jueves, 3 de abril de 2008

"Caramel" de Nadine Labaki, el martes 8 de abril

El Cine-Club Fetiche se complace en presentar una película de la directora libanesa Nadine Labaki. El martes 8 de abril a las 21 h en los multicines Benavente.

Caramel
(Caramel)
Nadine Labaki. 2006. Líbano, Francia. 96'.
Intérpretes: Nadine Labaki, Yasmine Al Masri, Joanna Moukarzel, Gisèle Aouad, Adel Karam
Guión: Nadine Labaki
Fotografía: Yves Sehnaoui
Montaje: Laure Gardette
Música: Khaled Mouzanar
ProductorLes Films des Tournelles



Sinopsis
Una peluquería en el centro de Beirut es el lugar donde cinco mujeres coinciden con cierta asiduidad. Allí, entre secadores, cortes de pelo, rulos y depilaciones a base de caramelo líquido, las mujeres hablan y se comunican en total libertad. Sus conversaciones giran alrededor de la vida cotidiana, de los hombres, los hijos, el sexo, la guerra...Las confidencias son constantes y reveladoras: una de ellas está enamorada de un hombre casado mientras otra jamás ha conocido el amor por tener que sacrificar su vida cuidando de su hermana. El problema de Nisrine es más complicado porque es musulmana y ya no es virgen y se casará dentro de unos días.




"Caramel", el día a día de la mujer libanesa desde la mirada femenina

Cansada de la temática bélica a la que se ciñen la mayoría de producciones sobre el Líbano, la realizadora Nadine Labaki presenta "Caramel", una mirada hacia las contradicciones y el día a día de la sociedad libanesa desde el punto de vista femenino.
El éxito conseguido en los festivales de Cannes y San Sebastián han hecho de "Caramel" una de esas sorpresas que saltan del anonimato al que suelen estar destinadas las "cuatro o cinco" producciones que se hacen anualmente en el Líbano.
Con su primer largometraje, Nadine Labaki logró, por primera vez en la historia del certamen donostiarra, alzarse al mismo tiempo con el Premio del Público y con el de La Juventud, y convertir su película en "la más taquillera" en Líbano.
Durante la presentación del filme en Madrid, Labaki daba la receta de este éxito, que, según desvelaba, reside en "reflejar toda la belleza que hay en lo cotidiano, en la gente más normal".
Y ése es el hilo conductor de "Caramel", la historia de cinco mujeres que, por distintas circunstancias, coinciden, viven y comparten experiencias en un salón de belleza de Beirut.
Esa cotidianeidad que Labaki ha envuelto en "un aire de libertad y sensualidad", esconde en el fondo "enormes contradicciones" a causa de "la autocensura a la que las mujeres están sometidas por el peso de la tradición, la religión u otros factores, pero precisamente en esas contradicciones reside el encanto del país", comentaba la realizadora.
"Yo misma soy un ejemplo de esa contradicción. Visto al modo occidental, y en el trabajo o el modo de vida puedo parecer mucho más libre, pero aún estoy lejos de como me gustaría", confesaba Labaki, quien también debuta en la interpretación con uno de los papeles protagonistas del filme.
La cineasta hace crecer esta historia desde los tópicos más femeninos, situando la acción en una peluquería y bautizando el relato como "Caramelo", en referencia al producto que las mujeres de Próximo Oriente utilizan para su depilación y que es una mezcla de azúcar, limón y agua: dulce y amargo como su vida.
El salón de belleza sirve para destapar esas apariencias y, "con sutileza", descubre las inquietudes de Layal, enamorada de un hombre casado; de Nisrim, preocupada por su próxima boda, a la que no acude virgen; o de Rima, quien muestra entre jabones su atracción por una de sus clientas.
Para todas ellas también es su primera experiencia frente a las cámaras ya que Labaki seleccionó el reparto entre actores no profesionales que aportaran credibilidad y humanizaran los personajes.
Una amiga de Labaki, un ama de casa, una directiva de suministros eléctricos o una secretaria de dirección muestran con "su espontaneidad" esa "otra visión del Líbano" que la realizadora quería transmitir: "tenemos unas ganas enormes de vivir", sentenciaba. Aunque éste es, sin duda, su proyecto más ambicioso, Labaki -de 33 años- se confiesa como una auténtica apasionada del cine. "Por culpa de la guerra crecí viendo infinidad de películas. Había un sitio de alquiler de vídeos cerca de casa y, como no podíamos salir, vi películas de todo tipo, de ahí la mezcla de influencias y culturas en mis trabajos", comentaba la directora, que cuenta en su currículum con un corto, varios anuncios publicitarios y vídeos musicales


Festival de Cine de San Sebastián
´Caramel´, un preciosa historia libanesa de heroínas de la cotidianeidad
En el Líbano no sólo late el drama de la guerra, hay pequeñas historias de la cotidianeidad como la que la directora Nadine Labaki reúne en "Caramel", una preciosa y conmovedora película de heroínas del día a día que muestra un país que aún esconde tabúes tras las apariencias.
"Caramel", que ha llegado a las pantallas españolas en enero, se presenta en el Festival de Cine de San Sebastián, en el apartado "Perlas" de la Sección Zabaltegi, después de haber pasado por el de Cannes. Las empleadas de un salón de belleza de Beirut y sus amigas son las protagonistas de este filme, en el que se muestran como mujeres libres y modernas, pero cuyas conversaciones y vidas pivotan en torno a los hombres. Los personajes desprenden una enorme ternura, lo que su directora atribuye al "mimo y cariño" con el que ha tratado a cada uno de ellos, interpretados por mujeres que no son actrices, a excepción del principal, del que se hizo cargo la propia Labaki. También derrochan naturalidad y espontaneidad, algo inherente al "afectuoso" carácter del pueblo libanés, según la realizadora. "Hay un gran apego a la familia, la comunidad es muy importante. Y hay un calor humano para enfrentarse a la vida y superar los problemas", destacó. "Caramel" recrea un universo femenino, cálido y sensual, en el que ellas son "las que mueven los hilos". Pero ese mundo es a la vez una fachada tras la que se oculta el peso de la tradición, los miedos y la culpa porque, pese a todo, el lesbianismo, el tener como pareja a un hombre casado o el no llegar virgen al matrimonio siguen constituyendo importantes tabúes en el Líbano, explica la autora. Señaló que la reacción del público de sus país ha sido "muy suave". "Quizá se debe a que no he aportado un juicio, a que dejo que la gente haga el suyo propio y a que no es provocadora. Además muestra la realidad y hay mucha gente que se puede sentir identificada porque vive de esa manera", añadió. La historia se va desarrollando entre peinados y depilaciones con "caramel", una mezcla hervida de azúcar, zumo de limón y agua que acaba convertida en una pasta similar a la "cera" española y que forma parte del "ritual" de las mujeres libanesas. Labaki dijo que fue "totalmente intencionado" no incluir referencias políticas en el filme, si bien opina que es "algo que está siempre en el trasfondo", porque el hecho de que se muestre, por ejemplo, la convivencia de distintas confesiones religiosas "ya es en sí un acto político". Reconoció, no obstante, que hubo un tiempo en que sintió cierta culpabilidad por haber hecho este bonito "cuento", ya que rodó la película en tiempos de paz y esperanza, y justo una semana después de concluirla estalló la guerra. Luego llegó a la conclusión de que quizá su misión era esa, la de "contar lo cotidiano", las cosas que también pasan en el Líbano además de las tragedias bélicas.
Caramel’ Director Nadine Labaki on Remaking the Chick Flick
Caramel might be Lebanon's answer to Steel Magnolias, but with less schmaltz and a far better script. Nadine Labaki directed and stars in the film — her first as an actress — which centers around the lives and romances of five women working in a Beirut beauty salon. The premise may evoke images of Queen Latifah tossing off one-liners with a blow-dryer in hand, but Caramel throws a few curveballs into the chick-flick mix: One woman falls for a female client, another has an affair with a married man, and a third finds love in the last stages of her life. Labaki spoke to Vulture about her country and her vision.
A lot of aspects of this movie will be familiar to American audiences who watch romantic comedies, but it’s also distinctly Lebanese.Yes, definitely, but I don’t think it’s distinctly a romantic comedy; it’s a bittersweet story about these different women. It stars Lebanese women, and their way of life is very Lebanese, but the problems that the women deal with are very universal.
That’s particularly problematic for a character named Rima, who falls in love with her female client. Are gay romances unusual in Lebanese cinema?[Homosexuality] is very secret, which is why I decided to write about that. I see a lot of homosexual women and men who just keep it to themselves, and they lead very unhappy lives where they end up hating their bodies and hating themselves. Many people live with it in secret, but there are also many victims and others who have problems dealing with it in public. It’s the contradiction of the country.
There are a lot of love affairs in the movie, but it seems that the strongest relationship is between the women themselves. The salon is a place where women are amongst themselves and can feel comfortable. Things happen there that can’t happen outside, because it’s a safe place and there’s a lot of hope. You have a special relationship with the person who makes you more beautiful; they need to see your thoughts and your truths, and you can’t wear a mask with them. You can talk about your life more freely.
With the exception of you and your love interest, Adel Karam, the characters aren’t played by professional actors. How did you find them?I looked everywhere in life for them, in public places, in restaurants. I had about five or six people scouting for these people I had in my mind. They looked everywhere.
Did the Israeli-Lebanese conflict create problems while you were shooting the film? It started exactly a week after we finished shooting. It was very surprising. We thought the war was behind us, and we hadn’t imagined that one day we’d be at war again. It was very hard for us, because we had just made a film that talked about life, love, colorful women, while our country was at war. As a filmmaker, you feel like you have a mission, you want to do something for your country. We had a lot of doubts about what the film said, but now I know that it was my mission after all: This is my country, not the clichéd image that people have in their heads of a country at war. It has a message of hope. —Annsley Chapman
Referencias
Dirige la actriz Nadine Labaki (Líbano, 1974) que terminó el bachillerato en Beirut en 1993. Obtuvo su título en estudios audiovisuales en la Universidad de San José de Beirut (IESAV) y en 1997 rodó su proyecto de fin de carrera, 11 Rue Pasteur, que obtuvo el Premio al Mejor Cortometraje en la Bienal de Cine Árabe del IMA en París en 1998. A continuación, rodó anuncios publicitarios y numerosos clips musicales para famosas cantantes de Próximo Oriente, por los cuales obtuvo diversos premios en 2002 y 2003. En el año 2004 participó en el programa Residencia del Festival de Cannes para escribir el guión de esta película, su primer largometraje.
Está protagonizada por la propia directora, quien declara que "estuve dudando mucho tiempo combinar la dirección y la interpretación en mi primera película, porque, aunque me atraía la idea de actuar, tenía miedo de que pudiera afectar a la película. Afortunadamente, me decidí a asumir el riesgo porque eso me permitió dirigir las escenas desde el interior de las mismas. Como las intérpretes no eran actrices, podía estar cerca de ellas al máximo, sobre todo porque, como quería que cada una de ellas conservara su propia forma de hablar, yo no les había dado diálogos para que se los memorizaran. Yo buscaba mujeres que en la vida real fueran como sus personajes".
Su protagonistas son Yasmine Al Masri, hija de una egipcia y un palestino que es una buena amiga de la directora a la que conoció en París, donde ella está estudiando Bellas Artes y danza oriental; Joanna Moukarzel, directiva en una gran compañía de suministros eléctricos; Gisèle Aouad, que trabaja como secretaria de dirección y Sihame Haddad, que es un ama de casa.
El guión es de la propia directora en colaboración con Rodney El Haddad y Jihad Hojeily.
El director de fotografía es Yves Sehnaoui y la banda sonora está compuesta por Khaled Mouzannar, prometido de la directora, que sacado su primer álbum de canciones francesas (en Naïve).
El título hace referencia al producto que se utiliza en Próximo Oriente para la depilación y que consiste en una mezcla de azúcar, zumo de limón y agua, que hay que hervir hasta que se vuelve caramelo. A continuación se extiende esta mezcla sobre una superficie de mármol para enfriarla un poco, y seguidamente se convierte en una pasta que se utiliza para depilar.
Se presentó en el Festival de Cine de Cannes, dentro de la Quincena de los realizadores, y en el Festival de Cine de San Sebastián, dentro de la sección Zabaltegi, donde se llevó la Perla del Público y el Premio de la Juventud.
Está producida por Les Films des Tournelles, Les Films de Beyrouth, Roissy Films, Sunnyland y arte France Cinéma, con un presupuesto que ascendió a 1,3 millones de euros. Distribuye Alta.

1 comentario:

yadv dijo...

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