jueves, 8 de marzo de 2007

"El niño" de los hermanos Dardenne, el martes 13 a las 21 horas. El Cine-Club Fetiche presenta la Palma de Oro de Cannes del 2005

El niño (L'enfant, Jean-Pierre y Luc Dardenne, 2005)
Retazos de realidad

Existen, según aquella lejana pero vigente clasificación de André Bazin, dos tipos de cineastas. Por un lado los que creen en la imagen, que encuentran en la plasticidad del plano y dentro del contorno del propio encuadre la máxima expresión de su estilo, aquellos cuyo bagaje procede casi exclusivamente, no ya de la realidad, sino de imágenes previas: desde Tarantino hasta Lynch, pasando por Fincher o Wong Kar-wai pertencen a este grupo; y por otro lado los cineastas de la realidad, los que creen en ella y de ella se alimentan, aquellos cuyo compromiso estilístico se fundamenta en una puesta en escena que lucha denodadamente por eliminar cuantos artificios le sean posibles y en la pureza visceral de las ficciones que transitan, en las que, por supuesto, la imagen, el plano y la forma, son un medio, no un fin: Kiarostami y Erice podrían ser las cabezas visibles de este grupo, en el que sin ninguna duda cabría incluir a Jean-Pierre y Luc Dardenne.La trayectoria de los hermanos Dardenne (triunfal desde aquella La promesa, ganadora de la Espiga de Oro en Valladolid en 1996, pero que se remonta a 1975, año en que fundaron la compañía Derives, dedicada a la producción de documentales) es de una coherencia y de una honestidad admirables. Su compromiso con la realidad, con esa realidad nada encantadora a la que ellos se dedican, ha ido alcanzando a lo largo del tiempo y con el transcurso de películas como la citada La promesa, Roseta y El hijo una depuración estilística, formal y conceptual dignas de un pacto de sangre. El naturalismo extremo con el que los Dardenne retratan la vida de sus personajes es el vehículo idóneo para que surja la realidad, porque desde el interior de una puesta en escena tan física, visceral y sincera como ésta todo lo que emerge a la superficie está pasando, es el triunfo de la autenticidad y, de paso, una apuesta por el respeto a los personajes, a los acontecimientos y a la sociedad que estos representan."Elegimos a los desheredados porque no son visibles. Nos gustan esos personajes y los seguimos desde el afecto. Si fueran visibles lo serían vistos para reírse de ellos, o con piedad, en el típico programa del domingo por la tarde en televisión. Nadie los mira de una manera real, nadie ve sus sueños, su amor, y por eso nos gusta hablar de ellos". En estos términos se expresan lo hermanos Dardenne, toda una declaración de intenciones acerca del tipo de realidad que les interesa retratar y, sobre todo, sobre la forma de acercarse a ella.En El niño, esos desheredados son Bruno y Sonia (Jéremie Renier y Déborah François, dos actores desconocidos que, viendo su estremecedora recreación, perfectamente podrían haber vivido experiencias similares a las de sus personajes), dos postadolescentes que (mal)viven de los robos y trapicheos del primero y que acaban de tener un hijo. La película arranca en el momento en que Sonia sale del hospital tras dar a luz y va en busca de Bruno para presentarle a su hijo. La búsqueda de un lugar en su mundo para el recién llegado, el desconcierto, la ternura, el amor que siente por Sonia (demostrado de forma muy personal pero innegable), los gestos, los impulsos, el instinto de supervivencia, su propia naturaleza, configuran un collage de sentimientos contradictorios que llevan a Bruno a ciertas situaciones límite ante las que toma soluciones drásticas; soluciones que pueden parecer moralmente despreciables, pero ante las que los Dardenne no se permiten el lujo de juzgar a su personaje, porque saben de sus circunstancias, porque lo comprenden (compartan o no su manera de hacer las cosas) y porque, al dotar a sus actos de una considerable coherencia, demuestran por él respeto.A nivel formal, con respecto a sus películas anteriores, en El niño la cámara se ha estabilizado levemente y se ha alejado del cogote de los personajes, permitiéndoles respirar, expresar y vivir sus vidas con cierta libertad, y evitando el juicio sumarísimo que supone una cámara escrutadora. Todo ello sin abandonar la intensidad emocional de una febril cámara al hombro ante la que se componen frescos sociales de una fisicidad desgarradora.En definitiva, la diferencia entre las realidades deprimidas de los Dardenne y los alegatos burgueses de algún que otro director con conciencia social están en el punto de vista y en el tono. Mientras los unos se esfuerzan, desde su desbordante naturalismo, en aplicar un punto de vista neutro, que muestre sin juzgar, que plasme desde la sinceridad, los otros ruedan en primera persona y utilizan a los personajes para adoctrinar, convirtiéndolos en vehículos de discursos más o menos manidos. Los unos se aproximan con respeto, los otros con condescendencia.Una película ejemplar, una ficción rabiosamente parecida a la realidad, a la que, sin embargo, se le puede encontrar un pero, quizás el único: en su afán por seguir insistentemente al personaje de Bruno, el auténtico catalizador de la historia, los Dardenne nos privan durante demasiado tiempo de los personajes que sufren los errores de aquel: Sonia y el niño. (un texto de Carlos Balbuena. (www.contrapicado.net)

Sinopsis
Bruno, 20 años. Sonia, 18. Viven del subsidio de Sonia y de los robos cometidos por Bruno y los chicos de su pandilla. Sonia acaba de tener al primer hijo de los dos, Jimmy. ¿Cómo puede Bruno convertirse en padre, siendo como es, un chico preocupado solo por el presente y por el dinero que saca de sus "negocios"?. Ficha técnica y artística
Año 2005
Nacionalidad Francia-Bélgica
Estreno 11-11-2005
Género Drama
Duración 95 m.
T. original L'enfant
Dirección Jean-Pierre Dardenne Luc Dardenne
Intérpretes Jéremie Renier (Bruno)
Déborah Francois (Sonia) Jérémie Segard (Steve)
Fabrizio Rongione (Matón joven)
Olivier Gourmet (Oficial)
Guión Jean-Pierre Dardenne Luc Dardenne
Fotografía Alain Marcoen
Música Varios
Montaje Marie-Helene Dozo

Referencias
Dirigen los hermanos belgas Jean-Pierre Dardenne (Engis, 1951) y Luc Dardenne (Arwis, 1954). Han realizado numerosos documentales. En 1975, Luc y Jean-Pierre Dardenne fundaron la compañía Derives, que ha producido 60 documentales, incluyendo los realizados por ellos. En 1994, fundaron la productora Les Films du Fleuve. Su filmografía se completa con las películas Falsch (1987), I think of you (1992), La promesa (1996), Rosetta (1999) y El hijo (2002).
Está protagonizada por Jéremie Renier y la debutante Déborah Francois.
Les acompaña Olivier Gourmet (
Lee mis labios, Las manos vacías, El hijo, Nacional 7, Rosetta), un habitual de los hermanos Dardenne.
El guión es de los propios hermanos Dardenne y la idea surgió un día durante el rodaje de su anterior película. Estaban en Seraing, en la calle de Molinay. Durante todo el día vieron a una chica empujando un cochecito, con un recién nacido durmiendo dentro. No parecía dirigirse a ningún lugar en particular-solo iba de un lado a otro con el carrito. Recordaron a menudo a esa chica, el carrito, el niño durmiendo y pensaron en el personaje que faltaba en la escena: el padre del niño. La figura ausente se convertiría en una parte importante de su historia.
El director de fotografía es Alain Marcoen (
Rosetta).
Consiguió la Palma de Oro en el
Festival de Cine de Cannes 2005 y es la segunda vez tras Rosetta.
Se presentó en la sección oficial de la
Semana Internacional de Cine de Valladolid 2002.
Fue la candidata de Bélgica como aspirante al
Oscar a la mejor película en lengua no inglesa.
Está producida por Les Films du Fleuve, Archipel 33, Radio Télévision Belge Francofone (RTBF) y arte France Cinéma.
Distribuye Vértigo Films.



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