domingo, 3 de abril de 2011

"La red social" de David Fincher, el martes 5 de abril a las 21 h. en los Multicines Benavente

Título original: The social network.
Dirección: David Fincher.
País: USA.
Año: 2010.
Duración: 122 min.
Género: Drama.
Interpretación: Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg), Andrew Garfield (Eduardo Saverin), Justin Timberlake (Sean Parker), Armie Hammer (Cameron Winklevoss/Tyler Winklevoss), Max Minghella (Divya Narendra), Rooney Mara (Erica), Rashida Jones (Marylin Delpy).
Guión: Aaron Sorkin; basado en el libro “Multimillonarios por accidente” de Ben Mezrich.
Producción: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael De Luca y Scott Rudin.
Música: Trent Reznor y Atticus Ross.
Fotografía: Jeff Cronenweth.
Montaje: Kirk Baxter y Angus Wall.
Diseño de producción: Donald Graham Burt.
Vestuario: Jacqueline West.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Estreno en USA: 1 Octubre 2010.
Estreno en España: 15 Octubre 2010.



“La red social” es una película brillante porque se aleja de la mera exposición y mitificación de los hechos para profundizar en el intercambio de emociones que gestaron el invento que más influencia haya tenido sobre estas, Facebook.

Facebook nace de una herida. Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) interroga a su novia Erica (Rooney Mara) mientras toman unas cervezas en un local estudiantil en el prólogo de “La red social”. La escena, por cierto, ya anuncia las coordenadas de lo que vamos a ver en las dos horas siguientes: 1) la magnífica factura de los diálogos de Aaron Sorkin, creador de la serie “El ala oeste de la Casa Blanca” (1999-2006); 2) mayor sobriedad visual de David Fincher respecto a su anterior película, “El curioso caso de Benjamin Button” (2008), sin descartar la igual impecabilidad y consistencia de sus imágenes. El episodio, conducido a través de un interrogatorio cruel y razonamientos afilados de Zuckerberg que llevan a su novia a la exasperación y a la precipitación de la ruptura, avanza el carácter asocial, arisco y difícil del futuro creador de Facebook. También deja al descubierto a un ser resentido, que vuelve a su habitación de la residencia en Harvard y se dispone a perpetrar su venganza personal, a través de su blog y de una red de votaciones de chicas del campus que será semilla de la mayor red social del planeta.



Fincher y Sorkin, apasionados narradores de la expansión del fenómeno, no ignoran sus connotaciones y/o contribuciones a un mundo donde la prostitución y/o disolución de la identidad no está tan lejos. “La red social” es una película brillante porque, partiendo de una premisa similar a la de “Piratas de Silicon Valley” (Martyn Burke, 1999), se aleja de la mera exposición y mitificación de los hechos para profundizar en el intercambio de emociones que gestaron el invento que más influencia haya tenido sobre estas. El filme de Fincher habla de amistad, traición, desolación y alienación. Sólo algunos de los sentimientos que se exponencian de forma vertiginosa gracias a Facebook. Y su reflexión sobre la traducción de la vida social en Internet es redonda, intachable en su cierre: cuantos más amigos tienes agregados en tu perfil, menos conoces; cuantos más, mayor tu popularidad; cuantos más, más deseas que una, esa única persona, acepte tu petición de amistad.



Partiendo del libro “Multimillonarios por accidente”, de Ben Mezrich, el director de “Zodiac” (2007) salta con insultante dominio del relato con tonalidad de realismo mágico inspirado en F. Scott Fitzgerald, a la adaptación de esta historia (también) sobre la gestación de nuevos ricos. Zuckerberg es el multimillonario más joven del mundo, sorprendente cuando es retratado, vía su homólogo en la ficción, como un rico sin mucho interés por el dinero, siempre inmerso en códigos de programación y reacio al contacto social y fiestas que sí son de la devoción de Sean Parker (acertado Justin Timberlake). La alienación social de Zuckerberg, se nos dice, algo tiene que ver con un anhelo de aceptación que contrasta salvajemente con el casi millón de agregados que luce su perfil en la red. Jesse Eisenberg, sin abandonar su favoritismo por cierta vertiente nerd, se muestra inmenso y entendedor de la estrecha relación entre inteligencia, soledad y rencor de su personaje. Fincher, por su parte, deconstruye el sentimiento a través de una narración en flashback, que recapitula desde la mesa donde demandantes y demandado se reúnen, alternando vigorosos duelos dialécticos con hedonistas capítulos universitarios en los que el portento visual del realizador y la inspirada música de Trent Reznor y Atticus Ross consiguen perfecta amalgama. Argumentos poderosísimos, en fin, que podrían hacen valer “La red social” como precioso memorándum de las condiciones de entrada a una futurible sociedad de la desconexión.

 
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