sábado, 19 de diciembre de 2009

martes, 8 de diciembre de 2009

the KILLING 1956 Film Noir directed by Stanley Kubrick and Posters from the Movie

Tenemos el gusto de presentar en los Multicines Benavente, el martes 15 de diciembre, a las 21 h., en Versión Original subtitulada la obra maestra de Stanley Kubrick "Atraco Perfecto".
Una joya. Será un placer verla en pantalla grande.

sábado, 21 de noviembre de 2009

"El secreto de sus ojos", de Campanella, con Ricardo Darín. El martes 24 de noviembre a las 21 h en los Multicines Benavente

"Magistral (...) La fórmula perfecta del cine emocional, quizá sentimental. (...) Unos diálogos hilvanados con muchísima gracia; una trama en espiral que se agarra al estómago (...) interpretaciones memorables" (Luis Martínez: Diario El Mundo)
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"Estamos en el territorio del gran cine, del clasicismo, de un universo tan rico como complejo en el que todo tiene sentido, te envuelve, te sugiere, te implica y te conmueve." (Carlos Boyero: Diario El País)
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"Hay películas que funcionan a la perfección: ésta es una. (...) hay tanta electricidad y calor en las relaciones de los personajes (...) y los momentos de fibra y de nervio son tantos y tan corpulentos que tapan alguna flaqueza o titubeo. (...) Puntuación: **** (sobre 5)." (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)
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"Una buenísima trama criminal, una estremecedora historia de amor y unos actores superlativos (...) Es una de esas películas que huelen a premios se miren desde donde se miren." (M. Torreiro: Fotogramas)

miércoles, 28 de octubre de 2009

domingo, 25 de octubre de 2009

"Mi nombre es Harvey Milk" el martes 27 de octubre a las 21h, en los Multicines Benavente.

Ficha técnica y artística
Título V.O.: Milk
Año de producción: 2008
Distribuidora: Universal Pictures Spain
Género: Biográfica
Clasificación: No recomendado menores de 13 años
Estreno: 9 de enero de 2009
Director: Gus Van Sant
Guión: Dustin Lance Black
Música: Danny Elfman
Fotografía: Harris Savides
Intérpretes: Sean Penn (Harvey Milk), Diego Luna (Jack Lira), Josh Brolin (Dan White), Victor Garber (alcalde Moscone), Emile Hirsch (Cleve Jones), Alison Pill (Anne Kronenberg), James Franco (Scott Smith)
Sinopsis
En los años 70, Harvey Milk y su compañero sentimental Scott tienen una tienda en San Francisco que se convierte en un reclamo para los gays. La apuesta de Milk por la igualdad de derechos no pasa desapercibida en el barrio y, poco a poco, se adentra en una carrera política con apoyos de todo tipo. Su intención de llegar al gobierno municipal le aleja de Scott, acercándole a otros hombres. Cuando Harvey Milk es elegido concejal, romperá muchas barreras, pero también ganará peligrosos enemigos.
"Mi nombre es Harvey Milk" recorre los últimos ocho años de vida del primer gay reconocido en ocupar un cargo público. Eran tiempos difíciles, la década americana de los 70, pero Milk logró hacerse un hueco en la política del cambio, empezando por ganarse el apoyo de sus vecinos en el barrio obrero de Castro. Tras su asesinato en 1978, sólo un año después de ser elegido concejal de San Francisco, se convirtió en un icono social por su perfil de luchador. La idea de la película surge del oscarizado documental "The Times of Harvey Milk", aunque se ha preferido dar prioridad a las tramas políticas sobre las personales.
Gus Van Sant, el director de "Last days" y "El indomable Will Hunting", ha contado con un reparto de lujo para este proyecto. Sean Penn (Mystic River) pone rostro a Harvey Milk, mientras que James Franco (Spider-Man 3) y Diego Luna (Sólo quiero caminar) hacen lo propio con sus amantes. También intervienen Emile Hirsch (Hacia rutas salvajes), Josh Brolin (No es país para viejos) y Alison Pill (Como la vida misma). La película fue presentada en el Festival de Venecia.
Crítica
Gus Van Sant se toma un receso, abandona por un instante los laberintos identitarios de la taciturna generación grunge, fotografiada en largos pasillos desiertos desde la espalda y en el meollo de tiempos muertos que parecen ser eternos, para volver al cine de encargo, que no visita desde hace casi una década, y bañarse en un mar de nominaciones al Oscar. Ahora bien, las distancias son relativas, y el Van Sant de "Mi nombre es Harvey Milk" se entiende muy bien con el de "Last days". Al fin y al cabo su empeño es el dibujo de un icono incomprendido, un hombre visionario y muy por delante del tiempo que le ha tocado vivir. Un rebelde con o sin causa, un emblema generacional y un fenómeno mediático en distinta escala. Más allá del tono del relato propiamente dicho, evidentemente diverso, el Harvey Milk de su última película proyecta los mismos fantasmas y parecidas sombras de las que proyectaba el Kurt Cobain de "Last days".
El desenlace trágico y abrupto de ambas vidas no es sino el pegamento que une los cabos, en otros aspectos muy divergentes, de ambas propuestas. De ese modo nos encontramos con un Van Sant versión mainstream, sí, pero no tanto como el de "El indomable Will Hunting" o "Descubriendo a Forrester". La madurez es un grado y el director de "Mi Idaho privado" se aviene a ser universal, a pisar el suelo del cine Hollywood, pero ya divorciado del academicismo obtuso de su etapa más comercial. Volver al pasado sería como renegar de los cambios metabólicos irreversibles operados por su cine en el trayecto a través del existencialismo generacional insobornable de sus últimas películas clandestinas.
"Mi nombre es Harvey Milk" es un cine mucho más auténtico y visceral, más personal si se quiere, que el de la etapa Will Hunting, y sin embargo hay un muro que Van Sant se muestra incapaz de franquear: el de los corsés narrativos del biopic clásico. Insertando imágenes de archivo, renunciando de salida a la estructura lineal de la biografía hagiográfica, desde el movimiento incesante y la mecánica impecable de un montaje dinámico y proverbialmente fragmentario, Van Sant ejecuta el desafío con toneladas de oficio y no menos cantidad de solvencia. Y a pesar de todo, a pesar de la precisión en los trazos que sostienen el retrato del héroe, a pesar de la soberbia factura global del mecanismo, "Mi nombre es Harvey Milk" se deja ir emulando defectos universales del desagradecido género de la biografía fílmica.
Por un lado los brochazos que definen el elenco casi al completo de personajes secundarios, superficialmente citados y caracterizados, por otro los vicios beatíficos y unilineales del biopic esquemático, y por otro la dictadura de las imitaciones y el desfile de parecidos razonables. "Mi nombre es Harvey Milk" es un biopic sólido pero no memorable, una bisagra entre el cine de autor recalcitrante y el cine comercial y académico en la que Van Sant se encuentra cómodo pero no suelto, correcto pero no sembrado.
Homenaje de fondo a todos los mártires que son y han sido en la pelea por los derechos civiles de cualquier tiempo y condición, la película es un estimable tributo a la sombra gigantesca de un luchador admirable y semidesconocido. La cinta de Van Sant le canta las cuarenta a los alérgicos crónicos a la integración de la cultura gay en los estratos superiores de la sociedad y la política. Pero también a los que niegan por cerril resistencia al progreso el oxígeno a los que piensan y caminan de otra manera. Ahora y siempre. El rapapolvo a esos dinosaurios sociales, sin embargo, no tiene nada de extraordinario, y la profundidad del discurso es corta y escasa. Van Sant, como Sean Penn, sale más que airoso del empeño. Pero la excelencia les queda lejos a ambos. Sospecho que de haber sido estrenada en marzo los Oscar ni los hubiera olido.

martes, 20 de octubre de 2009

"Lejos de ella", de Sarah Polley, el martes 20 a lñas 21 h.

Ficha Técnica y Artística
Título: Lejos de ella
Título original: Away from her
Dirección: Sarah Polley
País: Canadá
Año: 2006
Duración: 110 min.
Género: Drama, Romance
Reparto: Gordon Pinsent, Stacey LaBerge, Julie Christie, Olympia Dukakis, Deanna Dezmari, Clare Coulter, Thomas Hauff, Alberta Watson, Grace Lynn Kung, Lili Francks, Andrew Moodie, Wendy Crewson, Judy Sinclair, Tom Harvey, Carolyn Hetherington, Melanie Merkosky, Kristen Thomson, Jessica Booker, Janet van de Graaf, Michael Murphy, Vanessa Vaughan, Catherine Fitch, Ron Hewat, Jason Knight, Nina Dobrev
Web: www.notrofilms.com/lejosdeella
Distribuidora: Notro Films
Productora: Echo Lake Productions (I), Film Farm, The, Foundry Films, Pulling Focus Pictures
Dirección: Sarah Polley
Dirección artística: Benno Tutter
Diseño de producción: Kathleen Climie
Efectos especiales: Geoff Hill, Jasmine Gorett Vala, Kirk Middleton, Mark Ahee, Michael Gagnon
Efectos visuales: Andrew Pascoe, Christie Friesen, Derek Bonin, Doug Kilgore, Eric Myles, Jordan Nieuwland, Mark Kueper, Sam Komaromi
Fotografía: Luc Montpellier
Guión: Sarah Polley
Guionista cortometraje: The Bear Came Over the Mountain: Alice Munro
Maquillaje: Catherine Viot, Micheline Trépanier, Réjean Goderre, Zinka Shankland
Montaje: David Wharnsby
Música: Jonathan Goldsmith
Producción ejecutiva: Atom Egoyan, Doug Mankoff
Sonido: Barry Gilmore, Bill McMillan, Chris McLeod, David McCallum, David Rose, Erik Culp, Jane Tattersall, Janice Ierulli, Joe Morrow, John Dykstra, John Elliot, John Naslen, Kathy Choi, Kirk Lynds, Lou Solakofski, Mandy Ley, Marilee Yorston, Martin Lee, Matthew Stark, Paul Talbott, Ronayne Higginson, Steve Hammond, Sue Conley
Vestuario: Crystal Silden Debra Hanson Emily McHugh, Jozi Conte, Stacy Laliberte
Sinopsis
Hermosa y conmovedora historia de amor sobre la memoria y sobre los tortuosos e indescriptibles vericuetos de un largo matrimonio: Grant y Fiona, que llevan 50 años casados, poseen un sentido del compromiso aparentemente inquebrantable y una vida llena de ternura y humor. Esta serenidad sólo se ve perturbada cuando, ocasionalmente, Fiona hace alguna referencia comedida al pasado, dando la sensación de que el matrimonio no siempre ha sido un cuento de hadas. Esta tendencia de Fiona, unida a su evidente pérdida de memoria, producen unos momentos de tensión que ambos suelen romper con algún comentario desenfadado. Pero cuando estos fallos de memoria se vuelven más evidentes y dramáticos, ninguno de los dos puede seguir eludiendo la realidad: Fiona padece la enfermedad de Alzheimer
Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky
Habría que plantearse recurrentemente cuál el rol que se les da a los veteranos en Hollywood. Un actor mayor morirá haciendo papeles como “el abuelo sabio”, “el maestro”, “el viejo agónico”, y si alguna vez ostentó el papel de galán, a los setenta se afianzará en el papel de galán maduro, conquistando jovencitas. Si tan pocas opciones se le aparecen a un actor, imaginemos lo que sucede con las actrices, humilladas, despreciadas y olvidadas en cuanto empiezan a florecer sus arrugas. Caso aparte fue, este año, El atardecer, donde un grupo de enormes estrellas de edad avanzada se dieron cita para interpretar papeles escritos para su lucimiento. Lejos de ella es una película distinta a aquel drama, pero esta introducción vale para referirse a Julie Christie, actriz británica y estrella de Hollywood, con memorables papeles como el de Lara Antipova en Doctor Zhivago, o el de Diana Scott en Darling, por el cual ganó un Oscar a Mejor Actriz. Christie participó recientemente en películas importantes como la tercera entrega de Harry Potter, o Descubriendo Nunca Jamás. Participar, se sabe, no es brillar, y era necesario que alguien se anime a desempolvar su brillo de antaño. En Hollywood le hubieran aplicado una vieja receta, la habrían convertido en una anciana enferma y desvalida. Lejos de ella no es distinta por ser canadiense. Es, en todo caso, distinta porque cuenta con una directora que conoce y confía en los actores que ha convocado, y porque todos saben hacer lo suyo sin cargar demasiado las tintas. Julie Christie no hace de anciana, porque aun la edad no se lo permite, y tampoco hace de enferma y desvalida, aún interpretando a una víctima del mal de Alzheimer, que lentamente va olvidándose de todo, incluyendo a su marido, cuya devoción por ella lo obliga a aceptar la situación y acompañarla en ese doloroso proceso. Christie encarna el papel de Fiona con dulzura y calidez, acompañada por una cámara que le regala los mejores planos que le han hecho en años. Gordon Pinsent (Grant, el abnegado marido), actor canadiense con amplia experiencia en cine y televisión, no necesita apoyarse en el texto para su papel. Su rostro, como pocos, llena todo vacío, y poco se necesita para comprender su personaje, cuando se tiene un actor de su categoría. Dejando de lado la conciliadora escena final, Lejos de ella es un conmovedor drama que avanza sin estridencias, sin regodearse en las aristas más duras y complejas de su relato, mérito principal de su directora y de los brillantes actores que acompañan y se lucen en esta película.




Lejos de Ella, martes 20, 21h. Multicines Benavente

martes, 13 de octubre de 2009

"El truco del manco", martes 13 de octubre a las 21h en los Multicines Benavente

Sinopsis
El truco del manco cuenta con la historia de Enrique Heredia, El Cuajo, un buscavidas payo agitanado con medio cuerpo afectado por una parálisis cerebral que le impide andar con facilidad. El Cuajo convence a su amigo Adolfo, un joven mulato que vive en un barrio a dormitorio de las afueras de la ciudad con un padre alcohólico y con problemas de salud, para levantar un estudio musical donde ganarse la vida con el talento y la pasión que les une: el Hip Hop.Otros jóvenes de diversas procedencias y culturas que comparten con ellos el ambiente marginal, participarán de lo que para El Cuajo es un último sueño adolescente




Ficha técnica
Director Santiago A. Zannou
Guionista Santiago A. Zannou Iván Morales
Música Woulfrank Zannou
Fotografía Albert Pascual
Montaje Jaume Martí
Ficha artística
Langui Cuajo
Mala Rodríguez Tsunami
Juan Navarro Marquitos
Francesc Garrido Secreta

Crítica
Aparecio allá por el Festival de San Sebastián y unos meses después llega a nuestras carteleras El truco del manco que, para mi gusto, es una de las mejores películas españolas del año -por mucho que no acapare tantas nominaciones a los Premios Goya como Los girasoles ciegos, Sólo quiero caminar o Camino, y se quede sólo con las candidaturas a Mejor dirección novel, Mejor actor revelación y Mejor canción-, y lo es más bien por lo que no es. El truco del manco no es pretenciosa, ni enrevesada, ni es denuncia social, ni pretende explicarnos el sentido de la vida. Quizás por eso resulta certera, densa, reveladora y, a la vez, sencilla. Para su ópera prima Santiago A. Zannou no ha querido complicarse la vida con nada que estuviera lejos de su alcance, y se ha centrado en unos pocos personajes, en unos pocos escenarios y en unas pocas situaciones. En cambio, lo que abunda son horas de trabajo de guión. Y se nota. Todo está bien trazado, bien enlazado. El ritmo es perfecto, hay las palabras y las acciones justas, no sobra nada ni falta nada.Comenzamos con una alarma. El primer plano de la película nos muestra a su protagonista, que comparte un problema con el actor que lo interpreta: ambos son tullidos. Zannou arranca la película mostrándonos las dificultades de Cuajo (El Langui) para ducharse. Pero a medida que va transcurriendo la cinta nos damos cuenta de que era sólo un espejismo, porque el director no se va a dedicar a narrarnos los problemas de un tullido en el mundo, ni de un negro, ni de un gitano, ni de un inmigrante (que los hay a patadas en el reparto), sino las vidas de gente que resulta que, además de muchas otras cosas, son tullidos, negros, gitanos o inmigrantes. Y en eso radica otra parte importante del acierto.Zannou sabe narrar, y sabe cuando no hay que abusar de los recursos. Llama la atención que, en un director que procede del videoclip y que utiliza como actor protagonista a un cantante, y cuando la música es la obsesión de los personajes principales, las canciones son pocas (que no escasas). Y la Mala Rodríguez aparece en un cameo... ¡y no intepreta ninguno de sus temas!Y lo bueno es que Zannou promete. No da la sensación de haber quemado todos sus cartuchos con esta primera obra. Así que le deseamos buena suerte en los Goya y esperamos impacientes su próxima película, y que sea como esta: hermosa y devastadora al mismo tiempo.

domingo, 11 de octubre de 2009

"El truco del Manco", el martes 13 de octubre a las 21h. en los Multicines Benavente

Dentro del ciclo "Cine y movimientos sociales" y con una historia sobre la superación proyectaremos esta película en la subsección "Discapacidad física".
"A mi no me digas que no se puede"

domingo, 4 de octubre de 2009

"Retorno a Hansala" de Chus Gutierrez, el martes 6 de octubre a las 21h, en los Multicines Benavente



SINOPSIS:
Una patera naufraga y deja una docena de cuerpos inertes en la playa y quién sabe cuántos más en el mar. Martín, que ronda los cuarenta, tiene una hija de doce años y se ha separado recientemente de su esposa; regenta un tanatorio en Algeciras y atraviesa innumerables problemas económicos y legales. Tras recibir una llamada de la Guardia Civil, se dirige al lugar del siniestro y, mientras recoge los cuerpos, ve un cadáver con un puño cerrado aprisionando un papel. Hay escrito un número de teléfono y Martín, ya en su despacho, llama. Al otro lado de la línea responde Leila, una mujer marroquí que trabaja en el horario nocturno en el mercado de abastos de Málaga. Los dos emprenderán un viaje inesperado.
Ficha técnica y artística
Dirección: Chus Gutiérrez
País: EspañaAño:2008
Duración: 95 min.
Género: Drama
Guión: Chus Gutiérrez y Juan Carlos Rubio
Producción :Carlos Santurio, Antono Pérez y Chus Gutiérrez
Música: Tao Gutiérrez
Fotografía: Kiko de la Rica
Montaje:Fernando Pardo
Estreno en España: 27-03-2009
Reparto:
Farah Hamed, José Luis García Pérez, Antonio de la Torre, Cuca Escribano, Antonio Dechent, Sebastián Haro, César Vea, Miguel Alcíbar
Críticas
2008: Seminici - Valladolid: Premio Especial del Jurado / SINOPSIS: A comienzos de esta década, en las playas de Rota, aparecieron los cadáveres de once jóvenes inmigrantes marroquíes que buscaban cruzar el estrecho en una patera. Se descubrió por sus ropas que los once muchachos pertenecían a la misma aldea, Hansala. "Retorno a Hansala" pretende recrear aquel suceso visto desde los ojos de dos personajes: Martín, un empresario funerario que pretende hacer negocios con lo ocurrido, y Leila, hermana de uno de los fallecidos. Ambos se embarcarán en la aventura de intentar repatriar el cadáver del muchacho en una furgoneta, donde ambos vivirán una intensa experiencia moral que les llevará a replantearse todas sus creencias. (FILMAFFINITY)
"Una estimable película de carretera, muy bien interpretada, y con un tono perfectamente medido, a medio camino entre el desaliento y la esperanza." (Javier Ocaña: Diario El País)Película transparente, valiosa, beneficiosa, que le devuelve a uno con creces el precio de la entrada, y no sólo por la hondura de su cine, sino también en forma de mirada nueva (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)
"Una película sencilla que transmite simpatía con sus personajes más secundarios, una especie de falso documental sin pretensiones analíticas. (...) Puntuación: ** (sobre 5)." (Francisco Marinero: Diario El Mundo)

Crítica
Parece que la inquieta -y creativa- personalidad de Chús Gutiérrez (a la que considero más artista que cineasta, en el sentido más amplio, ya que es capaz de crear música, un grupo de rock, un documental, una película...) ha encontrado finalmente su norte, a la hora de tener un discurso y un estilo cinematográfico, más cercana a la sutil filmografía de cineastas iraníes como Kiarostami, que de directores españoles al uso, contaminados por la narrativa norteamericana y la televisión. Y eso está bien, siempre que se conserve la pureza en el estilo. Me explico: ¿te imaginas a Woody Allen mezclado con Tarantino? Demasiado fuerte ¿no? pues algo parecido es lo que le pasa a Gutiérrez en este precioso, aunque parcialmente fallido film: que sienta los pilares para una brillantísima película de sentimientos, emociones, miradas y encuentros, pero que termina escorando hacia el documental tendencioso y lacrimógeno, que no le pega absolutamente nada al registro anterior. Y encima que no le pega ni con cola al lirismo planteado desde el arranque de la pelicula -en serio, del mejor "cinema verité" que he visto en años...- nos plantea algo que vemos (lamentablemente) casi todos los dias en los informativos: la miseria de los pobres inmigrantes magrebíes que llegan en pateras hasta las costas andaluzas, y las tragedias que se encuentran tras los cadáveres que llegan a las playas. Desde el arranque del film, con un notable brío, hasta casi la mitad de la segunda parte, Chús Gutiérrez no solo nos logra interesar, sino también fascinar con una mirada inquieta, profunda, llena de contradicciones entre el norte y el sur, entre Europa y África. El choque intercultural tan cacareado, vamos. Pero cuando empieza el documental lacrimógeno... ya la hemos cagado. Aunque la dirección de actores tampoco ha sido el fuerte de esta directora -que dejaba a sus actores a sus anchas, ahí tenemos ejemplos como los de "El Calentito", "Poniente" o "Insomnio", con temas interesantes, pero con actores realmente mal encajados- el esfuerzo de José Luis García Pérez, un lucido protagonista, navegando entre el dramático registro del personaje y añadiendo algunos elementos de humor bastante sorprendente, y de Fátima Andah, su compañera en las aventuras a través de Marruecos para llegar a Hansala, consigue hacer creíble una historia de amor que nos deja con la miel en los labios: es precisamente a través de la permanente tensión sexual que existe entre ambos personajes cuando la película adquiere bastante ritmo. No obstante, es un paso más en la errática filmografía de la directora, que está empezando a encontrar su norte como cineasta, precisamente, mirando al sur. por Federico Casado Reina.

jueves, 1 de octubre de 2009

Programación octubre


Ya tenemos la nueva programación para el mes de octubre.







martes, 1 de septiembre de 2009

domingo, 30 de agosto de 2009

martes, 4 de agosto de 2009

Cine y movimientos sociales

Tenemos varias propuestas para trabajar en septiembre con la Concejalía de Asuntos sociales y con diversos colectivos y asociaciones. Ahí van. Tenemos tiempo para discutirlas e incrementar el número de propuestas. Un cordial saludo cinéfilo



































martes, 12 de mayo de 2009

martes, 7 de abril de 2009

Eastwood. Una entrevista y una crítica



"Soy un dinosaurio, un hombre de otra época"

Rueda dos películas al año. Ahora, con Gran Torino, vuelve sobre algunas de las constantes de su obra: los efectos de la violencia, la redención... Asegura que llegó al cine buscando mujeres guapas pero ha acabado convertido en el último clásico que aún pisa Hollywood. A sus 78 años no puede evitar contemplar el mundo con cierta extrañeza. «Vivimos en una sociedad que no sabe cuidar de sus mayores», se lamenta en la única entrevista concedida a una revista española con motivo del estreno de su último filme.
Por Luis Martínez
No ha cambiado. La última vez que concedió entrevistas fue en el Hotel du Cap. Allí, en la punta del cabo Antibes, un Ferrari Testarrosa daba la bienvenida. No sólo es un coche, es una forma de explicar eso que la tradición llama distribución (desigual) de la riqueza. Un símbolo. En el fragor del festival de Cannes, a Clint Eastwood le faltaban unos días para cumplir 78 años. Ahora los tiene. Nos recibe en otro hotel y en otra ciudad. En el Bristol, en París. Traje, zapatillas Nike y una amabilidad fuera de norma. Algo no cuadra, estamos delante del hombre sin nombre, del inspector Harry Callahan, del vengador William Munny de Sin perdón, del último clásico que aún pisa Hollywood. Un símbolo.
A pocos metros de la calle Faubourg St Honoré, en la que se encuentra el hotel, una gran imagen suya saluda (o intimida, según se mire): un rifle en la mano y un Gran Torino detrás. ¿Se acuerdan de la serie Starsky y Hutch? Si la respuesta es sí, además de tener ya una edad, sabrán de lo que hablamos. Si es no, vaya una explicación: Gran Torino es, además del título de la última película firmada y protagonizada por Eastwood, un icono de los años 70 fabricado en Detroit. Es decir, algo más que un simple coche. Un símbolo.
Un fuerte apretón de manos y es él el que toma la iniciativa: «¿Viene de España? Mi mujer tiene muchas ganas de conocer el país y, de hecho, siempre estamos haciendo planes sobre cuándo será el momento adecuado». Sin duda, los mismos planes de seis meses atrás. No ha cambiado.
P.¿No ha vuelto por España recientemente?
R.No vuelvo desde... Creo que hace demasiado tiempo. Guardo buenos recuerdos. Estuve allí en los años 60. Tres veces a lo largo de tres años durante el rodaje de las películas de Sergio Leone [Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo]. Visité Madrid y, lógicamente, recorrí el sur: Almería, Málaga..., Burgos.
P. Burgos queda algo más retirado.
R. Bueno, fue hace tanto tiempo. Cincuenta años, creo. Pero volveré. Hay tiempo, no creo que España se mueva del sitio [se ríe].
P. En el trayecto del metro al hotel, apenas 300 metros, he visto siete veces su foto en las vallas publicitarias. Su película, Gran Torino, ha recaudado cerca de 130 millones de dólares sólo en EEUU. ¿Este tipo de cosas rejuvenecen?
R. No, no puedo disimular mi edad. Además, uno no hace nunca una película con el objetivo de gustar a la gente. No me recuerdo diciéndome a mí mismo: «Sí, esto sí que va a gustar». Eso, la verdad, nunca se sabe, pero claro que me alegra que la gente vaya a ver mi cine. Para eso lo hago. O no sólo...
P. ¿Cómo le sentó que le dejaran fuera en la última ceremonia de los Oscar? El año que presenta dos películas, El intercambio y Gran Torino, sólo obtiene la candidatura Angelina Jolie, protagonista de la primera...
R. No vi la ceremonia. Estaba de viaje, precisamente, hacia París...
P. No me refería a eso.
R. Sí, sí... No puedo quejarme de cómo me ha tratado la Academia. Al contrario, he sido candidato al Oscar tres veces en las últimas cinco películas. Quizá es el momento de los demás. Yo sólo hago mis películas y las hago lo mejor que puedo. Aquí acaba mi trabajo. Es imposible predecir lo de los premios. Nunca pensé que Sin perdón [cuatro Oscar] o Million Dollar Baby [también cuatro] iban a tener reconocimiento. Es bonito lo de ser premiado, pero... es eso, bonito.
P. Ha citado dos películas que, como esta última, regresan a alguna de las constantes de su filmografía. Igual que en Mystic River, por ejemplo, otra vez reflexiona sobre las consecuencias de la violencia. ¿Cree que las nuevas películas de Hollywood, quizá deslumbradas por el éxito de los videojuegos, frivolizan sobre este asunto?
R. Digamos que no estoy muy familiarizado con los videojuegos. Me han cogido demasiado mayor. No sería justo que opinara sobre el tema. En cualquier caso, lo que me interesa no es tanto la violencia en la pantalla como la forma en la que ésta afecta a los personajes.
P. ¿Qué diría a los que mantienen que determinado cine fomenta la violencia? Aquí podemos citar la polémica que desató en su momento Harry el sucio.
R. Depende, quizá tengan razón en lo que respecta a aquellos que intentan vender la violencia como un medio de tener éxito. Y sí, quizá yo mismo lo hice alguna vez en el pasado, pero mi cine ahora trata de otra cosa, de las motivaciones que hay detrás. Hacer ahora una película de acción con tiros y gente saltando de un lado a otro no tendría mucho sentido con la edad que tengo. Por otra parte, crecí viendo las películas de James Cagney y Humphrey Bogart, cuyos personajes eran muy violentos, y no creo que eso me afectara negativamente. Al contrario.
P. Otra constante que se repite en esta película es la idea de la caída y la posterior redención del personaje principal. Y esto es así en su cine y en el cine clásico americano desde John Ford.
R. La verdad es que no he reflexionado mucho sobre ello. Pero no cabe duda de que he crecido con las películas de Ford.
P. Su película habla de la crisis entre la vieja generación (usted interpreta a un veterano de Corea de origen polaco) y la nueva sociedad multicultural (el conflicto nace con la comunidad vietnamita recién llegada a Detroit). ¿Es ésta la crisis con la que se enfrenta Obama?
R. Sí, pero la crisis está ya dentro de la sociedad. Vivimos en una sociedad que no sabe cuidar de sus mayores. Ni las familias ni el propio sistema de sanidad. Quizá es el momento de aprender de los que llegan ahora a EEUU, como los vietnamitas de la película. Ellos sí saben qué hacer con sus ancianos, por ejemplo. Aprendamos de ellos.
P. ¿Cómo imagina el futuro de su país?
R. La imagen del Gran Torino va muy bien con lo que intento decir. Este modelo de coche salió de la factoría de Detroit y es un coche precioso. Lo sigue siendo ahora. En su época era el rey. Entonces se hacían coches que la gente quería y el más admirado de todos era éste. Pero ahora no es más que un coche viejo. En un momento dado, cambió la idea de cómo tenían que hacerse los coches y Detroit, América, dejó que otros países como Japón la adelantaran.
P. ¿Y la crisis mundial?
R. No entiendo muy bien por qué la gente se sorprende con la crisis. Desde el principio de los tiempos las cosas han funcionado así: una vez estás arriba y otras, abajo. No comprendo tantas lamentaciones. Crecí en una era en que las cosas tenían valor. Tenías los pocos dólares que tuvieras en el bolsillo. Ahora, con las tarjetas de crédito, uno gasta 30 veces más de lo que tiene. Todo se compra sin esfuerzo. Antes, si gastabas más de lo que tenías, pasabas a tener un problema. Tenías cuatro dólares, el cine costaba dos y medio, y la conclusión era que no podías llevar a tu chica a cenar. Simple, pero perfectamente comprensible. Estaba claro lo que tenías y lo que no. Ahora no. Las cosas han perdido valor. Quizá esté ahí el problema.
P. Se ha definido varias veces como un libertario. ¿Cómo contempla un libertario la elección de Barack Obama?
R. Espero que estemos ante una nueva era. Sin duda, necesitamos empezar a pensar de nuevo muchas cosas. Pero es muy pronto. Él todavía está aprendiendo. Y lo más importante ahora es ser pacientes. Todos tenemos que tener paciencia.
P. Por cierto, ¿qué es eso de libertario? Antes se declaró republicano, ¿cómo evolucionó de una posición a la otra?
R. No hay actualmente un partido libertario, pero creo en la filosofía de vivir y dejar vivir. Sencillo. Si se mira un poco de cerca, no hay gran diferencia entre los partidos políticos en Estados Unidos. Son, con pequeñas diferencias, casi lo mismo. Gastan demasiado dinero en asuntos que no tienen importancia. Tiempo atrás, sí que fui republicano. Me hice republicano cuando tenía 21 años. Me preocupaba la guerra de Corea y voté por Eisenhower porque dijo que nos iba a sacar de la guerra y, de hecho, nos sacó. Hace tiempo que no estoy de acuerdo con la forma en que evolucionaron las cosas en ese partido ni en la sociedad en su conjunto.
P. ¿A qué se refiere exactamente?
R. Pondré un ejemplo. Antes en el colegio o en el instituto uno aprendía cosas útiles. La gente salía sabiendo mecánica, siendo capaz de arreglar las cosas. Y no como ahora, que si se te estropea algo tienes que mandarlo a China a reparar. Aquí se inventa la tecnología y luego se fabrica fuera. Da la impresión de que en EEUU han dejado de hacerse las cosas.
P. Parece, por lo que dice, que siga siendo el inadaptado, el solitario inconformista que ha encarnado en tantas películas...
R. Lo de solitario ya no viene al caso. Tengo familia y me gusta pasar el tiempo con ella, independientemente de que disfrute también de mis momentos de soledad. En cualquier caso, me gusta la gente.
P. ¿Recuerda el momento exacto en el que decidió dedicarse a eso del cine?
R. Sí, perfectamente. Un amigo del colegio me dijo que estaba yendo a clases de interpretación y me preguntó por qué no me apuntaba con él. Tenía 22 años y estaba en el ejército. Para convencerme me comentó que había unas cuantas chicas muy guapas.
P. Un motivo de peso.
R. Sin duda. Uno siempre necesita una primera motivación. Cuando llegué a clase vi que había una treintena de chicas muy guapas y tan sólo seis hombres. Lo vi claro. Recuerdo que me dije: «Esta clase me necesita» [rompe a reír]. Así que, por lujuria o por compañerismo, o como quiera llamarlo, empezó a interesarme, y cuando algo te interesa, te envenena la sangre. Luego vino todo seguido: la llamada de los estudios y, lo más importante, el trabajo en la televisión. Lo que necesitaba era un trabajo regular y lo encontré ahí, en la interpretación.
P. En una declaración para un documental, su madre dio una versión algo más poética. Comentó que su vocación nació de las horas que pasaba de niño solo con sus amigos imaginarios...
R. Quizá haya algo de esto. Es una sabia observación. De pequeño recorrimos prácticamente todo el país. Íbamos allá donde mi padre encontraba trabajo. Eso significaba estar en un sitio apenas el tiempo necesario para hacer amigos. Muchas veces, apenas seis meses. Siempre era el niño nuevo en la escuela. Tenía que aprender a jugar y a entretenerme yo solo. Imagino que fue un buen entrenamiento para mi imaginación.
P. Hasta que descubrió a las chicas.
R. Bueno, antes de eso hubo otro momento importante. Estaba en el instituto y había que hacer una obra de teatro. Era obligatorio. Yo no quería tener nada que ver con ello; sin embargo, la profesora me eligió para el papel principal. No me eligió por ningún talento especial, sino, estoy convencido, únicamente porque no quería hacerlo. Cuando por fin representamos la obra pensé: «Nunca más». Pero, lo que son las cosas, la obra tuvo un éxito increíble. Era una comedia y la gente se moría de la risa... Y luego, sí, luego fui a las clases que he comentado antes.
P. ¿Cuál fue su primer héroe en la gran pantalla?
R. James Cagney, Bogart, Gary Cooper...
P. ¿Por algún motivo?
R. En el caso de Cagney porque era otro tipo de héroe. Se permitía cosas que nunca se permitirían otros. Locuras que los demás tenían miedo de hacer para no estropear su imagen de estrellas. Como, por ejemplo, estampar un tarro de frutas en la cara de Mae Clarke en El enemigo público [William A. Wellman, 1931]. Nunca antes un galán había hecho algo tan salvaje. Era diferente. Él no tenía miedo a nada.
P. Cuando estuvo en España haciendo westerns, ¿pensó alguna vez en cómo quería que se desarrollara su carrera? R. Nunca. Entonces sólo tenía clara una idea: que disfrutaba haciendo westerns.
P. Llega la pregunta: ¿cuándo piensa retirarse?
R. No pienso en ello. Se me ha pasado por la cabeza un par de veces, pero no. Lo único que me puede retirar es que dejen de llegarme guiones que me interesen. Está claro que pienso más en dirigir que en actuar, pero, bueno, esto mismo dije cuando acabé Million Dollar Baby y he terminado protagonizando Gran Torino.
P. ¿Es un hombre religioso?
R. Creo en algo, pero no he tenido tiempo de reflexionar demasiado en el asunto. Hoy me pregunto por ello. En el fondo estoy convencido de que hay alguna razón detrás de todo esto. No sé de qué se trata, pero de que algo hay estoy seguro.
P. ¿Se considera un Gran Torino?
R. Mi imagen de actor, como la del coche, se fijó a finales de los 60 y principios de los 70. En definitiva, soy un Gran Torino. Sí, soy un dinosaurio, un hombre de otra época [se ríe].
Nelson Mandela en la mirada de Eastwood
Desde que el pasado mes de diciembre Gran Torino se estrenara en EEUU, son muchos los que se han esforzado en leer en el carácter de su protagonista, Walt Kowalsky, una despedida a la altura del mito Eastwood. De alguna forma, Kowalsky resume todos los personajes que han curtido la piel de la leyenda. Pero no, Clint Eastwood, ajeno al incienso de sus exégetas, se mantiene firme: “Soy sólo un contador de historias”.
El cineasta norteamericano se encuentra ya enfrascado en el rodaje de una nueva película. Se trata de la cinta protagonizada por Morgan Freeman sobre Nelson Mandela, el líder sudafricano que acabó con el apartheid. “Me interesa sobre todo, el carácter manipulador, en el buen sentido, del personaje; cómo maniobró para conseguir unir a los blancos y negros en Sudáfrica”, asegura el director. El filme está basado en el libro del periodista John Carlin The Human Factor

Crítica
CRÍTICA: LA PELÍCULA DE LA SEMANA
Los ogros que acechan a los niños
CARLOS BOYERO 19/12/2008
Desde que Clint Eastwood, este director en posesión de esa cosa tan simultáneamente fácil y difícil de concretar llamada clasicismo, nos demostrara en la extraordinaria Bird su capacidad para hacer reales, emotivas y profundas las zonas de luz -pero sobre todo de sombra- de gente perdurablemente herida, cada una de sus crónicas ha despertado unas expectativas notables en los paladares selectivos, aunque, como certificara un espíritu muy racional, nadie puede ser sublime ininterrumpidamente. La menos inspirada de las películas de Eastwood es como poco interesante, y cuando le acompaña el estado de gracia es capaz de parir incontestables obras maestras como Sin perdon, Un mundo perfecto, Los puentes de Madison, Mystic river y Million dollar baby. Saltando de un género a otro con poderosa personalidad y consciente de que el lenguaje de la cámara y el arte de contar historias no tiene secretos para él, el mejor cine de Eastwood se alimenta de guiones con cuerpo y alma, guiones ajenos ya que él no los escribe ni los firma, pero a los que transparentemente integra en su universo y los dota de complejidad.El intercambio la ha escrito J. Michael Staczynski, buceando en esa cosa tan conmocionante pero que se presta al falseamiento o la manipulación llamada hechos reales. Comenzaron en 1928 y en la ciudad de Los Ángeles. El arranque de ellos era pavoroso, lo que más puede turbar a la sensibilidad de cualquiera que no esté irremediablemente embrutecido. O sea: el rapto de niños, el ensañamiento con los desvalidos, con los inocentes. Y la consecuente desesperación de sus familias, la angustia que acompaña a la incertidumbre, el estupor al no comprender los motivos ni el enigma de que tus criaturas desaparezcan sin dejar rastro, el derrumbe psíquico al constatar que el torturante paso del tiempo no te devuelve lo que más amas.
Y entiendes que este tenebroso argumento haya tentado a Eastwood. Ya se ocupó del tema y cercano al escalofrío en Mystic river contando el rapto y violación de aquel cordero al que cazaron los lobos, de ese patético niño que escapará de su tortura pero quedará marcado para siempre como un tullido emocional.
Eastwood va más lejos en El intercambio de la semblanza terrorífica del peor de los asesinos en serie. A través de una mujer lógicamente tenaz que no se resigna a que la corrupta polícía intente cerrar el caso de su desaparecido niño entregándole seis meses más tarde a un crío que intenta convencerla de que es su madre, Eastwood hace un retrato feroz de la complicidad entre policías, psiquiatras y políticos para destruir psíquicamente a la que no puede renunciar a que le devuelvan vivo o muerto lo que ella parió, cuidó y perdió.
Se le puede reprochar a esta película cierto esquematismo en la descripción de buenos y malos. Entre los segundos unos representan al poder, su impunidad para encubrir la mierda, sus sórdidos trapicheos para enmudecer al disidente, para que les salgan las cuentas de cara a la engañada ciudadanía. Es una película muy larga que el talento de Eastwood hace corta, sólida, trágica y creíble. Angelina Jolie vuelve a demostrar como en Un corazón invencible que sabe sufrir con veracidad y hacer contagioso su dolor cuando le quitan al marido o al hijo.

lunes, 6 de abril de 2009

"El intercambio" de Clint Eastwood

El Cineclub Fetiche se complace en presentar antes ustedes "El Intercambio" de Clint Eastwood (2008) , el martes 7 de abril a las 21h en los Multicines Benavente. Nos vemos en el cine.
Ficha técnica y artística
Título: El intercambio
Título original: Changeling
Dirección: Clint Eastwood
País: Estados Unidos
Año: 2008
Duración: 140 min.
Género: Intriga
Reparto: Jason Butler Harner, Devon Conti, Gabriel Schwalenstocker, Jason Ciok, Kevin Glikmann, Anthony Giangrande, Riki Lindhome, Devon Gearhart, Angelina Jolie, Eddie Alderson, Michael Kelly, Colm Feore, Jeffrey Donovan, John Malkovich, Amy Ryan
Guión: J. Michael Straczynski
Web: www.elintercambio.es
Distribuidora: Universal International Pictures
Productora: Malpaso Productions, Imagine Entertainment
Dirección artística: Patrick M. Sullivan Jr.
Diseño de Producción: James J. Murakami
Fotografía: Tom Stern
Montaje: Joel Cox
Productor: Brian Grazer, Robert Lorenz, Ron Howard
Productor ejecutivo: J. Geyer Kosinski
Vestuario: Corey Bronson
Sinopsis
Los Ángeles, 1928. Un sábado por la mañana en un barrio obrero de la ciudad, Christine se despide de su hijo Walter y sale a trabajar. Al regresar a casa, el niño ha desaparecido. Empieza una búsqueda que no parece dar frutos hasta que, meses después, le devuelven un niño de nueve años que dice ser su hijo. Aturdida por las idas y venidas de la policía, los reporteros y sus propias emociones, Christine le deja quedarse a dormir, aunque sabe que no es Walter. Intenta convencer a la policía de que sigan buscando, pero pronto descubrirá que en la época de la Prohibición en Los Ángeles una mujer no se enfrenta al sistema si quiere sobrevivir. Tachada de loca e incapacitada, por fin encuentra un aliado. Se trata del reverendo Briegleb, que la ayudará a luchar contra las autoridades municipales y a encontrar a su hijo. Basada en un hecho que hizo tambalear el sistema legal californiano, "El intercambio" es la sorprendente historia de una madre que busca a su hijo y de unas personas capaces de cualquier cosa para hacerla callar.
Referencias
Es la 28 película dirigida por Clint Eastwood (San Francisco, 1930) tras Escalofrío en la noche (1971), Infierno de cobardes (1973), Primavera en otoño (1973), Licencia para matar (1975), El fuera de la ley (1976), Ruta suicida (1977), Bronco Billy (1980), Firefox, el arma definitiva (1982), El aventurero de medianoche (1982), Impacto súbito (1982), El jinete pálido (1985), El sargento de hierro (1986), Bird (1988), Cazador blanco, corazón negro (1989), El principiante (1990), Sin perdón (1992), Un mundo perfecto (1993), Los puentes de Madison (1995), Poder absoluto (1997), Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997), Ejecución inminente (1999), Space cowboys (2000), Deuda de sangre (2002), Mystic river (2003), Million dollar baby (2004), Banderas de nuestros padres (2006) y Cartas desde Iwo Jima (2007).
Está protagonizada por Angelina Jolie (Wanted (Se busca), Beowulf, Un corazón invencible, El buen pastor, Sr. y Sra. Smith, Alejandro Magno, Sky captain y el mundo del mañana, Vidas ajenas, Amar peligrosamente, Lara Croft: Tomb raider, Lara Croft: Tom Raider; La cuna de la vida, Siete días y una vida, El coleccionista de huesos, 60 segundos) y John Malkovich (Quemar después de leer, Beowulf, Klimt, Eragon, The libertine, Guía del autoestopista galáctico, Una película hablada, El juego de Ripley, Johnny English, Pasos de baile, La sombra del vampiro, Cómo ser John Malkovich).
Les acompañan en el reparto Jeffrey Donovan (El libro de las sombras: BW2), Michael Kelly (El planeta del tesoro, Mulan) y Colm Feore (Dos polis en apuros, Las crónicas de Riddick, Sin aliento, Titus, Paycheck, Chicago, Muerte de un ángel, El quinto hombre, City of angels, Mal menor). El guión es de J. Michael Straczynski, que había trabajado para Los Angeles Times, The Herald Examiner y Time, entre otras publicaciones, cuando descubrió la asombrosa historia de la mujer que detuvo la maquinaria política de la ciudad. Ya se sabe que un periodista depende de su fuente, y Michael Straczynski sabía que había algo interesante cuando un viejo contacto suyo se puso contacto en él. El guionista recuerda: "Una fuente que tenía en el Ayuntamiento me llamó para decirme que estaban quemando archivos viejos y que debería echar un vistazo a uno antes de que acabara en la incineradora. Me fui allí corriendo y leí la transcripción de la vista oral que celebró el Consejo Municipal de Bienestar Social para el caso de Christine Collins. Empecé a leer el testimonio y lo primero que pensé fue: "Esto no puede haber pasado, debe haber un error", y me quedé enganchado".
El director de fotografía es Tom Stern (Cosas que perdimos en el fuego, The last kiss (El último beso), Banderas de nuestros padres, Cartas desde Iwo Jima, El exorcismo de Emily Rose, Million dollar baby, Mystic river, Deuda de sangre) y la banda sonora está compuesta por el propio Eastwood (La vida sin Grace).
Se presentó en el Festival de Cine de Cannes donde consiguió el premio especial de la 61 edición.
Está producida por Imagine Entertainment, Malpaso Productions y Relativity Media.
Se rodó a partir del 25 de noviembre de 2007.
Distribuye Universal.
Crítica
ALIENTO
Con la nueva obra de Clint Eastwood, el cine con mayúsculas se hace un hueco ineludible en nuestra cartelera. El veterano director abandona la temática bélica en la que habían ahondado sus dos últimas obras, la desmitificadora y compleja BANDERAS DE NUESTROS PADRES y, sobre todo, la cruel y emotivamente elegíaca CARTAS DESDE IWO JIMA. Con la presente EL INTERCAMBIO vuelve a hacer transitar su maestría por los oscuros territorios del drama. No nos hallamos muy lejos del portento sombrío de sus insuperables MISTIC RIVER y MILION DOLLAR BABY, el par de lamentos fílmicos más sublimes, verdaderos y conmocionantes del último cine norteamericano. En esta ocasión, el autor de SIN PERDÓN da su visión particularísima de uno de los hechos más flagrantes de la numerosa lista de sucesos que pasaron a engrosar la ominosa crónica negra de escándalos policiales en la ciudad de Los Ángeles, durante la década de los años veinte. El guión del film está basado en la tinta periodística que generó el caso de Christine Collins, una joven madre separada, cuyo hijo desapareció de su hogar sin dejar rastro. La policía, unos meses más tarde, para dejar zanjado el caso, le entregó uno que no era el suyo.
El film se agarra con fuerza al tesón torturado del personaje principal. Sin embargo, no se conforma con ser testigo complaciente de su desesperación. El relato nos depara algo bien distinto a la contemplación exhaustiva, consternante, de un calvario personal. Eastwood, no podía ser de otra forma, aprovecha la dureza de ese trance para desarrollar un contundente retrato de la putridez circundante. EL INTERCAMBIO descerraja una suerte de inmisericorde panorámica por las nauseabundas cloacas adheridas, generadas a instancias del poder establecido. La vicisitud de Christine, el seguimiento de su ingrato itinerario, sirve para desenmascarar el encadenado de excesos e ilegalidades que el orden vigente impone a la realidad, cuando ésta no se adecua a la voluntad de sus abyectas intenciones o al soterramiento de sus desmanes. La película traza una negrísima radiografía de la corrupción política, asumida esta como perfecta maquinaría, impelida por la directriz del beneficio que la pone en funcionamiento. El tozudo realizador echa mano de su curtido bisturí aún inoxidado; vuelve a empeñarse en hacerlo intervenir para hurgar en esa lacra poderosa e insaciable que es la degradación moral enquistada entre las altas esferas gobernantes. El poder, como estrategia al servicio del mal. Y el mal, como tumor activo de extirpación imposible, como espiral con fin en la eternidad de un infinito voraz y lóbrego. Pocos cineastas como él han sabido escupir lo turbio con tanta mesura, con tanto vigor.
La película bascula entre la abnegación testaruda de su heroína y la respuesta irracionalmente coactiva que recibe por parte de quienes se sienten violentados por su desconsolada búsqueda. Christine es un personaje construido por su demanda. Los oponentes, por la depurada inflexibilidad de su malévolo funcionamiento. Más que en ninguna otra de sus obras anteriores, el realizador de LOS PUENTES DE MADISON COUNTY se esfuerza por describir con más precisión los mecanismos de esa injusticia. En EL INTERCAMBIO existe la voluntad manifiesta de evidenciar la inclemencia de esos manejos, en tanto que maquinaria siempre en proceso de perversión. Eastwood, pese a lo que algunos se están empeñando en cacarear, evita el posible maniqueísmo, haciendo hincapié, abiertamente, en esta idea de engranaje pérfido. Christine no es sino una especie de Alicia en el país de la depredaciones. La desaparición de su hijo la aboca a transitar una serie de adversidades maquinadas por el todopoderoso artilugio, que no cesa en intentar anularla. El dispositivo de ilegalidades se emplea a fondo en esta tarea. El retrato que emerge de ese escalonado de infectos esbirros no puede ser más gangrenante: psicólogos, enfermeras, médicos, matronas, comisarios, psiquiatras, altos mandos policiales, o incluso alcaldes a punto de reelección, todos embarcados en la misma pestilencia, todos asumiendo la función encomendada, cual extremidad acatante de los designios del monstruo que las activa. EL INTERCAMBIO narra la odisea de una inocente pertinaz, en el laberinto hediondo que conforma el organigrama de un poder en avanzado estado de perenne descomposición.
La sorpresa inesperada en esta nueva manifestación de tenebrosidad narrativa, marca de la insigne casa, viene dada con la aparición de la línea narrativa propiciada por la investigación paralela, que se emprende cuando el comisario Ybarra recibe un aviso sobre una granja en las afueras de la ciudad. La pesquisa nos da de bruces con la temática ya transitada por Eastwood en el traumático personaje que Tim Robbins interpretaba en MISTIC RIVER: la infancia como espacio inocente vapuleado por la violencia adulta. EL INTERCAMBIO ahonda en esa atrocidad de forma más dilatada. Aquí no es en calidad de repugnancia condicionante de la personalidad de un personaje inscrito en un relato superior, sino de asunto medular, desarrollado narrativamente por una subtrama reveladora y fundamental. La implicación de un personaje como el del chaval que revela al policía la fatalidad criminal solucionadora, en teoría, del caso central, viene a escampar la miseria corrupta antes descrita, pero situándola en el terreno de la individualidad. El horror cultivado de puertas para adentro. La depravación, como patología brotada en la mente de un ser humano. Eastwood muestra su pesimismo incidiendo en esta desolación: los claroscuros que caracterizan a su puesta en escena inundan los espacios interiores: el hogar de Christine, las distintas estancias de la granja, la sala de interrogatorios, la de la conversación con el preso en el penal, el bar donde un niño es abandonado. EL INTERCAMBIO sacude por la inmisericordia del pulso interno que la late. Su linealidad expositiva, sencilla y ortodoxa, se antoja imprescindible, pues la complejidad de su lucidez subterránea implora esa certera apariencia asimilable, que el realizador sabe acomodarle.
Más allá de la implacabilidad del discurso, EL INTERCAMBIO estremece como muestra irrebatible de sabiduría cinematográfica. Hay que rendirse ante la destreza narrativa de un autor, hoy en día, inigualable. Eastwood hace ya mucho tiempo que es el reducto de una determinada forma de entender el cine y su artesanía. El venerable director de UN MUNDO PERFECTO domina los subterfugios de este medio artístico, ennobleciéndolos con su sabiduría veterana en cada uno de los regalos con los que nos obsequia su saber hacer inquebrantable. En otras manos menos diestras, esta obra, en el que se dan cita el cine dramático, el cine negro, el cine político y el cine de asesinos psicópatas, hubiera quedado condenada a la dispersión, a la grandilocuencia, a la superficialidad o al detalle morboso. Emociona contemplar como su autor condensa, amarra, hace transparente esta madeja de inclemencias. EL INTERCAMBIO hay que degustarla con la paciencia gozosa que merece un clásico. Lleva la firma del mejor: de ese hombre de pelo cano, robusto, con mirada de lince viejo en alerta y sonrisa joven de listo ganador, en quien la palabra cineasta cobra todo su más noble sentido.
Celso Hoyo Arce (http://www.zinema.com/)


















































El intercambio de Clint Eastwood. El martes 7 de abril a las 21h en los Multicines Benavente

lunes, 30 de marzo de 2009

moon river-breakfast at tiffany´s

MOON RIVER ("Desayuno con diamantes") de Henry Mancini

El martes 311 de marzo tenemos el gusto de presentaros esta delicia de película

martes, 24 de marzo de 2009

[Tribute] Wong Kar-Wai

Hoy martes la última peli de Won Kar Wai

domingo, 22 de marzo de 2009

My Blueberry Nights - Tráiler español (doblado)

Nuevo ciclo marzo-abril 2009

Estimados amigos y amigas del Cineclub Fetiche: Hemos comenzado
(el martes pasado, 17 de marzo) con un nuevo ciclo de películas que nos llevará hasta el martes 14 de abril. Son cinco películas que, esta vez, están patrocinadas por empresas de Benavente. Gracias a ellas podemos este mes programar cine de calidad en nuestra ciudad y por ello se lo agradecemos desde estas páginas.
El restaurante "Planetorium" patrocinó "Estómago" de Marcos Jorge que fué proyectada el martes 17 de marzo.
"MRW" patrocinará "My Blueberry Nights" de Wong Kar Wai y que proyectaremos el martes 24 de marzo.
El "Centro de Estética Leo" y la "Peluquería De Castro" patrocinarán "Desayuno con Diamantes" de Blake Edwards, el martes 31 de mazo.
"Los Paradores" patrocinarán "El intercambio" de Clint Eastwood que proyectaremos el martes 7 de abril;
y por último la Enoteca "El Ruedo" patrocinará "La clase" de Laurent Cantet que cerrará el ciclo el 14 de abril. Todas las proyecciones serán en los Multicines Benavente a las 21 h.

martes, 10 de marzo de 2009

"Los limoneros" (Francia, Alemania, Israel. Eran Riklis

El cine-club Fetiche se complace en presentar el martes 10 de marzo del 2009 a las 21h en los multicines Benavente la película de Eran Riklis "Los limoneros". Un cordial saludo cinéfilo y nos vemos en el cine.
Ficha técnica y artística

Título: LOS LIMONEROS
Título original: Etz limon
Dirección: Eran Riklis
País: Francia, Alemania, Israel
Año: 2008
Duración: 106 min.
Género: Drama
Reparto: Hiam Abbass, Doron Tavory, Ali Suliman, Rona Lipaz-Michael, Tarik Kopty, Amos Lavie, Amnon Wolf, Smadar Jaaron, Danny Leshman, Hili Yalon
Guión: Eran Riklis, Suha Arraf
Web: www.golem.es/loslimoneros
Distribuidora: Golem
Productora: Mact Productions, Heimatfilm, Eran Riklis Productions, Riva Filmproduktion
Cásting: Yael Aviv
Diseño de Producción: Miguel Markin
Fotografía: Rainer Klausmann
Montaje: Tova Asher
Música: Habib Shadah
Productor: Antoine de Clermont-Tonnerre, Bettina Brokemper, Eran Riklis, Michael Eckelt
Productor ejecutivo: David Silber, Leon Edery, Moshe Edery
Vestuario: Rona Doron

Sinopsis

Salma, una viuda palestina, decide librar una batalla contra el ministro de Defensa de Israel, cuya casa linda con su campo de limoneros, en la frontera entre Israel y los Territorios Ocupados. La policía no tarda en decretar que los árboles de Salma representan una auténtica amenaza para el ministro de Defensa y su familia, y ordena que se talen. Pero Salma decide luchar para salvar sus árboles y su vida.

lunes, 2 de marzo de 2009

"El amante de Lady Chatterley" de Pascal Ferran

Ficha técnica y artística
Director Pascale Ferran
Guionista Roger Bohbot Pascale Ferran
Productor Gilles Sandoz
Música Béatrice Thiriet
Fotografía Julien Hirsch
Montaje Mathilde Muyard Yann Dedet Nicolas Moreau
Reparto

Sinopsis
Wragby Hall, finca de los Chatterley, en plena región minera de Inglaterra. Octubre de 1921. Constance, lady Chatterley, y su marido Clifford llevan uno o dos años viviendo en Wragby. Cuatro años antes, varios meses después de su boda, Clifford, que por entonces era teniente del ejército británico, volvía destrozado del frente de Flandes, con la parte inferior de su cuerpo paralizada para siempre.El invierno lo cubre todo. Constance pasa días monótonos, encerrada en su propia vida, su sentido del deber y su matrimonio con Clifford. Triste e indiferente a todo, se va vaciando poco a poco de sus fuerzas. Su hermana Hilda acude. Exige a Clifford que contrate a una enfermera para sus cuidados personales con tal de aligerar a Constance de esa pesada carga. La Sra. Bolton se instala en el castillo. Empieza una nueva vida. Pronto llega la primavera. Fuera, la vegetación se despierta y los temblores tempranos de la naturaleza acompañan a Constance en sus primeros paseos por el bosque. Pero el bosque es también el territorio de Parkin, guardabosques de la finca.Parkin vive apartado del mundo, en su casa en pleno bosque, en una soledad que se ha construido a conciencia. La película es la historia de ambos. La historia de la aparición del cuerpo de Parkin en el bosque de Wragby y su irrupción en la vida de Constance.La historia de un encuentro, de una difícil vinculación, de un lento despertar de la sensualidad para ella, de un largo retorno a la vida para él. Pero una vez establecido el contacto, es largo el camino que les ha de conducir al amor verdadero. Porque, en la estela de su relación, tendrán que reinventar el mundo.
Comentario del director
D.H. Lawrence y las tres versiones de El amante de Lady Chatteley
D.H. Lawrence escribió tres versiones de El amante de Lady Chatterley. La novela conocida con ese título es la tercera de ellas, la que Lawrence consideró definitiva y la cual mandó editar por cuenta propia, en marzo de 1928, varios meses antes de su muerte. La existencia de esas tres versiones no tiene nada de sorprendente en sí mismo, pero sí el método de Lawrence para escribirlas, excepcional en la historia de la literatura. El método fue el siguiente: entre cada versión, Lawrence deja reposar el manuscrito varios meses y se dedica a otros quehaceres. Al volver a su proyecto, no parte del manuscrito precedente para introducir modificaciones, sino que rescribe integralmente una segunda versión. Y, más adelante, una tercera. Hay pues una trama y situaciones comunes entre las tres versiones, pero ningún pasaje estrictamente igual, ningún diálogo parejo. Y los personajes mismos, los cuatro personajes centrales de la novela –lady Chatterley y su marido, Clifford; el guardabosques (que cambia de nombre según las versiones); y la Sra. Bolton, enfermera de Clifford– fluctúan mucho de una versión a otra. El resultado son tres versiones autónomas, coherentes de la primera página a la última.Descubrí El amante de Lady Chatterley más bien tarde. Ciertos aspectos del libro me entusiasmaron pero era, a mis ojos, inadaptable. O en todo caso una adaptación tan libre que yo nunca habría tenido la audacia de imaginar. Debo decir que El amante de Lady Chatterley (tercera versión) es tan verbosa que, por lo menos en ese terreno, el libro ha envejecido mal. Como si Lawrence, frente al carácter eminentemente subversivo de su tema y la censura que anticipaba, se hubiera sentido obligado a teorizar, en voz de sus personajes, la tesis de su novela: el amor más fuerte que todas las barreras sociales. Más adelante descubrí que había dos versiones precedentes y que la segunda estaba editada por Gallimard, bajo el título de Lady Chatterley y el hombre de los bosques. Esta versión es más simple, más frontal de cara a su tema, menos atormentada. El libro está más centrado en la relación entre Constance y Perkin, el guardabosques, y ambos personajes son bastante diferentes. Parkin, por ejemplo, es aquí un hombre simple que guarda los bosques para escapar de la vida gregaria. (En El amante de Lady Chatterley, se trata de un ex oficial del Ejército de Indias que ha elegido la vida ermitaña. Pero su cultura y sus orígenes hacen menos escandalosa su relación con lady Chatterley. En cierta manera, intelectualmente, son casi del mismo mundo, lo cual explicaba que pudieran hablar de lo que les sucedía.) En Lady Chatterley y el hombre de los bosques, no comentan sino que experimentan. En definitiva, la historia, todavía más que en la última versión, está literalmente invadida por la vegetación. Y el reino vegetal no interviene sólo como metáfora del aliento vital que reúne a los dos protagonistas, sino que les acompaña sin cesar en su transformación. Para mí, aquí yace la mayor belleza de Lady Chatterley y el hombre de los bosques: la historia de un amor que es sinónimo de la experiencia concreta de la transformación. Pascale Ferran
Crítica
Ternura
Por Emmanuel Burdeau
Traducida por Flavia de la Fuente y Quintin para Cahiers de cinéma
Y cuando ella atravesó la barrera, los junquillos vinieron a su encuentro... Cuando Constance Chatterley deja el castillo de Wragby y empuja la pequeña puerta al fondo del jardín para reunirse con Parkin, puede que la inserción de un plano de musgos la preceda en su caminata hacia el bosque. Ocurre también que entre dos escapadas, la joven mujer sueña con flores que se desprenden una a una sobre fondo negro. En otro lugar, una alfombra de flores muertas acoge uno de sus abrazos con Parkin y el descubrimiento del guardabosque, que resulta el primero en sorprenderse cuando enuncia : esta vez terminamos juntos. O bien, un chaparrón cae bajo una hermosa luz y las gotas rayan los dos cuerpos que se persiguen desnudos entre los árboles. Vueltos para secarse en la cabaña los amantes están, sin embargo, todavía en medio de la naturaleza. O más bien es la naturaleza la que está en medio de ellos, porque ahora se decoran con margaritas en varios lugares -el sexo, la cadera, el ombligo-, se peinan uno al otro una corona de vegetación. Y luego, es el final. Sentados sobre un árbol, tienen una larga conversación que una última palabra va a dejar inacabada, abierta : “Sí”.
Jean-Michel Frodon lo recuerda en la editorial : Pascale Ferran no rodaba para el cine desde hace trece años, con Petits arrangements avec les morts. A pesar del estreno en salas de L’Age des possibles en 1996, esta se originó como un proyecto televisivo. Esto es lo que el film declara en última instancia, como para indicar que todos estos años no mermaron ni la paciencia de la autora ni la potencia de la obra. O tal vez sea a la inversa, tal vez la cineasta no conquistó esa especie de paz sino a fuerza de esperar, de tener que abandonar varios proyectos (de los cuales uno, al menos, conservó entera la promesa de su título : Paratonnerre). No es importante. La evidencia está allí, la brillante adaptación que Pascale Ferran logró de John Thomas and Lady Jane, la segunda versión de El Amante de Lady Chatterley que David Herbert Lawrence escribió en 1927, tres años antes de su muerte.Suave, muy suave. Calma, muy calma. Del bosque donde está la cabaña a los motivos florales de una bata, de un mantón o de un bordado, la omnipresencia de la naturaleza no es aquí un elemento de lirismo a la manera grandiosa de New World de Malick (al que en este número le concedimos el recurso de una segunda visión a partir de su salida en DVD). Es lo contrario : sobria, muy sobria. Sin embargo, un canto de la naturaleza acompaña a los amantes en Lady Chatterley. Pero no en el sentido de un llamado a un orden superior, menos aun de una primavera o de un invierno metafóricos : sol cuando el amor calienta, la tormenta cuando se opaca. Es mucho más directo. La puesta en escena de Pascale Ferran afirma en partes iguales la autonomía y la participación de la naturaleza : de ahí lo arbitrario del montaje que se orienta hacia las cosas y el deseo que se orienta con él. Cuando Constanza y Parkin hacen el amor, la naturaleza está delante y detrás de ellos, encima y debajo, adelantada o retrasada en el fondo y en la forma. Si su signo es constantemente benévolo, la modalidad de su presencia no es estable : no deja de variar sus escalas y sus distancias, del mismo modo en que la imagen de Parkin lavándose permanece en el pensamiento de Constanza a pesar de que ella, bruscamente confrontada con el choque de una espalda desnuda, termina huyendo a la carrera. La naturaleza está allí, como los amantes, como ellos cambiante e igual a sí misma : su ciclo acompaña y le da ritmo a la narración, pero su permanencia dice otra cosa. Lo que dispone, en el fondo, es ese plano de inmanencia variable del deseo teorizado por Deleuze, un nombre que viene al caso por más de una razón : porque fue un lector atento y apasionado de Lawrence, porque Ferran invoca una fórmula que él apreciaba (“amar sin saber cómo”) y porque la cineasta confió a Fanny y Julien, respectivamente esposa e hijo del filósofo, la traducción de los diálogos originales. Es probable que Lady Chatterley, la película, tenga un destino comparable al de la novela. El mismo pero a la inversa. Hace ochenta años, Lawrence intentó evitar las interpretaciones del libro erróneas declarando que no había escrito una “novela de sexo”, que su proyecto no era de ninguna manera la exaltación de unos amores bucólicos y tórridos en la Inglaterra industrial de los años veinte. Nada que ver, entonces, con la imagen porno-soft que ha llegado hasta nosotros, gracias a la cual no leemos más El amante de Lady Chatterley. El libro apuntaba más allá : a la conquista de un erotismo que no esté cortado del resto de la vida, a la adaptación de la conciencia a las realidades físicas primarias, a la reconexión entre el cuerpo y el espíritu. “Quiero que los hombres y las mujeres puedan pensar las cosas sexuales plenamente, completamente, honestamente y limpiamente.”Como Pascale Ferran actualiza ese programa en una película desprovista de toda connotación negativa en el tratamiento de las escenas sexuales, corre el riesgo de ser elogiada por lo que ella nunca quiso hacer : un cine del cuerpo. El cuerpo, último bastión, real último, es el leitmotiv desde hace diez años. Hay que hacerle caso a la cineasta cuando declara haber realizado un film contra la época, es decir, lejos de las representaciones usuales del deseo en el cine, lejos de los violines, ralentis y fundidos pero también lejos de un modelo más reciente : el deseo como pulsión animal.Es otra cosa, en efecto, lo que muestra Lady Chatterley en el transcurso de las seis escenas de amor físico entre Parkin y Connie. Se podría proponer una aproximación mediante la palabra que Lawrence intentó utilizar como título de su novela para cortar todo equívoco : ternura. ¿Pero qué es la ternura ? Frente al film completo, esta se concibe muy fácilmente. Lo que hubiera podido ser un melodrama -el amor contra la sociedad- no es aquí de ningún género, salvo el de afirmar la vida. Connie va y viene entre la cabaña y el castillo, entre Parker y Clifford, su marido semiparalizado desde la Gran Guerra, pero estas idas y venidas no constituyen una oposición y menos aun un drama. Fluida, muy fluida. Es que entre dos encuentros hay tiempo de dejar resonar el precedente y que no haya sobreentendidos, porque una rara voz en off indica que esa noche Connie fue una esposa perfecta, desdibujada, que sabe disimular su inteligencia. El encantamiento de la tarde le ha agregado apenas un matiz pensativo a su rostro. El marido de Constance es propietario de minas, Parkin es el guardabosque de su hacienda. La ternura entre los amantes es inseparable de la incomodidad introducida por la relación de clase. Esta incomodidad no será disipada : se extiende en la alternancia entre el tú y el usted, se inscribe en mil prudencias, mil precauciones, se desborda bruscamente en cierta reticencia hosca de Parkin, en ciertas dudas de Connie. Al día siguiente de su primer encuentro, él le pregunta si ella no lo lamenta, si no le parece que ha traicionado a los suyos yendo con un sirviente. ¿Y usted, yendo con una mujer como yo ? No, responden uno después del otro. Ningún arrepentimiento pero sí una turbación decisiva, que implica a la vez una reserva y un gran respeto acordado al otro. Turbación de amor : cada uno es al mismo tiempo soberano y súbdito. Es esta paradoja la que Ferran capturó filmando del modo más simple las escenas de sexo y concentrándose menos en el acto en sí que en todo lo que murmura alrededor de él, incluso el asombro que representa para los que lo llevan a cabo. Al amarse, Constance y Parkin conocerán una nueva vida, serán finalmente sujetos. Ella se liberará de su poco envidiable condición de cuidadora de un enfermo ; él asumirá su rechazo de ir a la mina o a la fábrica y esa sensibilidad que hacía decir a su madre que su carácter era más el de una mujer que el de un hombre. Pero no devienen sujetos arrojando su cuerpo y todo su ser en el abrazo sino más bien por ser arrojados fuera de ellos mismos, plenos de temor y de deseo por lo que experimentan. Por ejemplo, el hombre le pregunta a la mujer : ¿te gusta tocarme como me gusta a mí tocarte ?Esta temporada, dos películas supieron reconsiderar la pareja como centro del cine moderno. Nobuhiro Suwa ubicó a su Pareja perfecta en la sobreimpresión de Viaje a Italia : cada película es la memoria de otro film y cada pareja es la memoria de sí misma, la memoria de todas las parejas. Ferran es más modesta o más desentendida : aparte de una cita de Truffaut, no ha inscrito su película en una filiación particular y varía los instrumentos de su puesta en escena, autorizándose tanto el zoom como la voz en off (que dice ella misma), la inserción o el plano secuencia. Es que su objeto es el presente, pero un presente que no podría ser puro. Amar sin saber cómo no es arremeter con la cabeza baja, sino sostenerse sobre la cresta de una pregunta que es, simultáneamente, lo que hace avanzar y la inquietud que genera ese avance.Une couple parfait y Lady Chatterley están de acuerdo sobre un punto : la obscenidad de hacer un film sobre una pareja no puede vencerse más que si la luz del film es aquella en la que la pareja se mira, una luz que se constituye yendo al mismo tiempo hacia la imagen y hacia su propia mirada. Suwa y Caroline Champetier situaron a Bruno Todeschini y a Valeria Bruni-Tedeschi en la media luz de la HD : un defecto de la imagen protegía así a la pareja al borde de la ruptura, ofreciéndole un respiro. Pascale Ferran coloca a sus personajes bajo una luz más clara y se orienta más a los actores, a la suave valentía de Marina Hands, a la torpeza viril de Jean-Louis Coulloc’h en su primer papel en el cine. Hace explotar alrededor de ellos una multiplicidad de febrilidades, toda una conversación subterránea, íntima, que es como la duplicación sugerida por cada instante, la identidad de sentimiento y de pensamiento que lo acompaña : así se hace una película o una historia de amor.
 
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