viernes, 7 de diciembre de 2007

"Dos en la carretera" de Stanley Donen, el martes 11




El Cine Club Fetiche de Benavente tiene el inmenso placer de presentarles una maravillosa película de Stanley Donen: "Dos en la Carretera" con Audrey Hepburn y Albert Finney. La proyección tendrá lugar el martes 11 de diciembre del 2007, a las 21h., en los Multicines Benavente. Esta pelicula forma parte del ciclo "Empresas de película" y está patrocinada por el Parador de Turismo de Benavente. (no he resistido la tentación de colocar las fotos de Audrey por doquier, discúlpenme)












— ¿Qué clase de personas son las que se pasan horas sin tener nada que decirse?


—Los matrimonios. (Diálogo entre Albert Finney y Audrey Hepburn en Dos en la carretera)

Ficha técnica y artística

Título: DOS EN LA CARRETERA
Título original: Two for the road
Dirección: Stanley Donen
País: El Reino Unido
Año: 1967
Duración: 111 min.
Género: Comedia dramática
Reparto: Eleanor Bron, Albert Finney, Audrey Hepburn, Jacqueline Bisset, William Daniels, Gabrielle Middleton, Claude Dauphin, Nadia Gray, Georges Descrières, Judy Cornwell, Irène Hilda, Dominique Joos
Guión: Frederic Raphael
Distribuidora: Twentieth Century-Fox
Productora: Stanley Donen Films
Dirección artística: Marc Frederic, Willy Holt











Fotografía: Christopher Challis
Montaje: Madeleine Gug, Richard Marden
Música: Henry Mancini
Productor: James H. Ware, Stanley Donen


Sinopsis
Una de las mejores comedias dramáticas de los años 60, dirigida por Stanley Donen, uno de los más grandes directores de esta época. Película rodada en escenarios naturales dentro de la ciudad de París y otras conocidas localidades como Niza o Saint-Tropez de la Costa Azul. Cuenta la historia de una joven pareja que se conoció en un viaje por Europa y de ello hace más de doce años. A través de flashbacks la película relata como se conocieron, como surgió el amor entre Mark (Albert Finney) y Joanna (Audrey Hepburn), la consolidación de la pareja con el nacimiento del hijo y el aburrimiento que provoca la rutina diaria.
Para rodar este clarificador retrato de la vida de una pareja a lo largo de doce años (rozando en ocasiones el género de la comedia y utilizando un montaje no lineal) el director de "Cantando bajo la lluvia" o "Siete novias para siete hermanos" tuvo que buscar financiación en Europa. Y eso a pesar de contar como pareja protagonista a una estrella de la talla de Andrey Hepburn (por aquel entonces bien conocida gracias al éxito de "Desayuno con diamantes", "My fair lady" o "Sabrina") y un actor de la talla de Albert Finney, protagonista de la gran triunfadora de los Oscar de 1964, "Tom Jones" de Tony Richardson.





Crítica

Después de una envidiable trayectoria en el mundo del musical donde dio a luz obras tan míticas como Un día en Nueva York (1949) o Cantando bajo la lluvia (1952), Stanley Donen sorprendió a los espectadores en la década de los 60 con dos películas policíacas, Charada (1963) y Arabesco (1966), que, pese a su adscripción meramente orientativa en un género cinematográfico distinto, seguían conservando la elegancia y la agilidad que ya habían caracterizado a su autor y que continuarían haciéndolo hasta su retiro artístico. En ellas podía apreciarse el habitual buen gusto de Donen por la comedia romántica y sofisticada y, al mismo tiempo, la evolución de su cine hacia nuevos derroteros que no descartaban el homenaje a otros realizadores (como, por ejemplo, Alfred Hitchcock). Este par de films contribuyeron a ampliar la visión que actualmente tenemos de su carrera marcando un antes y un después. El punto álgido de dicha evolución fue Dos en la carretera (1967), un lúcido retrato del matrimonio que surgió de la colaboración de este cineasta con el guionista Frederic Raphael (Eyes Wide Shut).
El film parte de una estructura narrativa basada en continuos saltos en el tiempo y construye su discurso a través de la interrelación entre cuatro épocas distintas de la vida de una pareja. Durante el transcurso de un viaje, Mark (Albert Finney) y Joanna Wallace (Audrey Hepburn) reflexionan sobre los diferentes momentos que ha atravesado su relación desde que se conocieron cuando eran jóvenes hasta el momento presente en que el matrimonio se ha convertido para ellos en un lastre que arrastran día tras día. La pasión inicial ha desaparecido y el paso del tiempo ha ido desgastando los sentimientos mutuos y las ilusiones de ambos. Se ha producido un ascenso en el status social de la pareja paralelo a la crisis conyugal en que han desembocado, factor que aporta una visión crítica acerca de lo independientes que resultan el bienestar económico y los sentimientos personales en las relaciones humanas. Cada etapa de su vida está mostrada por medio de cambios externos (con el tiempo, los Wallace hacen gala de un mayor nivel adquisitivo) y también internos (de carácter más personal e íntimo). El distanciamiento de la pareja da lugar a infidelidades que posteriormente tratan de solucionar para pasar a preguntarse al cabo de poco tiempo por qué no decidieron divorciarse entonces en lugar de prolongar lo inevitable..
Donen compone un mosaico de escenas alternando momentos correspondientes a los cuatro distintos periodos que atraviesa la pareja. Por medio del montaje paralelo estos periodos se van aproximando hasta concretarse en conceptos tan paradigmáticos como la erosión inexorable del amor y la descomposición de la pareja, la pérdida de las ilusiones y el distanciamiento emocional.
Paradójicamente el tratamiento que Donen proporciona a la historia nos la hace más cercana y menos distante para el espectador que los fríos análisis matrimoniales rodados por Bergman (Secretos de un matrimonio), Rossellini (Viaggio in Italia) o Antonioni (La noche). De hecho, Dos en la carretera es una película con un fuerte componente nostálgico. Las relaciones de la pareja son vistas desde una perspectiva melancólica, recurriendo continuamente al flash back para mostrarnos cómo eran éstas inicialmente con el propósito de contrastarlas, acto seguido, con la separación que se ha establecido en el presente entre una persona y otra. De este modo, el espectador se conmueve y se lamenta a la vez contemplando el carácter efímero de la pasión humana y los giros que ésta es capaz de dar.
Por medio de vínculos gráficos asociativos, Donen introduce los saltos en el tiempo a través de detalles del pasado que varían substancialmente de significado en el presente y viceversa, hecho que el espectador capta como síntoma de una pérdida afectiva importante debida al transcurso del tiempo. Las escenas correspondientes a cada distinto ciclo de la pareja están muy elaboradas, con el objetivo de dejar una constancia patente de que los años han pasado dejando una impronta terrible entre el hoy y el ayer. El peinado y el vestuario de los dos protagonistas, así como los diferentes coches que se compran —en relación con el próspero status económico que van adquiriendo— nos transmiten con gran credibilidad el cambio que se ha producido entre las diferentes épocas del matrimonio de Mark y Joanna. Todo ello narrado con la estructura de una road movie, pues las cuatro etapas que vemos atravesar a esta pareja se corresponden con cuatro viajes distintos que realizan por Europa. Por otra parte, hemos hablado de Dos en la carretera como de un análisis lúcido de la institución matrimonial y las inestabilidades a las que dicha institución se ve sujeta. Por lo tanto, a la hora de ver la película lo que presenciamos es el paulatino proceso de desintegración de una pareja con todo lujo de detalles: los reproches mutuos, las actitudes egoístas, la insatisfacción propia del carácter impersonal que llegan a adquirir las relaciones sexuales, las separaciones y las reconciliaciones, la frialdad en el trato, el cinismo... Donen y Raphael siembran esta historia de elementos muy realistas que son propios de los problemas conyugales que pueden darse en los matrimonios. Y todo ello expuesto con una gran sensibilidad y una enorme capacidad de convicción dentro de un relato que, no por fragmentario, resulta menos fluido.
Dos en la carretera es una auténtica bomba de relojería en su concepción interna. La labor de guión, puesta en escena y montaje es tan brillante y está tan bien compenetrada que el resultado se beneficia de una gran solidez. La sensible partitura de Henry Mancini y las extraordinarias interpretaciones de Audrey Hepburn y Albert Finney no hacen más que confirmar el hecho de que el film se haya convertido, a estas alturas, en una de las películas más importantes de su autor y, a nivel de contenidos, en una pieza muy recomendable para analizar la influencia del paso del tiempo en la vida matrimonial.
Dos años después, Stanley Donen trataría de introducirse nuevamente en las intimidades de una pareja con La escalera (1969), en la que Rex Harrison y Richard Burton interpretaban a una pareja de homosexuales, pero esta vez el resultado no estuvo a la altura de su precedente. Pues, a pesar de que su punto de vista pueda resultar un tanto cruento, Dos en la carretera se ha convertido con pleno derecho en una hermosa obra maestra a reivindicar. (Carlos Giménez Soria http://www.eldigoras.com/)


























Stanley Donen
Stanley Donen (nacido el 13 de abril de 1924) es un coreógrafo, bailarín y Director de cine estadounidense. Aunque comenzó su carrera como bailarín, se dio a conocer en los teatros de Broadway, y en 1943 fue llamado a Hollywood por iniciativa de su amigo Gene Kelly. Bailarín y coreógrafo en los estudios de la productora MGM, realizó como codirector, junto a G. Kelly, Un día en Nueva York (1949) y Cantando bajo la lluvia (1952), que obtuvo un gran éxito y se ha convertido en un clásico del Cine musical, además de otras comedias musicales, entre las que se encuentran Tres chicas con suerte (1953), Siete novias para siete hermanos (1954) y Una cara con ángel (1957). Más tarde se orientó hacia la comedia pura, donde mostró su elegancia y su talento en la dirección de actores famosos: Indiscreta (1958), Charada (1963) y Dos en la carretera (1967).
Filmografía parcial
Un día en Nueva York (On the Town, 1949)
Rendirse al amor, (Love is better than ever, 1951)
Bodas reales (Royal Wedding, 1951)
Cantando bajo la lluvia (Singin'in the rain, 1952)
Fearless Fagan, 1952
Tres chicas con suerte (Give a Girl break, 1953)
Siete novias para siete hermanos (Seven brides for seven brothers, 1954)
Deep in my heart, 1954
Siempre hace buen tiempo (It's always fair weather, 1954)
Bésalas por mí (Kiss them for me, 1957)
El juego del pijama (The Pajama game, 1957)
Una cara con ángel (Funny Face, 1957)
Damn Yankees!, 1957
Indiscreta (Indiscreet, 1958)
Volverás a mí (Once more, with feeling!, 1960)
Página en blanco (Grass is greener, 1960)
Una rubia para un gángster (Surprise package, 1960)
Charada (Charade, 1963)
Arabesco (Arabesque, 1966)
Dos en la carretera (Two on the road, 1967)
Bedazzled, 1967
La escalera (Staircase, 1969)
El pequeño príncipe (The little prince, 1974)
Los aventureros de Lucky Lady (Lucky Lady, 1975)
Movie movie, 1978
Saturno-3, 1979
Lío en Río (Blame it on Río, 1984)
Cartas de amor (Love letters, 1999)










Y ¿quieren saber una de las razones por las que nuestro Cine-Club se denomina Fetiche?

1 comentario:

gloveta dijo...

Excelente comentario, muy fluido y explicito sobre la película. Me gusta. Saludos.

 
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