jueves, 21 de febrero de 2008

Una de Truffaut, en el ciclo sobre educación

El cineclub Fetiche presenta el martes 26 de febrero del 2008, a las 21h, en los Multicines Benavente "El pequeño salvaje" (1969) Francois Truffaut.




Ficha Técnica y artística
Dirección François Truffaut
Escrita por François Truffaut Jean Gruault
Producción Les Films du Carosse Les Artistes Associés
Musica Antonio Vivaldi.
Dirección musical Antoine Duhamel.
Fotografía Nestor Almendros.
Interpretación

Jean-Pierre Cargol
- Victor François Truffaut
- Dr Jean Itard Françoise Seigner
- Madame Guerin Jean Dasté
- Professor Philippe Pinel Annie Miller
- Madame Lemeri Claude Miller
- Monsieur Lemeri Paul Villé



- Remy Nathan Miller



- Baby Lemeri Mathieu Schiffman



- Mathieu Laura Truffaut



- granjera Eva Truffaut



Sonido René Levert.



Ayudante Dirección Suzanne Schiffman.



Script Christine Pellé.



Decorados Jean Mandaroux.



Montaje Agnès Guillemot Yann Dedet.



Exteriores Massif Central



Productor delegado Marcel Berbert.



Director de producción Claude Miller.



35 MILÍMETROS .



Duración: 83´

Sinopsis
En la Francia de finales de XVIII, un grupo de cazadores descubre y captura a un niño de unos doce años que parece haberse criado como un animal. Es enviado a una escuela de niños sordomudos en París donde sufre maltrato y es visto como un simple objeto de curiosidad científica. Un prestigioso médico, Jean Itard, se interesa por el niño y trata pacientemente de civilizarle en solitario...


Referencias
Siempre interesado por la salvación y protección de niños en entornos hostiles como consecuencia de su propio internamiento en un centro de menores que le aportó siempre un entendimiento natural hacia ellos, Truffaut pone en pié la historia real de un niño criado en un ambiente primitivo y natural al que posteriormente tratan de civilizar, hechos narrados en un libro del psicólogo social Lucien Malson que fascinaron al cineasta.Empleando un tono documental muy sencillo e interpretando él mismo al Dr. Itard, la película supone el primer encuentro entre Truffaut y el director de fotografía catalán Nestor Almendros, a quien mantendrá en buena parte de sus futuros trabajos con inmejorables resultados , consagrándole internacionalmente y colaborando junto a otros cineastas de la Nouvelle Vague, especialmente con Eric Rohmer.



Largometraje que muestra un esfuerzo especial del director por capturar la intensidad de las interacciones humanas en todos sus registros, desde la crudeza del rechazo hasta la ternura paternal pasando por la extrañeza y desinterés hacia lo ajeno, empleando el mínimo posible de acontecimientos y diálogo, gracias a un conocimiento profundo del poder de la cámara como instrumento narrativo.Y como va siendo costumbre en sus trabajos, otro film dedicado, en este caso a su "enfant sauvage", al que considera el mejor actor de su generación y al que cede el papel protagonista de sus mejores películas: Jean-Pierre Léaud, con el que consigue uno de los más memorables tamdem cinematográficos de la historia del cine.



Crítica
El hermetismo de este film, pese a lo gélido de su puesta en escena y de la propia interpretación de un François Truffaut tremendamente comedido, sin embargo, consigue acabar conmoviendo al espectador de una manera mucho más eficaz que los excesos melodramáticos tan bien dibujados en El diario de Adela H. y del barroquismo ornamental y sentimental de La habitación verde. Esto debería verse como un éxito en una película que llega a emocionar, despojada de todo artificio, cuya única libertad parece estar presente en las escenas en que el joven Victor se alboroza bajo la lluvia. Es por eso que no me interesa tanto el proceso educativo del joven salvaje encontrado en los campos, como la relación paterno-filial que se establece entre el seco doctor y el niño salvaje, o el temeroso recibimiento que le hacen los "jóvenes no salvajes", insultándolo y pegándolo, incluso rizando el rizo, ¡en un hospital de niños sordomudos!. Una magnífica huella de un cineasta que describe la capacidad humana para generar el mal, sin que ésta pareciese que le hubiera importado mucho durante el resto de su carrera, como demuestra el vacío dramático de un film tan camp como La novia vestía de negro (La marieé était en noir, 1967). Así Truffaut se acerca a terrenos propios de Tod Browning —algo de la luz, magnífico Nestor Almendros, tanto de La parada de los monstruos (Freaks, 1932) como de El pequeño salvaje, posee esa alucinante película llamada El hombre elefante (The Elephant Man, 1980. David Lynch)— por más que este cineasta no le interesara en demasía.
Así mismo, El pequeño salvaje pasa por ser una de las películas de estilo más puramente clásico del realizador. Con una puesta en escena muy estilizada, de tono marcadamente realista, con largos (más estudiados que virtuosos) planos secuencia, Truffaut se halla en la antítesis de sus inicios en el cine, pero al igual que Peter Bogdanovich o José Luis Garci, su desmesurado amor por el cine no se transforma en películas acertadas, sino simplemente interesantes. La belleza, incluso en este film, parece a veces impuesta ante los ojos del espectador, como el innecesario plano secuencia de Truffaut recorriendo a oscuras su casa, iluminado sólo con una vela. Es en este desequilibrio donde quizás se halle la esencia del Truffaut de los setenta, en la extraña belleza que emana de la imperfección, pues junto a un exceso formal aparece una imagen bella —por sólo citar un par: la del Doctor y Victor tocando el tambor y la del joven obligando al amigo del Doctor a que le lleve en la carreta—, y es que como realizador, Truffaut siempre apostó por conjugar sinceridad y pasión por encima de cualquier gusto artístico.


Víctor de Aveyron
(De Wikipedia, la enciclopedia libre)
Víctor fue el nombre asignado por su tutor oficial a un adolescente salvaje encontrado en la región francesa de Aveyron en los últimos años del siglo XVIII. Su caso fue el más seriamente estudiado y el mejor documentado de todos los de este tipo.
A finales de septiembre de 1799 tres cazadores encontraron en los bosques de Caune (en el Languedoc francés, cerca de los Pirineos) a un niño desnudo, al que lograron capturar y al que dejaron al cuidado de una viuda, encerrado en una cabaña cercana. Aparentaba unos once o doce años y ya había sido avistado antes por la zona recogiendo bellotas o buscando tubérculos con los que alimentarse. Al cabo de una semana logró escaparse, retornando a las montañas, donde soportó el riguroso invierno de aquel año apenas cubierto con una camisola desgarrada. Por las noches se ocultaba, pero durante el día se acercaba a veces a algún pueblo de los alrededores, en uno de los cuales, del cantón de St. Sernin, se introdujo en una casa deshabitada, donde volvió a ser capturado. Allí se le atendió y se le vigiló durante varios días, siendo llevado luego al hospital de Saint-Afrique y posteriormente a Rodez, donde estuvo varios meses. Durante todo este tiempo se mostró salvaje y esquivo, impaciente e inquieto, siempre atento a la posibilidad de escapar de nuevo.
La noticia de su existencia se difundió rápidamente por la Francia recién salida de la revolución, provocando todo género de conjeturas y expectativas. Un ministro del gobierno con inclinaciones científicas ordenó el traslado del muchacho a París, a donde llegó a finales de septiembre de 1800, con la esperanza de que el estudio de su caso pudiese ampliar los conocimientos sobre la mente humana.
Convertido así en asunto público, los sabios del momento le reconocieron atenta y cuidadosamente y llegaron a la conclusión, expresada por el más cualificado de ellos, Philippe Pinel, director del asilo o manicomio de Bicêtre, de que "el salvaje de Aveyron" no era más que un deficiente mental incurable. Pero un joven médico recién doctorado, Jean Marc Gaspard Itard, al que le fue permitido asistir a estas sesiones, más optimista, propuso la elaboración y ejecución de un programa de tratamiento y educación del niño, lo que fue aceptado, proporcionándosele los medios públicos requeridos para realizarlo. El muchacho quedó desde entonces bajo la custodia de Itard, siendo atendido por Madame Guérin en los aspectos físicos y materiales mientras que Itard elaboraba y aplicaba el programa de su tratamiento psicológico y readaptación.
Itard escribió dos memorias o informes dirigidos al ministerio patrocinador (al parecer el de Interior) donde relató minuciosamente sus observaciones, propósitos y experiencias. Ambos textos fueron publicados inmediatamente por considerárselos de interés general. El primero data de 1801, pocos meses después de iniciado el experimento, escribiéndose el segundo en 1806, cuando Itard dio por concluida su actuación. Ambos trabajos son modelos de rigor científico, metodológico y claridad expositiva.
La descripción que Itard realizó de la primera impresión que le causó su pupilo rezaba: "un niño desagradablemente sucio, afectado por movimientos espasmódicos e incluso convulsiones; que se balanceaba incesantemente como los animales del zoo; que mordía y arañaba a quienes se le acercaban; que no mostraba ningún afecto a quienes le cuidaban y que, en suma, se mostraba indiferente a todo y no prestaba atención a nada." Algo bastante diferente pues del "buen salvaje" rusoniano que el público de la época esperaba.
El infortunado muchacho era delgado y más bien bajo para su supuesta edad. Su rostro, redondeado e infantiloide, presentaba marcas de haber sufrido la viruela y lo surcaban varias cicatrices. Su nariz era larga y puntiaguda y su mentón hundido. Tenía un cuello largo y esbelto, pero otra gran cicatriz le atravesaba la garganta.
Las atenciones y cuidados que se le dispensaron a partir de entonces mejoraron su estado físico y su sociabilidad, pero los progresos fueron muy escasos, una vez superada la fase inicial. Itard le puso el nombre de Víctor. Por esta época se presentó la pubertad sexual del muchacho, lo que creó problemas adicionales a su educador. Las esperanzas de Itard de enseñarle a hablar y a comportarse de manera civilizada resultaron frustradas y en el segundo informe Itard se daba por vencido y manifestaba su preocupación por el futuro del desgraciado joven.
El Ministerio del Interior proveyó sin embargo para su ulterior cuidado (que Madame Guérin siguió realizando durante veinte años más, gracias a la pensión de 150 francos que se le asignó para ello) y de que otros profesores continuasen su educación. Pero un informe elaborado por alguien que vio a Víctor hacia 1815 no reseñaba ninguna mejora de su situación.
Víctor de Aveyron murió en 1828.




Filmografía de Francois Truffaut (1932-1983)
1959 · Los cuatrocientos golpes (Les 400 Coups) ·Guión: François Truffaut y Marcel Moussy
1960 · Tirad sobre el pianista (Tirez sur le pianiste) ·Guión: François Truffaut y Marcel Moussy
1961 · Jules et Jim (Jules et Jim) ·Guión: François Truffaut y Jean Gruault
1962 · Antoine et Colette [Episodio del film L'amour a vingt ans] ·Guión: François Truffaut
1964 · La piel suave (La peau douce) ·Guión: François Truffaut y Jean-Louis Richard
1966 · Farenheit 451 (Farenheit 451) ·Guión: François Truffaut y Jean-Louis Richard
1967 · La novia vestía de negro (La mariée était en noir) ·Guión: François Truffaut y Jean-Louis Richard
1968 · La Sirena del Mississippi (La sirene du Mississippi) ·Guión: François Truffaut
1968 · Besos Robados (Baisers Voles) ·Guión: François Truffaut, Claude de Givray y Bernard Revon
1969 · El pequeño salvaje (L'enfant sauvage) ·Guión: François Truffaut y Jean Gruault
1970 · Domicilio Conyugal (Domicile Conjugal) ·Guión: François Truffaut, Claude de Givray y Bernard Revon
1971 · Las dos inglesas y el amor (Les deux anglaises et le continent) ·Guión: François Truffaut y Jean Gruault
1972 · Una chica tan decente como yo (Une belle fille comme moi) ·Guión: François Truffaut y J.L. Dabadie
1973 · La noche americana (La nuit americaine) ·Guión: François Truffaut, Jean-Louis Richard y Suzanne Schiffman
1975 · La piel dura (L'argent de poche) ·Guión: François Truffaut y Suzanne Schiffman
1975 · La historia de Adele H (L'Historie D'Adèle H) ·Guión: François Truffaut, Jean Gruault, Suzanne Schiffman y Frances V.
1976 · El hombre que amaba a las mujeres (L'homme qui amait les femmes) ·Guión: François Truffaut, Michel Fermaud y Suzanne Schiffman
1977 · La habitación verde (La chambre verte) ·Guión: François Truffaut y Jean Gruault
1978 · L'amour en fuite ·Guión: François Truffaut, Marie-France Pisier, Jean Aurel y Suzanne Schiffman
1980 · El último metro (Le dernière metro) ·Guión: François Truffaut y Suzanne Schiffman
1981 · La mujer de al lado (La femme d'â côté) ·Guión: François Truffaut, Suzanne Schiffman y Jean Aurel
1983 · Vivamente el domingo (Vivament Dimanche) ·Guión: François Truffaut, Suzanne Schiffman y Jean Aurel


 
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