
El maestro se ve obligado a viajar para cuidar a su madre enferma por un mes, y contratan un suplente, que resulta ser una niña-adolescente de 13 años (Wei Minzhi), que toma el trabajo solo por la plata. Lo único que ella puede hacer es enseñar a leer y escribir, y su trabajo consiste en copiar partes del libro en el pizarrón y sentarse en la puerta a evitar que nadie se vaya de la clase, ya que el maestro le advirtió que quería tener los mismos 28 alumnos a su vuelta "Ni uno menos". Así deberá perseguir a los alumnos por la ciudad, a que se ven forzados a escapar para trabajar. Ayudada por los medios de comunicación y un extraño conductor logrará rescatar al alumno perdido, y Yimuo aprovechará para mostrar las grandes diferencias de la China actual, el campo, la ciudad, y sus diferentes miserias.
Basada en la novela del escritor chino H Xiangsheng, que durante su juventud fue maestro rural, es una fábula política y tierna, ganadora del Festival de Venecia, y especial para los amantes del género.

martes, 5 de febrero de 2008

Una pelicula hablada

una gozada de película de nuestro vecino Manuel de Oliveira

domingo, 3 de febrero de 2008

Cahiers du Cinema, y su lista



La prestigiosa e influyente revista "Cahiers du Cinema" España, en su número de enero del 2008 realiza una selección de las mejores películas del 2007. Los votos de los críticos colocan a "Naturaleza muerta" de Jia Zhang-ke en el número 2 y a "El Romance de Astrea y Celadón" de Eric Rohmer en el puesto número 7 (ambas programadas por el Cineclub Fetiche. Nos congratulamos).
En el puesto de honor se coloca "Inland Empire", de David Linch. Habrá que estar al loro.

Director Carlos F. Heredero
Redactor Jefe Carlos Reviriego
Coordinador en Cataluña Àngel Quintana
Consejo de redacción Asier Aranzubia Cob, Fran Benavente, Roberto Cueto, José Antonio Hurtado, Eulàlia Iglesias, José Manuel López Fernández, Carlos Losilla, Gonzalo de Lucas, José Enrique Monterde, Jaime Pena, Antonio Santamarina.
Redacción Jara Yáñez
Secretaria de redacción Elisa Collados
Maquetación Carmen Moreno
Documentación y Producción Pedro Medina
Consejo Editorial Jordi Balló, Domènec Font, Jean-Michel Frodon, Leonardo García Tsao, Román Gubern, Adrian Martin, David Oubiña, Manuel Pérez Estremera, José María Prado, Jonathan Rosenbaum, Jenaro Talens, Santos Zunzunegui.

Machuca, las mejor película chilena en el Fetiche. Proximamente

 
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